Wednesday, 17 de July de 2019
Chinguen al Guapo

Periodista

 

Lecciones para evitar los traslados innecesarios en el periodismo:

1.       No concertar citas a tempranas horas del día con cierto delegado federal.

2.       No creerle a Iván Galindo cuando dice que llega en 10 minutos a su oficina.

3.       No llegar al IEE para entrevistar a Miguel David Jiménez porque no te recibirá.

El caos, el miedo, la incertidumbre y la fatiga por un día con tantos traslados innecesarios son una cosa que no le deseo ni a mi peor enemigo. Es algo que te mata las ganas de trabajar y a las 8 de la noche te preguntas “¿Qué madres voy a escribir? ¿En qué perdí el día?”.

Y es cuando recapitulo las sabias palabras de @NigromanteRueda: “Nunca les creas a los políticos, son unos profesionales de las mentiras. ¿Pero cuándo aprenderás?”, (léase en tono de la voz de Rueda para quien lo conozca y los que no, sólo imaginen una voz chillona que les repica y repica).

La neta los plantones y horas de espera pensé que únicamente los hacían los políticos mañosos y que me mienten al decirme que soy su amigo, pero incrédulo yo, creí en la buena fe, en las caras tiernas, dulces y chistosas de Miguel David, Iván Galindo y el nuevo delegado federal del gobierno de Peña Nieto.

Y cómo no creerle a Iván Galindo, si al verlo lo único que pienso es en apretujarle sus tremendos cachetotes, pero ahora ya sé que cuando me diga “¡Amigo Yonadab!” es parte de su estrategia perversa para engañarme y seducirme a su juego político ¡Ya lo sé todo Iván!

Y cómo no creerle a Miguel David Jiménez si al verlo pienso que es Lotso y que huele a frutas y te inspira a abrazarlo, pero ya sé que debajo de ese pelaje, de esa actitud tierna y querida por todos, se esconde un cruel, malvado y despiadado oso.

Y cómo no creerle a mi amigo delegado federal si hasta ahora nunca me había fallado, toda su experiencia de viejo lobo del PRI me la ha transmitido, juntos hemos encabezado glorias en la dualidad reportero- fuente. Pero comprendo que nada es para siempre y uno va pasando de moda.

***

Cierto delegado me dejó plantado en el desayuno

Resulta que ayer me levanté a las 7 de la madrugada para acudir a mi primera entrevista del día, programada para las 9:30. Pobre Burbuja ya ni la saqué a pasear para evitar los retrasos, llegué desde Los Héroes, en camión hasta Los Almuerzos de la Noria —Circuito Juan Pablo II— esperé 10 minutos, 15 minutos, 30 minutos, decidí desayunar, total el nuevo delegado federal jamás me había dejado plantado y nunca pasó por mi mente que sería la primera vez, pero grave error. Seguí esperando, esperé por una hora y esperé, esperé… esperé.

—Joven, son las 11:30, lleva aquí 2 horas y tenemos que ocupar la mesa, yo creo que su acompañante ya no llegó—dijo uno de los meseros en tono amable y sutil para correrme, para que ahuecara el ala.

—¡Mooooocos! no llegó, ya pasaron dos horas y no llegó. ¡No mames!— fue lo primero que pensé luego de que me corrió el mesero y de mi entrevistado ni una señal ni sus luces ni un mensaje o llamada, es como si se lo hubiera tragado la tierra.

Decidí llamarlo.

—Hola amigo delegado, habla Yonadab, te estoy esperando desde las 9 en Los Almuerzos ¿Qué onda?  Ya me están corriendo del lugar.

—¿Yona quién? ¡Ah Yonadab! Híjoles, qué pena. Se me olvidó que íbamos a vernos. Estoy en reunión te llamo luego.

Escuché cómo me colgó.
Ni tiempo me dio hacerle berrinche.
#Recabrón.

***

Esperé a Iván Galindo como 50 minutos

—Bueno, ahora me lanzo a ver a mi amigo Iván Galindo que está en su oficina de la 5 Poniente, colonia Centro, le hablaré por teléfono para decirle que voy en camino— dije en voz alta al mismo tiempo en que salía de Los Almuerzos y la gente pensaba que estabaloco por hablar solo.

