29 de Septiembre del 2022

Fobaproa – La amenaza fantasma

Por Cesar Rios Hernández / /

En estos últimos días se han reunido empresarios de diferentes ramos con el gobierno y se ha palpado en el ambiente un fuerte olor a azufre, por el gran enojo de la mayoría de estos, pues la respuesta del gobierno a sus peticiones no fue respondida como ellos deseaban.

 

¿Por qué el enojo? ¿El presidente los odia, o acaso la clase política no entiende el problema? Y entonces, ¿qué pedían los grandes empresarios del país? Pues nada menos que “un rescate financiero” para salvarse ellos y así poder ayudar al país. Esto debe analizarse con calma, si acaso esa es la única solución. Es muy posible que la generación de los millennials no haya escuchado del tipo de solución que plantean los empresarios, tal como ocurrió en diciembre de 1994, un colapso financiero en el país (que involucró 552 mil millones de dólares) que derivó en una solución llamada Fobaproa (Fondo Bancario de Protección al Ahorro), en la cual los banqueros fueron ayudados por el gobierno, para después quedarse con una deuda que aún se sigue pagando y que se completará hasta el 2070.

Una vez que los banqueros sanearon sus finanzas, vendieron sus bancos al extranjero con muchas ganancias, dejando la deuda al gobierno. Este breve relato sin duda es de más horror que una historia de fantasmas, pero así sucedió; de hecho, años después los siguientes gobiernos en turno, siguieron rescatando otras industrias con cargo al erario. Todavía en 2017, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, los analistas financieros nacionales ya mencionaban en esos días, que el gobierno se había excedido en préstamos y créditos con el extranjero.

Hace unos días, la representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) declaró: “Hemos entrado en una recesión tan mala o peor que la del 2009”. Con esta frase lapidaria, ¿qué naciones y empresas quedaran intactas? Es más que entendible que cualquier ayuda que se otorgue será insuficiente. En este caso, el presidente López Obrador tiene razón, no es posible pedir más préstamos, ¿se debe ayudar? Sí, pero con recursos internos y priorizando.

Hasta ahora hay un gran dilema, porque si el gobierno otorga dinero directamente a la gente, se considera asistencialismo populista, pero si el gobierno pide prestado al FMI o al Banco mundial y se “rescata” a los empresarios para después pagarlo nosotros, ¿cómo se le puede llamar? ¿Populismo elitista? ¿Populismo fifí? Sin duda no hay palabras para describirlo.

Muchos empresarios están fúricos y amenazan diciendo por todos los medios que, si no se les ayuda de inmediato, el país colapsará, se perderán todos los empleos, vendrá la anarquía, nos moriremos de hambre, en pocas palabras, el fin del mundo. Creo que ahora sí podemos clarificar por qué el subtítulo de esta columna dice: Hipocondríacos Industriales.

Es verdad que el mundo entero ya entró en recesión y habrá varias carencias, pero también conviene aclarar que no todos los sectores industriales están por colapsar. En México, aún se sostienen varios tipos de industrias (aunque con cierta dificultad), tales como: la alimentaria, la farmacéutica, la médica, la minera, de servicios, telecomunicaciones, hidrocarburos, transportes, y ¡la cervecera! (esta última ha sido considerada como “esencial”). Seguramente los directivos de este ramo ya empiezan a conciliar el sueño. Ya nada más falta que la industria del tequila también quiera apuntarse argumentando que la “sanitización” del cuerpo inicia desde el interior.

De entre todo esto, esta crisis ya había sido pronosticada por expertos analistas financieros, que desde septiembre del año pasado vislumbraban esta situación (aún sin la pandemia). En teoría, no debía ser una sorpresa para la clase empresarial o los gobiernos. Claro, algunos gobiernos ajustarán sus presupuestos y otros (los que cuentan con mucho armamento) buscarán hacerse de más recursos, pero por otros medios nada pacíficos, por lo tanto, ¿qué veremos en mayo?

El Diálogo de hoy: entre albañiles

A1.- ¿Por qué viniste a trabajar, así como estas? ¡Mucha tos y estornudos, das miedo!
A2.- Es pasajero, no debes preocuparte, estoy bien informado.
A1.- ¿Pues de qué te enteraste? ¿Hablaste con el arquitecto?
A2.- Pues nuestro sabio gobernador de Puebla dijo que los pobres somos inmunes al COVID-19, y que la “vacuna contra Coronavirus es un plato de mole de guajolote”.
A1.- ¡Qué alivio! Pues ojalá que el hospital que estamos construyendo llevé su nombre, sería un honor.

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