Columnas Anteriores
Viejo anhelo de la oposición al PRI, ansiada decisión de los abogados litigantes fuera de la protección institucionalizada, deseo frustrado de los demócratas en procesos electorales con dados cargados, herederos desamparados por su corta edad, viudas burladas por las componendas en las alturas, etc. etc.; todos ellos serán llamados al juicio de los cerros a partir de la reforma a la Ley del Notariado y los cambios de magistrados del Poder Judicial.
Una de cal por las de arena, gobernador, dirá el respetable. Asignatura pendiente de los gobiernos emanados de partidos diferentes al PRI que sufrieron en el pasado la ausencia de certificaciones de fe de hechos por notarios comprados en favor de terceros, coludidos, e integrantes de una especie de mafia que avala todo cuanto diga el poder central.
Y súmense los magistrados que se van, o dicen que se van, que han formado parte del Poder Judicial desde, prácticamente el sexenio dividido en tres del Doctor y General, él mismo, Gonzalito y Morales Blumenkron, arañados por los primeros años de Toxqui.
Los panistas de viejo cuño como David Bravo y Cid de León, Luis Hinojosa, Pedrito de la Torre, festinarían la decisión de modificar la Ley del Notariado, pues más que fedatarios fueron en su momento empleados del gobernador, tal cual lo son ahora los diputados. ¡Están chamacos! dice el respetable.
Las reformas presentadas por el aspirante a Secretario General de Gobierno, Enrique Quiroz (Maldonado), si es que hay rebeldía, por fin permiten un espacio para defender a los ciudadanos que son objeto del abuso de algunos notarios, y abrir la puerta para llevarlos a la barandilla de los acusados, por manipular y ejercer en contra de quienes no pueden defender sus derechos.
¿Cuántos procesos electorales alterados por los mapaches no pudieron ser notariados por órdenes superiores del Ejecutivo? ¿Cuántas herencias no han sido alteradas por la fe de malos notarios que aceptan las huellas digitales de los moribundos?
¿Y los magistrados? Una camarilla que ofrece arreglos de "50 centavos por cada peso", que protege a los abogados "de moda" arrimados al compadrazgo de los miembros de la Sala, donde fluye dinero negro que se lava en el agiotismo. Por fin todo ello llegará a su fin gracias a la oportuna intervención del señor gobernador.
Bueno, por lo menos en la teoría, así se presenta el tema. Ojalá y las leyes se apliquen, se cumplan, y no sirvan sólo para espantar con el petate del muerto como sucedió en campaña cuando Moreno Valle prometió acabar con la corrupción del sexenio anterior y todo quedó en los casos de Henaine y Arango.
Por que de ser cierto todo lo que Quiroz Acosta oferta, los notarios Tejeda Foncerrada, Moreno Valle Sánchez o German, Salazar Cajica, Romero Carreto, Esteban Morelos, Cortés y otros, debían estar empacando.
Ojalá no se quede en buenas intenciones e impacto mediático y al rato salgan con que la esposa del mismísimo Quiroz Acosta sea premiada con una notaría, o que la ley sea un cargador más en la pistola del Ejecutivo para hacer de los notarios y magistrados lo que ha hecho de los diputados.
jesusmanuelh@mexico.com
Video en Youtube: jesusmanuelhl