Corrí para subirme al Cree Madero, me bajé en las Ánimas, tomé la ruta 29, llegué al Centro Histórico, volví a correr para llegar a las instalaciones del Comité Directivo Municipal del PRI y estaban todos menos Iván Galindo.

—Amigo Orlando, amigo Mal…pica, ¿cómo les va?

—Mi Yona qué milagro, te adoro, te extraño, te idolatro cabrón—fueron las palabras del amigo Mal…Pica.

—Joven Yonadab ¿Cómo está usted, como siempre un gusto saludarlo?— replicó Orlando al estrecharme la mano y darme un gran abrazo, pero ni señales de Iván Galindo.

—¿Dónde anda el amigo Iván?— pregunté.

—Pues dice que llega en 10 minutos— respondió Orlando.

Entonces como la puntualidad es una de las virtudes de Iván Galindo, pues decidí sentarme al lado de Mal…Pica para platicar y así estuvimos platicando; nos acabamos nuestros mejores chistes, leímos revistas como Enfoque, mmm y otras patito cuyos nombres no recuerdo. Pasaron los segundos, pasaron los minutos y no aparecían por aquella puerta de la Secretaría General del PRI Municipal los tremendos cachetes del amigo Iván que tantas ganas dan de apretujar.

Total y para no hacerles el cuento largo que llega 50 minutos después, en chinga nos pasó a su oficina, me dijo que no habría entrevista y en menos de 10 minutos me despachó. Al salir del PRI Municipal me sentía confundido, raro, perplejo, fue más el tiempo que esperé a Iván que el tiempo en que me despachó, creo que perdí el toque.

***

Miguel David,  el peor

En chinga decidí irme al Instituto Electoral del Estado porque me esperaba Miguel David Jiménez, secretario Ejecutivo de esa institución. Y ante la falta de conocimiento de los nuevos recorridos de las rutas del transporte público, me aventuré a tomar la 29 de regreso al Triángulo, pero ¡Oh lord!, ¡Que cest laud!,la ruta 29 jamás llegó al Triángulo, se desvió por la Vía Atlixcáyotl y tontamente esperé a que diera vuelta.

Pero cuando un señor me dijo que jamás daría vuelta y se iba hasta la caseta a Atlixco, en chinga me bajé, crucé el puente peatonal de Puebla TV, vi la ruta 33 y corrí hasta ella. Me bajé en Angelópolis, esperé la ruta 36 que me llevó hasta Miguel David.

Decidí marcarle para decirle que iba en camino —¡Yona! Aguántame, ahorita te regreso la llamada— y me colgó sin darme oportunidad de emitir alguna palabra, ni siquiera me permitió decirle “Hola”. Por fin arribé al IEE, subí corriendo las escaleras de los tres pisos que nos separaban y me encontré a Samuel —su secretario particular—.

—Hola Samuel, ¿Qué tal?, vengo a entrevistar a Miguel David, ya me espera, me citó desde ayer.

—Ah sí, psss, mmm, ooohhh, ehhhhh, mmmjum, espéralo un rato es que está en una reunión, lleva más de una hora en esa reunión.

—Ok, entonces espero en la sala de prensa y le digo a Giovanni (director de Comunicación Social) que lo voy a entrevistar para que me avise cuando salga.

Y en efecto me fui a la sala de prensa, tomé una computadora, esperé y esperé y esperé. Esperé más y más y más, debieron haber pasado horas. Llegó Giovanni y le comenté que estaba a la espera de entrevistar a Miguel David, que me había citado desde un día antes, que ya sabía que estaba en el IEE y Giovanni le escribió por Black Berry a Miguel David.

Pasaron más horas y horas, hasta que el secretario Ejecutivo me llamó:

Yona una disculpa estaba en una reunión.

—No te preocupes secretario, si quieres subo a verte, estoy en la sala de prensa.

—No manches tiene dos minutos que me salí, me acabo de salir.

—Bueno te la hago por teléfono.

Nooooooo, es que se me complica porque voy a una comida y ya me están esperando, pero mañana te vuelvo a esperar.

