La Semana Santa se caracteriza por ser una oportunidad para un reencuentro espiritual tan necesario que no sólo el rito católico lo convoca, sino que muchas culturas en el mundo y a lo largo de la historia promueven estas oportunidades. Hoy amigo lector, observando lo que ocurría en distintos frentes durante estas semanas, le comparto algunas reflexiones que dejo en esta líneas para por supuesto debatir acerca de ellas.
El primer tema sin duda tiene que ver con nuestra propia espiritualidad y la necesidad de algo en qué creer, sin adentrarnos con profundidad en temas filosóficos, el pensamiento posmoderno actual se guía más en el vivir y experimentar sin mayor compromiso que el goce actual e inmediato, centralizando la mayoría de los pensamientos en el hombre y cuestionando los medios que anteriormente nos ofrecían un método o camino para conducirnos a esa espiritualidad.
¿Qué tan importante es la espiritualidad en la actualidad?, ¡mucho! y puedo precisamente defender este argumento hablando por ejemplo sobre los casos de depresión que se generan por una falta de sentido de vida, dirección que sólo podemos hallar cuando conectamos con nuestra propia espiritualidad.
Históricamente muchos de estos caminos se institucionalizaron y como consecuencia la mayoría se corrompió pero eso no justifica la desidia de explorar esta parte tan necesaria para nuestra humanidad, no por ello la psicología humanista sugiere incluir en cualquier definición de hombre la parte trascendental y no sólo mirarnos como una unidad biopsicosocial que dictan muchas definiciones como por ejemplo la de George Engel en su artículo La necesidad de un nuevo modelo médico: un desafío para la biomedicina (The Need for a New Medical Model: A Challenge for Biomedicine) en la década de los 70´s del siglo pasado.
El meta modernismo, una corriente que ha ganado popularidad en la que se reconoce que el ser humano vive una confrontación entre la necesidad de una búsqueda de sentido (reafirmando la importancia de una parte espiritual) con la negación de aquello que nos distraiga de colocar al ser humano al centro del todo
La pregunta queda abierta amigo lector sobre, en primer lugar, el método que usará para vivir la experiencia de conectar consigo mismo, la cual no puede generalizarse, será cada quien el que decida la intensidad y uso de esta experiencia comprendiendo que ese es el camino hacia nuestra libertad, la búsqueda de nuestra propia verdad a través de la conexión con el espíritu que es una manera dentro del meta modernismo de renovarse o morir pero también, las instituciones que en sus orígenes cumplían esta función social deben vivir este proceso de renovación una vez que el post modernismo utilizó mucho de la desviación que tuvieron para atacar su credibilidad como un método real para conducirnos hacia la espiritualidad.
Viví muy de cerca algunos discursos “sinceros” (para mi) de la Iglesia Católica dentro de las tradiciones de Semana Santa hablando sobre las situaciones de injusticia que vivimos como país, sin tintes políticos invitaban a mirar al otro y no ser indiferentes a sus situaciones, todo ello fundamentado en la práctica de una doctrina que es parte de la esencia de sus valores, me gusta que esta oposición aparezca y pudiera ser un medio para atraer a nuevas generaciones que buscan respuestas (y también soluciones) para construir un mundo mejor, aunque dentro de este proceso de renovación no olvidemos que las opciones son cada vez más, a diferencia de anteriores generaciones (y como característica del meta modernismo) si un discurso no se reconoce como sincero simplemente éste será desacreditado e indudablemente los pasos de las instituciones hacia el futuro sigue siendo incierto en este proceso de reconstrucción.
Continúa escuchando, viendo y leyendo más de mi contenido en @danielfajardomx (Facebook y X), Daniel Fajardo Presenta (Spotify) y por supuesto en www.danielfajardo.mx y Derecho de Réplica aquí en Periódico Central.
MANTENTE AL DÍA CON TODO LO ÚLTIMO EN NUESTRO CANAL DE TELEGRAM
Te puede interesar:



dando clic en el periódico