24 de Agosto del 2019

Prefiero ser mediocre que un medium de la felicidad

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

panza identifi

Dicen que vivir es muy fácil pero ¿en realidad lo es?

El nuevo orden de fe en el mundo, es decir, los sacerdotes de la felicidad, los dueños de los conceptos del autoestima y los mandamases del “todo se puede, sólo es que quieras” dicen hasta el cansancio que si uno no sale adelante no es por las circunstancias sociales, económicas, espirituales ni por tu pasado doloroso o tu futuro incierto, no, ellos dicen que si no sales adelante es porque es tu responsabilidad poco voluntariosa. En algo podemos estar de acuerdo, si no lo intentas pues está difícil saberte capaz pero no todo es en realidad nuestra propia responsabilidad.

Si uno de estos espiritistas, filósofos multi conocedores del mundo y de la felicidad y del sufrimiento tiran estos conceptos en personas que viven con graves conflictos emocionales, económicos y espirituales creo que en vez de ayudarlos, los van a hacer sentir peor y eso lo digo por experiencia propia.

Hace muchos años fui a una de estas pláticas. Estaba hecho mierda y buscaba algo que me hiciera sentir un tanto mejor. Fui y después de chutarme una clase sobre el kybalion y de dar “de buena fe” algo parecido a la limosna, salí de ahí con enojo, me fui a un bar, me tomé un par de cervezas y me sentí mejor porque me sabía no partícipe de ese cocowash. Cuando comencé con la meditación y a explorar un poco más sobre el budismo me causaba confusión cuando se mencionaba, palabras más palabras menos, que nosotros somos responsables del cómo queremos sentirnos. También tiene que ver de alguna forma con la idea de Dios y dejar de esperar o de echarle la culpa a un ente superior y hacernos cargo de nosotros mismos. Sí y no.

Más allá de las cuestiones del ego, potenciarlo o de ausentarlo, sinceramente creo que no todo se puede lograr como uno quiere, que hay cosas que pueden afectarnos directamente a nuestras emociones  y que no se trata sólo de querer hacer las cosas para conseguir metas sino que hay un entramado de cosas por superar, por sortear. Hace poco vi un meme que me encantó y que dice así “Por culpa de vuestro positivismo de mierda y del persigue tus sueños mi vecino está intentando aprender a tocar el piano. Hijos de puta”. Aclaro que el positivismo al que se refiere no es a la idea teórico científica de la vida para que a los intelectualodies no les dé un infarto. No. Se refiere a la actitud de ser positivos, para ser más claros.

El meme me gusta por la simple razón de que creer que todo lo podemos hacer y lograr puede no sólo frustrarnos sino que también podemos arrastrar a otros al caos pero esa es la parte chistosa. Hay muchos clichés alrededor de todo esto que en realidad debemos ya de abandonar.

Creo que todo tiene que ver con lo que uno es y bueno, ya saber eso es demasiado camino andado. A mí me encanta la idea del espacio y de niño fui mega fan de los viajes Apolo. Como todo niño en algún momento quise ser astronauta pero se me cruzaron otros sueños y otras realidades que en mi vida son mejores. Un sacerdote de la felicidad diría “ si siempre quisiste ser astronauta, estudia, ve a la NASA, tú puedes ser eso que deseas y cuando estés en la luna y estés sentado en el mar de la tranquilidad podrás decir, sólo debo de creer en mí”. Esto porque ellos dicen que todo lo podemos lograr y que sólo hay que dar el paso. No. No creo en esto y sé que hace mucho daño. Si yo me propusiera en este momento de mi vida a intentar ser astronauta no sólo toparía con pared sino que me sentiría muy frustrado por el simple hecho de que en “este momento de mi vida es imposible” porque no tengo ni las condiciones, ni estoy preparado ni listo y tampoco tengo tan desarrollado el pensamiento matemático como para aventurarme así como así. ¡MEDIOCRE! Me gritarán los sacerdotes de la felicidad pero yo respondería ¡MEDIOCRE, pero con criterio de realidad, idiotas!

No, no todo lo podemos hacer aunque nos hagan creer que sí. No todos pueden tocar el piano, no todos pueden conseguir ir al espacio, no todos pueden ser futbolistas aunque amen el futbol (el más claro ejemplo es Galeano), no todos podemos ser travelers hipsters modelos de cultura colectiva. ¡No!

Aunque la cultura de la felicidad nos obligue a pensar así, la verdad es que es una reverenda mentira y el gran problema de esto es que te dicen “si no lo intentas, eres una persona cualquiera”. Vive intensamente ¿y si no se me da la gana ya por eso soy un ser despreciable? Y luego dicen cosas como “mucha gente ya en edad avanzada hicieron eso que siempre desearon y ahora son grandes estrellas”. ¿Y?

Todos vivimos y tenemos condiciones totalmente diferentes y las vivimos y sufrimos de distintas maneras y así como es válido decir “al carajo, quiero ser astronauta” también es válido decir “al carajo, ya no quiero ser astronauta”. Las condiciones son eso, ciertas limitaciones que tenemos que compartir o con las que tenemos que convivir y uno, ahí sí, debe saber y reconocer hasta donde romperlas o superarlas o también aceptarlas.

A mí me sacan mucho de onda esas listas de la felicidad en la que incluyen “aprender un nuevo idioma” o “aprender a tocar un instrumento musical”. Si no se me dan los idiomas ¿para qué chingados voy a forzarme a aprender chino mandarín? ¿Para qué voy a invertir tiempo y dinero en algo que sé que tarde o temprano me va a frustrar y voy a dejar a medias. Si no se me da la música ¿para qué voy a comprarme una batería con doble bombo y veinte mil platillos si tarde o temprano me voy a frustrar y voy a terminarla vendiendo en Mercado Libre?

De verdad, no hay problema si no cumplimos con esos conceptos sobre la felicidad y eso no debe hacernos sentir las peores creaciones del mundo. Hay cosas con las que podemos y otras con las que no. Tenemos limitaciones y eso no nos hace peores personas (y tampoco superiores a quienes no las tienen).

Disfruta la vida, no te la mal pases en la frustración.