Dicen por ahí que todo vacío de poder termina por ser ocupado.
Y usualmente el que lo asume no está preparado para tener todo el control.
Algo ocurrió en las últimas semanas que no vimos públicamente en eventos a Fernando Rosales Solís, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Después de un par de eventos públicos en donde incluso el gobernador Alejandro Armenta encabezó temas de seguridad, no fue posible ver a Rosales acompañando al alcalde Pepe Chedraui.
Ayer lo vimos de nuevo en el evento de los 100 Días de Gobierno de Pepe Chedraui. Y algunos señalan que su ausencia tuvo que ver con el plan que trae bajo el brazo.
Sin embargo, en el vacío de poder para con sus subalternos, Fernando Rosales se ha dedicado a lo técnico y en lo operativo soltó a su incondicional Gustavo Alonso Zapata, mejor conocido por su clave Sauce.
Solo en la semana que Sauce estuvo al frente de todos los temas operativos hubo dos acusaciones de miembros del grupo de Reacción Operativa contra Asalto (ROCA) por robos en dos distintos hechos.
Y mientras Sauce jugaba a ser el patrón, Rosales planteó la nueva alternativa que entrará en vigor la próxima semana para la organización de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
En un plática, previa a la entrevista que sostuve con Fernando Rosales a unas semanas de haber tomado el caro en 2024, el secretario de Seguridad consideró que no podía hacer cambios de tajo y una limpia completa de mandos y uniformados.
Primero preparó un diagnóstico, después –según dijo– haría lo que podría con el presupuesto que tenía y finalmente vendrían las modificaciones una vez que tuviera clara la estructura a la que dirigía.
El momento del cambio de mandos viene con esta nueva dinámica que arranca el próximo lunes.
Internamente la SSC laboraba con un esquema de polígonos y vectores de seguridad, 271 en total.
La distribución actual plantea el revivir el esquema de Zonas: Norte, Centro y Sur. Algo así como lo que funcionó con María de Lourdes Rosales, “La Tía Lulú”, en tiempos de Claudia Rivera Vivanco. “Vectores de proximidad”, le llamaron.
Ahora mantendrán las tres zonas base y tres sectores por cada zona. Habrá un comandante para cada zona y titulares de cada sector.
El tema aquí es cómo quedará finalmente la redistribución de esas nuevas zonas y quiénes serán los perfiles para ser nombrados titulares de cada una de estas zonas.
Ahí es donde puede darnos hasta agruras si revisamos zonas en combinación con los titulares.
Y si mal no están informadas nuestras fuentes dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, van a revivir a muchos perfiles no muy impolutos. Aguas, porque unos provienen de la Fiscalía General del Estado.
Traídos precisamente por la confianza que les confirió Fernando Rosales pero generarán una combinación explosiva pésima para la convivencia diaria entre policías y exfuncionarios ministeriales. Una receta para el desastre.
Y al contrario, otros mandos que van a revivir de la misma secretaría son señalados por corrupción, por ejemplo suena el nombre de Alma Aguilar, exjefa de la Zona 10, quien en tiempos de Consuelo Cruz, en la pasada administración municipal, tuvo señalamientos por haber entregado juntas auxiliares del norte prácticamente a todos los grupos de narcomenudistas que hoy mandan.
La situación ahí no acaba.
A pesar de los cuestionamientos, denuncias, detenciones y procesos abiertos contra miembros del grupo ROCA, en este rediseño de la SSC no se contempla su eliminación.
Por el contrario, todo parece indicar que los hermanos Tela Castro, ya incluso amenazados por el crimen organizado, se van a empoderar.
No sabemos con quién llegaron a acuerdos o a qué sauce se cobijaron.
El hecho es que si habrá cambios, el secretario Fernando Rosales tiene que voltear a ver el polvo que pisas sus uniformados.
Necesita una propuesta más de tierra y menos técnica. Necesita revisar bien esos perfiles, nombres, apellidos y ponerse a hacer investigación de su propio personal.
Él ya logró pasar la etapa de los 100 Días de Gobierno.
Ahora lo que urge es que, conocedor del esquema que contempla la capital y la necesidad de mantener la baja en la estadística delictiva, debe buscar estrategias que permeen en percepción.
Combatir cifra delictiva tiene que ir de la mano con la sensación de seguridad del ciudadano.
Esperemos que la nueva redistribución no genere más problemas de los que ya se tienen en Puebla capital.
Y ojalá ese Sauce no siga haciendo sombra.
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