Qué queeeeeeeeeeeeeé, en ese momento me empecé a transformar. Me puse verde, rojo, negro, quería destruir todo el IEE, aventar las computadoras, mentar madres, rodarme por las escaleras, azotarme contra las paredes, vomitar verde y convertirme en un cuerpo poseído por la ira. Tomé aire, conté hasta 10 y agradecí por las atenciones del IEE, en especial de Miguel David y me fui.

—Maldito Miguel David, maldito Iván Galindo, maldito delegado federal, malditos sean todos, ¡Los odio! Eso me gano por creer que son mis amigos, por andar de lambiscón, de atento, de dulce y ahí está su pendejo despertándose temprano, sacrificando el tiempo con Burbuja y todo para qué, ahora ya ni siquiera tengo nada que escribir, me hicieron perder todo el día °&%/$#*&%........

Moraleja: No le crean a dos de ellos, sólo a uno mientras esté en campaña. Jojojojo.

¡Claaaaaaaro!
Chinguen al guapo.

 

 

Spring break.- La Real Academia de la Diversión Gringa lo define como las vacaciones de primavera —Semana Santa en México— donde los adolescentes y no tan adolescentes viajan a las maravillosas playas de México.

Un día llegué a la casa de mi madrina Lupe; abrí la puerta de la calle, caminé por el patio, abrí la puerta de la cocina, caminé por el pasillo y me aparecí en su recamara, donde estaba mi padrino Marcos viendo la televisión.
Claustrofobia, ansiedad, miedo, una vejiga reventada y unos ciudadanos vomitados —casi vomitados— fueron el saldo que dejó aquella mañana del martes, de un mes, de un año… ustedes disculparán pero no recuerdo la fecha.
Claustrofobia, ansiedad, miedo, una vejiga reventada y unos ciudadanos vomitados —casi vomitados— fueron el saldo que dejó aquella mañana del martes, de un mes, de un año… ustedes disculparán pero no recuerdo la fecha.
Qué razón tuvo Elba Esther Gordillo al decir que el gobernador Rafael Moreno Valle era la única estrella del firmamento, la estrella del momento, la pop star de la tarde, del día, el protagonista del Segundo Informe de Gobierno.
En vísperas de mi cumple que es el próximo 18 de diciembre (espero regalos y felicitaciones), en vísperas de la Navidad, de las posadas, del Año Nuevo y todos los festejos del último mes, siempre me pongo reflexivo y nostálgico.
A menudo cuando camino por la calle la gente me pregunta si son verdad mis historias, mis anécdotas, mis experiencias porque no creen tanta calamidad en una sola persona, no conciben la idea que tantas desgracias puedan ocurrir a un solo individuo.
la primera vez que visité la pirámide de Cholula. Tenía que realizar un trabajo en equipo que consistía en hacer un video sobre raíces culturales de México, a mis compañeros se les ocurrió irnos a San Andrés Cholula.
Y allí estaba: sentado en primera fila, escondiéndome del infernal sol poco común en otoño, practicando mis palmadas o aplausos porque estaba feliz de que Chignahuapan haya sido declarado Pueblo Mágico,
No te ha pasado que tu sacro santa madre llega a ser muy cruel contigo, incluso una vándala, sobretodo cuando eres niño y no tienes la posibilidad de decir que “NO”, la posibilidad de defenderte, o asumir una postura crítica y respetable.
En mi familia aún debatimos si nací con torta bajo el brazo o de plano la suerte no estuvo de mi lado. No están para saberlo ni yo para contarlo, pero mi mamá estuvo a punto de darme a luz en el excusado del Hospital del Niño en Pachuca, Hidalgo.
Aún recuerdo su mirada nerviosa, incomoda, esa mirada que decía “¡Te voy a golpear!, ¡Te odio con odio jarocho!”, sudaba frío, estaba desconcertada.
Por fin Dios y la vida le hicieron justicia a mi amigo Sigismundo —Edmundo Velázquez—pues luego de que me burlé durante mucho tiempo de él por haber sido víctima del accidente más absurdo que le pudiera ocurrir a alguien, a mi me pasó algo peor.
Ahora puedo morir tranquilo, vivir sin ver a Paulina Rubio es como si nunca hubiera vivido, diría mi amigo Luis de Manzanilla —hay cosas que no te puedes perder en la vida— y un concierto de la Pau es una de ellas.
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