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El tan anhelado Tren Turístico Puebla-Cholula, resultó ser uno más de los fracasos del morenovallismo. Fue un proyecto insostenible económicamente desde su concepción, después de cinco años de operación y siete de haberse construido; el gobierno estatal ha decidido sepultarlo.

Este 3 de julio, el gobernador, Sergio Salomón Céspedes anunció que su administración daba por cancelada la idea de reactivarlo y darle mantenimiento. Debido al desequilibrio económico que representa para las arcas estatales.

El mandatario detalló que la licitación emitida el pasado 6 de junio, para rehabilitar la infraestructura ferroviaria, no cumplió con los plazos legales establecidos y quedó desierta. Lo que deja en evidencia la falta de interés por parte de los inversionistas en respaldar un proyecto que ha demostrado ser inviable.

El fracaso del Tren Turístico se fundamenta en la relación entre los gastos de operación y los ingresos generados. Durante los cinco años que operó, se destinaron 68.8 millones de pesos anuales para su funcionamiento, mientras que los ingresos alcanzaron tan solo 986 mil 771 pesos al año.

Se necesitaría una inversión de más de 5 mil millones de pesos para que el Tren Turístico Puebla-Cholula, construido en el morenovallismo, pudiera ser rentable y dejara de ser un proyecto insostenible.

Solo para volver a ponerlo en funcionamiento, se requeriría una inversión inicial de 60 millones de pesos. Pero incluso esto no garantizaría la viabilidad del proyecto a largo plazo.

Esto surge luego de que, en 2022, la administración de Miguel Barbosa Huerta decidió suspender los viajes. Debido a que los poblanos no acudían a este atractivo y era muy caro sostenerlo.

Si se buscara recuperar lo invertido, cada viaje debería costar aproximadamente 800 pesos por persona, lo cual es prácticamente inviable debido a la nula rentabilidad.

Tren Turístico representó siempre una carga financiera para el Gobierno de Puebla

El Tren Turístico representó siempre una carga financiera considerable para el Gobierno de Puebla. Cada viaje costaba en promedio 28 mil 600 pesos, mientras que solo se recuperaban 72 pesos por pasajero.

Además, se destinaban 4 millones 872 mil pesos mensuales para su operación y mantenimiento, bajo un contrato anual.

El monto anual de operación y funcionamiento ascendió a 55 millones 199 mil 757 pesos. Lo que significa que cada pasajero que utilizaba el tren, representaba una carga de mil 542 pesos para las finanzas estatales.

El Tren Turístico Puebla-Cholula, cuya construcción requirió una inversión de mil 571 millones de pesos, superó la cifra inicialmente planteada de mil millones de pesos.

Fue durante la administración de Rafael Moreno Valle cuando se financió en un 69%, a través de adquisiciones por adjudicación directa, un 23% por licitación y un 4% por invitación a empresas.

El viaje de Puebla a Cholula tenía una longitud de 17.2 kilómetros, de los cuales 8 pertenecían al gobierno estatal y 9.2% con vías federales. El Tren Turístico atrajo a 533 mil 257 personas en 13 mil 619 viajes desde su inauguración en 2016, hasta diciembre de 2021 que dejó de funcionar.

Sin embargo, estos números no lograron alcanzar las expectativas. Ya que el promedio de pasajeros por viaje fue de tan solo 39 personas, mientras que la capacidad del tren era de 284 pasajeros.

El Tren Turístico Puebla-Cholula se convirtió en un nuevo “elefante blanco”, un símbolo de la mala planificación y gestión de proyectos durante el morenovallismo.

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La falta de rentabilidad, el desequilibrio económico y la incapacidad para atraer a un número suficiente de pasajeros, llevó al Gobierno de Puebla a abandonar definitivamente este proyecto insostenible.

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