25 de Octubre del 2020
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De la patada

Por Cesar Rios Hernández / /
De la patada
Foto: Central
Uno de los sectores más afectados negativamente en estos últimos meses (debido a la pandemia), ha sido la industria deportiva, muy particularmente el futbol mexicano. Para la gran mayoría, esta actividad deportiva solo implica amor a la camiseta, entretenimiento, apuestas y sana convivencia.

En aspectos financieros, la industria del deporte mueve a nivel mundial cerca de 200,000 millones de dólares anuales y en nuestro país se genera un promedio de 211,000 millones de pesos cada año (considerando inversiones, derrama económica, publicidad, venta de artículos y taquilla según cifras de Grupo de Economistas y Asociados –GEA–). De todo esto, el futbol soccer cubre más del 60%. Así que, la tajada que el futbol absorbe es muy grande. Ya se imaginará la calle de la amargura por la que están pasando los directivos e inversionistas de este negocio del deporte. La COVID-19 ha hecho que el futbol ande “de la patada” desde hace mucho.

En términos empresariales, el director técnico de cualquier equipo de futbol es visto como un gerente y los jugadores son “los empleados” o trabajadores. No debemos escandalizarnos por esto, pero así es, cualquier club deportivo no solo está para ganar partidos, esta para generar ganancias. Los dueños, accionistas, inversionistas o asociaciones de cooperativas invierten en el equipo buscando obtener los mayores beneficios, de ahí que, si el equipo es campeón, se ganan mejores patrocinadores y mejores coberturas televisivas. Si a usted le apasiona ir al estadio (o ver el partido por televisión), gritar, comer, beber y festejar, eso no es la prioridad para los que están a cargo, la importante son las ganancias. ¡Cochino dinero!

Se maneja tanto dinero, que mueve la avaricia de muchos. El más reciente ejemplo se presentó la semana pasada en el equipo Cruz Azul, donde su presidente Guillermo “Billy” Álvarez está siendo investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Fiscalía General de la República (FGR) por presunta defraudación y evasión fiscal, “particularmente con la presunta facturación apócrifa de más de 300 millones de pesos”. Situación similar experimentó este equipo en 2007, pero por un frade de 90 millones de dólares. Suficiente material para hacer una película de suspenso o drama. Si el futbol soccer en México es un buen negocio, ya se dará una idea “del gran negocio” que es el futbol americano en Estados Unidos, mueve tanto dinero, que genera ganancias superiores a la de varias empresas manufactureras.

Los escándalos financieros en el futbol soccer, no solo han impactado en México, hace unos años. También la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación) recibió un duro golpe cuando en 2015, la Interpol arresto a Joseph Blatter, su presidente en ese momento (y a otros dirigentes) acusados por corrupción, tan grande fue el escándalo que se le llamo el “FIFAgate”.

Y otro caso reciente ocurrió en Colombia, pues en estos días Luis Bedoya (expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol), está siendo acusado de recibir sobornos ¡pero mejor ahí nos detenemos!, antes de que brote la amargura y acaben los ánimos por ver algún partido de futbol.

Retornando al concepto de empresa, el sistema de futbol en México ha sido modificado para generar mayores ganancias (exceptuando estos últimos meses por supuesto), pues desde hace varios años se tienen dos torneos para generar más ganancias, con la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Liga MX, además de dos bloques denominados Apertura y Clausura (antes no había esta división). Es decir dos “finales” cada año, o sea, más dinero.  En el futbol americano se tienen ciertos recesos, lo que permite “espacios” para comerciales, mientras que un partido de futbol soccer tiene 2 tiempos de 45 minutos cada uno y un receso intermedio de 15 minutos, pero en México somos tan creativos, que usted es “bombardeado” con comerciales cada vez que el balón se detiene un poco, además de las pequeñas letras que pasan en el fondo de la pantalla del televisor, más los letreros (“banners” cambiantes) que bordean la cancha. Es decir, antes de que inicie un partido, empieza la “tunda” de los patrocinadores, incluyendo los uniformes del equipo.

Todo para hacer de usted un “zombie” consumidor, pero eso sí…. ¡rebozando de contento! Pierda o gane su equipo favorito, ellos ya obtuvieron sus ganancias.

Si al llegar hasta esta aquí, le ha quedado claro que no sólo son clubes deportivos los que están en la cancha, sino empresas y empleados “trabajando” para entretener y generar ganancias, ahora analicemos al jugador (trabajador), en donde para llegar a Primera División no sólo requirió condición física y habilidad, sino real vocación. Bajo este concepto, es muy satisfactorio hacer algo que nos gusta y que nos paguen por eso. Pero aun ellos han sido explotados (aunque sean buenos jugadores), pues les han bloqueado todo intento de hacer un sindicato, pues en su momento “Rafa Márquez” (un gran exjugador de la Selección Mexicana) llego a decir: “En México tratan como quieren a los jugadores”. Si cada equipo deportivo es una empresa, lo correcto y legal es que exista un sindicato. Muchos jugadores ya fueros despedidos por la pandemia y sin garantías de ningún tipo. ¿Dónde está el “amor a la camiseta” de los directivos?

El Diálogo de hoy: – entre jugadores de futbol –

J1.– ¿Ya pensaste en lo que harás después de que cumplas los 40 años?

J2.– No estoy seguro si buscar ser director técnico o comentarista deportivo. ¿Y tú?

J1.– Pues yo ya tengo mis metas claras, primero quiero ser alcalde, después gobernador y, ¿por qué no?, rebasar a Cuauhtémoc Blanco “por la lateral izquierda”.

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