Redefiniendo la importancia del valor

Se ha preguntado amigo lector ¿por qué hay tantas acciones que buscan el cambio social y aunque en esencia son buenas y nos conducirían a ser una mejor sociedad, por algún razón siguen estancadas en el plano de los discursos sin que nuestros actos sean evidencia de un camino hacia esta transformación?

Los cambios que como sociedad buscamos tienen una base muy importante en el valor, sustento que lamentablemente en nuestro país es frágil debido a nuestra ineficiente formación en este tema.

Sin una adecuada educación de los valores, hablar de pensamientos tales como la inclusión, por mencionar uno, y esperar a que la sociedad con sólo escuchar estos discursos sea más reflexiva e inicie el proceso de transformación de conductas, seguirá siendo la misma utopía que hasta el momento tenemos en nuestro presente.

Para que lo ilustremos mejor amigo lector, todos los movimientos sociales que existen en la actualidad en cualquiera de los rubros que usted recuerde son el paso B el cual no puede funcionar sin que se haya realizado el paso A.

Sin valor simplemente no hay éxito

¿Cómo puede existir la inclusión o el alto a la violencia sin que haya previamente el valor del respeto?, piense nuevamente en cualquier finalidad que busque un movimiento social y reflexione después en el valor que le sustenta y califique el arraigo del mismo dentro de la ética de cada uno de nosotros.

Los valores en nuestro presente se rigen bajo una filosofía del relativismo, se emplean como un recurso para lograr el fin que cada uno busca y no como una manera de mediar las interacciones entre seres humanos. Se emplean a libre interpretación de su significado según la situación en la que me encuentre y ahí el fracaso de los mismos en su aplicación porque reconocemos la importancia del valor pero éste se utiliza a nuestra conveniencia.

Por ello es muy común en el discurso tachar e indignarnos ante la corrupción pero podemos ser flexibles cuando un agente de vialidad nos infracciona y preferimos dar “una mordida” porque es más rápido y no tengo que perder tiempo acudiendo a las oficinas de tránsito para hacer el pago de la multa.

Lo hacemos así porque somos prácticos y pensamos en los beneficios inmediatos de uno mismo en lugar de los logros que colectivamente podríamos alcanzar si cada uno aporta su granito de arena y realiza actos basados en valores que sirvan a la sociedad.

Tenemos una enorme tarea todos para ser congruentes en nuestra forma de pensar y hacer las cosas, el sistema educativo ha fallado en esta parte y deberá trabajar para resolverlo pero no olvidemos que el reforzamiento de estos temas se da desde casa.

¡Acostumbremos a las nuevas generaciones a mirar que haciendo bien las cosas nos puede ir bien y que sea más poderoso ese ejemplo que el de los que hacen las cosas a su conveniencia o mediante un delito y logran el éxito!

Un verdadero cambio social no se logrará tan sólo con denuncias, se construirá cuando las actitudes que motiven estas acciones tengan como sustento el valor y seamos más conscientes de nuestro papel como instrumentos de la paz, que en cada acto que realicemos estemos buscando el bien colectivo y sólo así las denuncias que realizan diversos colectivos, líderes de opinión y hasta políticos, dejarán de ser eso, simples discursos para convertirse en auténticos llamados de acción para transformar con éxito nuestro mundo.

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Daniel Fajardo

Daniel Fajardo

Comunicólogo reconocido por el Ayuntamiento de Puebla como “Poblano distinguido”. Productor de contenidos para espacios de prensa, radio y medios digitales, los cuales utiliza para la difusión de...