San Francisco, el río que jamás firmó su acta de defunción

Por mucho que las autoridades poblanas intentaron dar por muerto durante décadas al río San Francisco, este jamás firmó su acta de defunción.

Lo enterraron en 1963 con banda municipal, discurso de gobernador en turnos y campesinos de utilería.

El entonces alcalde de Puebla, Carlos Vergara Soto, dio el banderazo junto a la barranca Xalpatlaco, y el gobernador Antonio Nava Castillo declaró, solemne, que se ponía fin a un “obstáculo que detiene el ritmo del progreso”.

Doce días después salió la ley en el Periódico Oficial para su entubamiento de manera oficial. Al río le habían declarado su muerte, pero este no se enteró.

San Francisco, el río que jamás firmó su acta de defunción
Perspectiva del bulevar 5 de Mayo. Creditos: Especial

En 1965 incluso vino Gustavo Díaz Ordaz a cortar listón y para 1968 ya teníamos bulevar nuevo. El bulevar Héroes del 5 de Mayo, con seis kilómetros de modernidad. Que, por cierto, nos costó el derribo de 187 inmuebles del Centro Histórico, demolidos como daño colateral que nadie contabilizó en el discurso.

Sesenta y tres años después, el río al que pensaban difunto sigue cobrando renta en una ciudad que lo despreció y minimizó desde sus autoridades.

Cada temporada de lluvias, el río San Francisco sube a la superficie para recordarnos que el catastro municipal es una opinión y su cuenca es un hecho.

El 28 de junio de 2026 cayeron 64.52 milímetros en menos de dos horas y el bulevar Héroes del 5 de Mayo volvió a ser lo que siempre fue: un cauce.

El 5 de julio, otra vez. El 7, otra vez. El 10, otra vez. Igual que ayer. Igual continuará conforme persistan estas lluvias “atípicas” que ya son, más bien, “muy típicas” de Puebla.

Los comerciantes de la 2 Oriente ya no esperan nada del gobierno. Ponen costales de tierra y tablas en sus accesos, como quien vive junto a un río. Porque, de hechos, viven junto a un río. Solo que el suyo tiene camellón.

El agua tiene memoria. Y la primera inundación catastrófica de esta ciudad ocurrió entre 1531 y 1532, básicamente en los mismos años que fue fundada Puebla.

San Francisco, el río que jamás firmó su acta de defunción
Río de San Francisco. Creditos: Especial

Se tiene registro histórico de una crecida del entonces río Almoloya — “donde brota el agua”, en náhuatl, nombre que jamás mintió— destruyó el primer asentamiento y obligó a mudar la ciudad a terreno más alto.

Puebla se fundó dos veces porque la primera vez no le hicimos caso al río. Luego vino la gran inundación de 1939, que dejó muerte y desolación. Después, la crecida de 1958. Y más tarde, la gran idea de que el entubamiento del Río San Francisco-Almoloya, sería la solución definitiva. 

Pero en agosto de 1973 vino otra tromba que anegó por completo… ¿Dónde creen?

Otra vez, la 2 Oriente y el flamante bulevar Héroes del 5 de Mayo, recién inaugurado.

La misma esquina que se inundó el mes pasado. La misma. Cincuenta y tres años entre una foto y otra de la tragedia. Lo único que cambió es que ahora se documentó con video desde los celulares de las personas afectadas por la catástrofe.

En medio hubo más “soluciones definitivas”. Por ejemplo, el colector profundo de la era Bartlett (1994-1999), porque el bulevar se seguía inundando.

San Francisco, el río que jamás firmó su acta de defunción
Río de San Francisco. Creditos: Especial

También el concreto hidráulico de Moreno Valle y Eduardo Rivera (2012-2013), porque el bulevar se seguía inundando.  

Pero, como los gobiernos, tienen la memoria del sexenio y no la terquedad de los ingenieros, pocos recuerdan que cada vez estas soluciones definitivas ni son soluciones ni son definitivas.

Ahora toca el turno de Pepe Chedraui, que anuncia un estudio técnico —70 por ciento de avance, reporta Infraestructura municipal— y promete que esta vez no habrá paliativos, sino intervención “de fondo”.

Entre esto se incluye la propuesta de sustituir el drenaje del río San Francisco bajo el bulevar, con estado y federación de padrinos.

El propio alcalde admite que “la situación de las inundaciones tiene aproximadamente 50 años”.

Pero como ya lo dijimos se queda corto. Las inundaciones van para 500 años, como la mismísima Puebla de los Ángeles.

El problema es que ya vimos esta película.

En 1963 también se dijo que era la solución de fondo.

También hubo estudio, ley, inversión millonaria y coordinación de niveles de gobierno. El error no estuvo en la tubería: estuvo en creer que el problema era la tubería.  

La inundación no se fabrica en el bulevar; se fabrica cuenca arriba, en La Malinche. 

Que por cierto cada vez está más deforestada. Con una mancha urbana cada vez más impermeable, donde la misma lluvia produce más agua, más rápido. 

Y todo va hacia el mismo tubo con capacidad del año de 1963.  

Se puede cambiar el tubo por uno más ancho, claro. Pero el cambio climático nos arrastra en minutos, junto con toda la lluvia esperada para una década cayendo apenas cae en un par de horas.

¿Y entonces? ¿Destapamos el río?  

San Francisco, el río que jamás firmó su acta de defunción
Río de San Francisco. Creditos: Especial

La tentación romántica es enorme y existe el precedente en Seúl, Corea del Sur, donde se desenterró su río Cheonggyecheon en 2005. 

Se gastaron 367 millones de dólares, cosechó beneficios sociales estimados en tres mil 500 millones y, de paso, el alcalde que lo propuso llegó a presidente de Corea del Sur.  

Pero seamos honestos, lo que corre hoy bajo el bulevar Héroes 5 de Mayo no es un río, es un drenaje.  

Destaparlo mañana sería inaugurar una cloaca de seis kilómetros en un Centro Histórico Patrimonio de la Humanidad.  

Antes hay que separar lo pluvial de lo sanitario, sanear el agua, retenerla en la parte alta, resolver la movilidad de una arteria por donde además circula la Línea 3 de RUTA.  

La pregunta correcta no es “¿destapamos?” sino “¿en qué orden?”. Y ese orden toma veinte años y cinco administraciones que no se saboteen entre sí.  

Ahí, justamente, es donde el proyecto se ahoga antes que el bulevar. 

El río San Francisco fundó esta ciudad, la abasteció, movió sus molinos y sus telares, la dividió entre los de un lado y los del otro, y cuando estorbó al progreso lo sepultamos con honores. Desde entonces regresa cada verano, puntual como acreedor, a cobrar lo suyo. 

Así que la próxima vez que el bulevar Héroes del 5 de Mayo amanezca convertido en espejo de agua, no digan que la ciudad se inundó.  

Digan que el río volvió.

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Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y cursó la maestría en Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos...