16 de Julio del 2019

Lo que es tu Infierno para otros es el Paraíso

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

panza identifi

Si hay algo que he aprendido durante todo este tiempo de reflexión interna es que, aun con todo lo que he vivido desde niño, no tengo mucho de qué quejarme y tengo mucho más que agradecer.

Hemos convivido mucho con la idea de que la vida es injusta cuando en realidad nosotros somos quienes generamos esas injusticias pero me parece que es más fácil culpar que actuar, culpar que reconocer.

Hace algunas colaboraciones hablé sobre un guitarrista que admiro mucho, Jason Becker quien, palabras más, palabras menos, pasó de ser uno de los mejores guitarristas del mundo a conformar ese porcentaje mínimo pero muy representativo de personas que viven con esclerosis múltiple. Lo sorprendente de Becker es que aun estando en su silla de ruedas imposibilitado de movimiento, compone música haciendo de lo imposible algo extraordinario. 

Cuento esto porque hace poco yendo de mi trabajo a mi hogar viví un momento de confusión. Un hombre en silla de ruedas avanzó hacia mí con la fuerza de sus brazos y se colocó al lado de mi auto, me pidió una moneda y en ese momento inmediatamente pensé en Becker. Me pregunté ¿qué no daría Jason Becker por tener la movilidad que este otro hombre en silla de ruedas tiene? Y sobre todo pasó por mi mente, si Jason Becker compone música y promueve sus discos teniendo casi nulo movimiento, ¿por qué este hombre que puede mover gran parte de su cuerpo tiene que pedir dinero?

Me atormentó mucho mi pensamiento porque de momento me pensé el peor de los seres humanos pero recordé que el budismo, principalmente, hace hincapié en el hecho de que todo es mente, para bien o para mal. Pensé que probablemente para Becker tener un poco de movimiento en sus extremidades le sería un enorme paraíso.

Mucho solemos preocuparnos por las condiciones de vida y los logros, éxitos, suertes que otros viven y solemos menospreciar lo que nosotros vivimos. Yo era uno de esos seres que renegaba de la vida sin poder ver y agradecer lo que la vida me daba constantemente.

Mucho dicen que los que más tienen son los que más sufren. Sinceramente no estoy del todo seguro de ello pero sí puedo decir que si no sabes agradecer lo que la vida te da es muy probable que vivas siempre de manera miserable aun cuando lo tengas todo.

Cuando comencé con la meditación me daba cierta risa el hecho de comenzar mi respiración siendo consciente de cada parte de mi cuerpo. Mi mente me decía que era ridículo comenzar meditando de esta forma porque ¡quién rayos no es consciente de su cuerpo! Y poco a poco me fui dando cuenta de que fui muy poco considerado con el hecho de estar completo en esta vida. ¡Cuántas personas no apreciarían un cuerpo como el que muchos de nosotros tenemos! Y sin embargo solemos ser muy injustos con el regalo que Dios o la vida nos da.

Hace mucho vi una imagen por internet en la que había varias personas deseando el transporte que el otro tenía. Algo así como que un chico en su jetta deseaba el poder del jeep de al lado mientras que el del jeep de al lado deseaba la libertad del ciclista mientras que el ciclista deseaba la velocidad del motociclista mientras que el motociclista deseaba la comodidad del jetta y así, cerrando un ciclo de deseos de gente insatisfecha y poco agradecida por lo que tiene y por lo que ha logrado.

Ricardo Darín, uno de los grandes actores argentinos, en una entrevista dijo algo así como “soy millonario porque estoy en ese porcentaje de la población que puede ducharse con agua caliente”. ¿Saben lo que eso significa? Mientras nosotros nos quejamos con grandes baños de agua caliente, nos lamentamos en nuestro cuarto donde no entra viento y lloramos a cántaros en nuestra cama cómoda que tiene colchas y edredones, hay gente afuera que se toma baños con agua fría o van a los baños públicos a ducharse o simplemente eso no está dentro de su presupuesto y ni se diga de la gente que no tiene hogar o que se les inunda el cuarto o que duermen en el piso.

¿Por qué somos tan injustos? Porque no nos han enseñado a ser conscientes de nuestra realidad y porque creemos que todo lo merecemos pero somos incapaces de mover un dedo.

Cuando me dan mis episodios de depresión suelo pensar en todo esto y me doy cuenta de que probablemente mi tristeza sea genuina pero tampoco es para detenerme y dejarme caer y decir con toda la amargura del mundo que la vida es injusta cuando estoy completo, tengo un techo, salud, comida, agua caliente, una familia súper amorosa, una pareja caída del cielo y grandes amistades que siempre apoyan.

Si digo que mi vida es injusta porque no tengo el último Iphone creo que sería una grandísima mentada de madre a la existencia.

Comienzo a entender eso de ser agradecidos siempre. Si bien mi mente a veces hace ciertos truquitos para hacerme sentir mal creo que mis despertares son más tranquilos.

Agradecer es en realidad un acto divino y en él hay una carga energética tan poderosa que hace que uno se sienta pleno y en paz.

No soy religioso pero creo que Dios es demasiado bueno con muchos de nosotros pero no queremos escucharlo porque nos sentimos por encima, incluso, de la vida.

En mis días suelo ver, cada vez más, gente enojada. Manejan con el odio y el arrebato y poco les importa provocar accidentes cuando, ¡por Dios! están manejando desde la comodidad de su auto porque tienen los recursos suficientes para viajar cómodos y aun así son tan infelices que se vuelven un arma mortal para el mundo.

Sí, mucho tiene que ver con que nos hemos convertido en una sociedad hiper materialista y hemos hecho a un lado totalmente lo espiritual y lo emocional. Hemos dejado la empatía por la soberbia y creemos que así es mejor cuando en realidad lo que estamos haciendo es abonando más energía negativa al mundo. Me sorprende mucho ahora la cantidad de artículos que hablan sobre la importancia del perdón porque eso me hace pensar que somos tan mal agradecidos con la vida que incluso ya ni sabemos perdonar ni pedir perdón.

Cuando usted esté leyendo esto sépase totalmente afortunado porque si puede leerlo desde cualquier pantalla quiere decir que tiene un hogar, puede hacer por lo menos dos comidas diarias y vive con ciertas comodidades que para muchos serían un portentoso paraíso.

La vida no es injusta, nosotros somos los injustos.