Las autoridades chinas han notificado a la Organización Mundial de la Salud el fallecimiento de dos hombres a causa de un nuevo virus de gripe, el H7N9. También han informado de que hay otras cinco personas, cuatro mujeres y un hombre, gravemente enfermos por culpa del mismo patógeno. Los afectados no tenían relación entre sí, por lo que no se sabe el potencial del virus para contagiarse entre humanos.
El Centro de Control de Enfermedades chino ha indicado que identificaron el patógeno después de buscar lo más frecuente: el H3N2 que ha aparecido este año, el AH1N1 de la llamada gripe A de hace tres años y el H5N1 de la gripe aviar que empezó a expandirse hace ya 10.
Tampoco se trata del último coronavirus, virus del resfriado, que apareció el año pasado en Arabia y va por 17 casos y 11 muertos.
“¡Qué mejor forma que celebrar el décimo aniversario de la epidemia de SARS —la neumonía atípica— que con un nuevo brote vírico!”. Algunos usuarios de Weibo, la red social por antonomasia en China, se lo toman a broma. Pero a las autoridades del gigante asiático la nueva amenaza a la que se enfrentan no les hace ninguna gracia: un virus de la gripe, el H7N9, que hasta ahora afectaba solo a las aves, ha saltado a los seres humanos y se ha cobrado ya la vida de dos hombres de Shanghái.
El primero, de 87 años, murió el pasado 4 de marzo; y el segundo, un carnicero de 27 años, falleció seis días después. Ayer se supo que una mujer que había estado en contacto con pollos se encuentra en estado crítico en la provincia central de Anhui, y hoy un médico de Nanjing, la capital de la provincia de Jiangsu —adyacente a Shanghái—, ha publicado en Weibo la fotografía del informe que confirma un nuevo caso: otra mujer fue ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos el pasado día 24 y fue puesta en cuarentena el día 30.
La forma en la que ha salido a la luz esta información hace temer que el Gobierno haya optado por la opacidad, como ya hizo hace una década cuando estalló el brote de SARS, y que el asunto sea más grave de lo que parece. De hecho, según el diario Shanghai Daily, las autoridades sanitarias, que en un principio aseguraron que no había ningún peligro de contagio, han decidido poner a los hospitales de Shanghái en alerta. Así, los centros sanitarios tendrán que avisar cada día de nuevos casos sospechosos. Expertos citados por el diario de Hong Kong South China Morning Post consideran que el virus es menos contagioso que otros de la misma familia, pero más letal.
Quizá por eso, en la capital, Pekín, también se ha incluido la gripe aviar entre los virus que se monitorizan habitualmente y, aunque oficialmente no se ha registrado ningún paciente con esta dolencia en la ciudad, Sanidad ha emitido un comunicado en el que pide a los centros que estén preparados para emergencias y que se aseguren de tener suficientes reservas de material. Sin embargo, no existe vacuna alguna contra el virus, ni tratamiento más específico que el de una neumonía.
La Organización Mundial de la Salud también está siguiendo los casos y ayer emitió un comunicado tranquilizador en el que aseguró que ninguna de las 88 personas que han estado en contacto con los casos diagnosticados ha sido contagiada, y que tampoco se ha encontrado vínculo epidemiológico alguno entre los afectados. “Hay muy pocas probabilidades de infección en humanos”, añadió el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China. “De momento, sigue siendo un virus animal, no humano”, aseguró ayer al Shanghai Daily el decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Fudan, Jiang Qingwu.
No obstante, los sanitarios de Shanghái han recibido órdenes de no hacer comentarios a la prensa, y crece la preocupación entre la población por las diferentes amenazas que acechan a su salud. La de la gripe aviar es solo la última de una larga lista. Hace diez días en el río Huangpu de Shanghái aparecieron flotando más de 13.000 cerdos muertos que han reabierto el debate sobre la calidad de los alimentos locales, lastrada por numerosos escándalos que van desde la leche en polvo con melamina hasta la carne de cerdo iridiscente.
La sopa de letras de los nombres de los virus de la gripe no es más que un reflejo de la variabilidad de los patógenos, y las sucesivas informaciones sobre víctimas asociadas son prueba del control exhaustivo que se hace. El objetivo no es tanto alarmar como tener un registro de posibles amenazas.
El H7N9 está, como la mayoría de los virus de la gripe, en aves. De hecho, las autoridades chinas han iniciado una campaña para desinfectar granjas y otras instalaciones. Pero, hasta ahora, se transmitía difícilmente a humanos. La aparición en 48 horas de estos casos apunta a que algo puede haber cambiado.
El País