23 de Abril del 2019

REFLEXIONES INFELICES

Por Rolando Ochoa Cáceres / /
REFLEXIONES INFELICES
Foto: Central

 

panza identifi

Son seres un tanto perversos. Se les puede ver mucho merodeando en las redes sociales y también suelen participar en espacios radiofónicos y televisivos. Digo que son perversos porque ante la cámara y el micrófono se erigen en su tono y en sus gestos como los grandes conocedores de “el verdadero camino”. Sus argumentos suelen discutirse hasta en universidades y suelen chupar cerebros que están al borde del colapso. Hablo de los sacerdotes de la felicidad y de aquellos que se promulgan como los grandes iluminados. Escriben libros e imparten conferencias. Se les puede ver en los espacios TED y si no participas o coincides con lo que dicen, querido, estás perdido.

Hace poco hablando con un buen amigo llegamos a la conclusión de que la sociedad está tan desesperada que es capaz de pagar una gran suma de dinero para escuchar que no es feliz pero que puede cambiar su vida. Una especie de religión moderna en la que le lavan a la gente el cerebro con grandes promesas si “invierten” en el camino a la felicidad. Sí, la sociedad está tan desesperada y ávida de felicidad que incluso la comida más positiva del mundo se encuentra en una “cajita feliz”.  Mi amigo me envió un artículo que fue publicado en La Vanguardia titulado “Llega la happycracia o la obligación de ser feliz” y ya desde el título uno irónicamente sonríe pensando que las líneas que le siguen son la verdad más positiva.

Si hace muchos años a uno lo mataban por no ser católico ahora los coristas de Pharrel Williams y su hartante himno a la felicidad son capaces de juzgar, señalar y hasta perseguir por redes sociales o a pie a los “infelices”. Hace poco alguien escribió que no podía entender mi contratación en equis lugar por mi ausencia de felicidad y positividad (si es correcto el termino).  Es imposible ser feliz totalmente cuando desde niño a uno le jodieron la existencia pero de eso ya he hablado hasta el cansancio y ya estoy harto de la victimización.  Si gran parte de mi vida la pasé siendo infeliz entonces, para los sacerdotes de la felicidad, soy una vergüenza andante como lo menciona el artículo antes señalado: “declarar que no eres feliz es vergonzoso, como si hubiéramos perdido el tiempo, hubiéramos hecho algo mal, podríamos hacer algo y no lo hacemos, somos personas negativas”.

Me retumban los oídos y mis ojos se nublan cada vez que presencio a estos grandes sacerdotes de la felicidad dando recetas básicas, regaños y chistoretes nauseabundos. El tema de la felicidad y de la superación personal son productos que dejan mucho dinero. El famoso término “coaching” se manifiesta como una hermosa supremacía y, a falta de espiritualidad, el happinness way of life se traduce como la única vía para “seguir adelante”. Como acordamos mi amigo y yo, ahora cualquiera que supere una diarrea puede ser conferencista y decirnos cómo vivir y ser felices con y sin diarrea.

Hace poco en la radio escuché a un par de personajes diciendo que ser feliz es muy sencillo y, como está bien marcado en el texto, si te va mal en el trabajo no es porque te traten del carajo, es porque no sabes convivir con ese trato… del carajo… ¡ES TU CULPA NO SABER CÓMO LIDIAR CON EL CARAJO!

Alguien me preguntó si escribía sobre la superación personal o sobre la felicidad y yo contesté que no, que escribo sobre el caos de mi vida y a veces intento auto convencerme de que no todo está mal y que hay más cosas, más vivencias que valen la pena.

No es obligatorio ser feliz, creo que si existe una obligación en todo esto es la obligación de ser y vivir experimentando. Tampoco es necesario vivir siendo un agente súper tóxico o un veneno viviente. No. Creo que podemos vivir siendo sinceros con nosotros mismos reconociendo nuestras emociones y significándolas más allá de lo que los espíritus de la felicidad nociva nos dictan. Alguna vez me preguntaron ¿eres feliz? Y dije que no pero que a pesar de todo soy agradecido.

Qué obligación tan espantosa tenemos al llevar siempre una sonrisa, ¿no es demasiado ingenuo? Algo así como si te putea tu jefe ¡SONRÍE!... eso me parece mucho más enfermizo que el devolverle la puteada.

Tengamos cuidado con lo que escuchamos, leemos y vemos en estos temas de la felicidad ya que muchos contenidos son de verdad muy escabrosos y pueden generar frustraciones severas en quienes la desesperación está a todo lo que da.

Gracias a mi amigo Alex por aquellas reflexiones infelices.

Les dejo el link del artículo que recomiendo https://www.lavanguardia.com/cultura/20190320/461140462148/felicidad-dia-internacional-libros-happycracia.html

ANTERIORES

Publicidad