Reflexiones mundialistas

Una de las principales críticas que he escuchado sobre el torneo mundialista que se realizará en nuestro país es el tema del alto costo de los boletos, todos hablan sobre que será un torneo en el que “el pueblo” no estará presente, pero el fútbol, amigo lector, ha evolucionado y no necesariamente es un espectáculo que hoy sea para este sector de la población.

Hay una frase muy interesante en el documental “No tenéis ni **** idea”, donde el técnico Luis Enrique dice una gran verdad a sus jugadores (parafraseando): “no tenemos nada de extraordinario, sino solo la suerte de practicar un deporte que es bien pagado”, y por ende esta es una industria que requiere un importante retorno de inversión para financiar sueldos de jugadores, mantenimiento de estadios (que cada vez más son obras impresionantes de tecnología) y demás marketing.

Si miramos las mejores ligas del mundo, los costos de los boletos no se comparan a las entradas de nuestros mejores equipos, ¡el fútbol es un deporte para las élites! Y ver a estas estrellas en un evento de clase mundial definitivamente se estandariza al valor que costaría en cualquier parte del mundo.

La pregunta de ¿por qué, si éstas son las condiciones actuales para este deporte, el Mundial se celebró en una economía de tercer mundo como la de México? Tiene una respuesta que todos conocemos, una acción de marketing de Estados Unidos para hacer más atractiva la candidatura (una sede compartida) que al final ganó y que como premio de consolación nos regalaron algunos juegos, mientras que los más atractivos y de mayor ingreso se realizarán en suelo americano. 

Fuera de esta circunstancia, este Mundial ha sido decepcionante para quienes vivimos las ediciones de los 70’s y 80’s, pese al marketing, la gente no vive el entusiasmo del pasado, aunque el gobierno y las marcas nos traten de mostrar lo contrario, por supuesto que México, por historia, podría haber hecho la misma jugada que los americanos y haber sido la sede principal del torneo, pero el mundo ha avanzado, el juego por igual y nuestro país se quedó en el pasado, sí, cuando miras los estadios que simplemente no tienen las condiciones, una liga estancada en la mediocridad desde hace muchos años (tan simple como argumentar que ni hay descenso) vs la inversión, la competitividad y el marketing que en Estados Unidos sí ha hecho y que le permite albergar el mundial con una condición muy diferente a su edición de los 90’s, con una evolución que ha ido a la par del mundo en lo mercadológico y en lo deportivo.

Y aunque esta crítica podría continuar en lo deportivo, me gustaría hablar más bien de lo social. Pienso que los boletos no deberían ser caros porque nuestra economía debería dar para más, al igual que el fútbol se ha encarecido, las economías mundiales han crecido para que su población pueda aspirar a este tipo de espectáculos y, por supuesto, cubrir otras necesidades, pero nosotros no, y hoy hablamos de que los boletos son caros cuando deberíamos mirar más bien ¿por qué no hemos podido aprovechar todos nuestros recursos para que nuestra economía nos diera para disfrutar un evento de talla internacional tal cual lo hacen los ciudadanos en otras ediciones al costo qué es?, ¿dónde está ese país de abundancia del que tanto nos hablan?

Enfoquemos nuestra rabia no a quejarnos por el “no nos alcanza”, sino por “el ¿por qué no nos alcanza?”, y cuestionemos a nuestros gobiernos por vender una idea de estar a la altura de otros países que consumen este deporte al costo de lo que vale, y que nosotros simplemente no hemos desarrollado una economía que nos permita asistir a un torneo de fútbol internacional pese a, lo más vergonzoso, ser sede del mismo.

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Comunicólogo reconocido por el Ayuntamiento de Puebla como “Poblano distinguido”. Productor de contenidos para espacios de prensa, radio y medios digitales, los cuales utiliza para la difusión de...