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El titular de la Secretaría de Trabajo estatal, Gabriel Biestro Medinilla, aplaudió que Casa Puebla haya sido convertida en un centro de recreación, al resaltar que su reconversión es una muestra del cambio en el poder, ajeno a los vicios de los pasados gobiernos.

Durante la conmemoración del Día Internacional del Trabajo, el funcionario destacó que la reconversión de Casa Puebla significa un hecho que le da un nuevo “sentido” a estas instalaciones, anteriormente utilizadas como la sede del Ejecutivo poblano.

Un recinto que representaba lo peor del poder poblano en una época: la corrupción, el despilfarro, el fraude, la persecución, la censura, entre otras muchas cosas”, comentó.

En contraste, mencionó que actualmente se vive una “época de cambio en todos los sentidos”. Esto con relación a la llegada de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República y de Miguel Barbosa Huerta a la gubernatura de Puebla, en 2018 y 2019, respectivamente.

Gabriel Biestro aseveró que el cambio en la política está ocurriendo, “pese a que existen fuerzas necias que se oponen al cauce del cambio”.

Una manera de “reconciliarse” con la sociedad

El pasado 30 de abril, Casa Puebla fue reinaugurada para su acceso al público en general. Los poblanos pueden acudir de manera gratuita, encontrando en los jardines y habitaciones un sitio de descanso y diversión, siendo una imagen opuesta a la sombra de poder que albergó el sitio durante distintos gobiernos.

El arquitecto Alberto Miranda ha explicado que la redignificación de este inmueble de siete hectáreas, permite a los poblanos ingresar a un auditorio al aire libre, destinado para eventos artísticos y culturales, con una capacidad para mil 50 personas: un área anteriormente designada para el helipuerto.

El bosque alberga una pista para correr de más de un kilómetro, así como asadores, palapas para realizar un picnic y hasta una zona de leña, esto sumado al mirador de los venados.

En la develación de la placa, el gobernador Miguel Barbosa Huerta reprochó la forma ostentosa en que mandatarios anteriores utilizaron este recinto como una manifestación de poder, donde incluso se realizaban fiestas.

Indicó que se invirtieron 24 millones 174 mil pesos para readaptar el sitio, concretando una serie de esfuerzos para “reconciliar” al poder público con la sociedad y eliminar los signos de opulencia y excesos pasados.

Sin duda que el poder público se sostiene en una sociedad. También con símbolos, con protocolos, que son válidos siempre y cuando no representen opulencia, exceso, derroche, fantochería y corrupción, y mucho de eso aquí ocurrió”.

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