Comerciantes de la emblemática Plazuela y Calle de los Sapos, uno de los puntos turísticos más importantes del Centro Histórico de Puebla, enfrentan una severa crisis.
Lo que originalmente se proyectó como un corredor peatonal seguro para el disfrute de los visitantes, hoy se convirtió en un escenario asediado por el abandono, la inseguridad y la disputa comercial.
Durante un recorrido realizado por CENTRAL, se constató el evidente deterioro urbano que sufre la zona.

La falta de intervención y supervisión por parte de la Gerencia del Centro Histórico permitió que este corredor colapse, especialmente durante los fines de semana.
Las fachadas coloniales del primer cuadro de la ciudad, famosas por sus vivos colores y arquitectura histórica, lucen hoy tapizadas de grafitis y pintas.


Esta situación encendió alarmas entre los vecinos, quienes advierten que la falta de vigilancia está transformando el perímetro en un foco rojo de la delincuencia.
Los colonos denuncian que el vandalismo ocurre principalmente por las noches. Debido a la deficiente iluminación y la nula presencia de patrullas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).
Los locatarios señalan directamente a la Gerencia del Centro Histórico por su omisión en el mantenimiento y rescate de los inmuebles catalogados como patrimonio.

Afirman que la propuesta de peatonalizar la Calle de los Sapos, cuyo objetivo era reactivar la economía y ofrecer un espacio seguro, terminó en una atmósfera de inseguridad que, lejos de atraer al turismo, le abre la puerta a la delincuencia.
Ante esto, exigen a las autoridades municipales una estrategia integral urgente que garantice la restauración del lugar.
A la par del deterioro visual y la inseguridad, el comercio establecido en la zona enfrenta una competencia desleal que amenaza su permanencia.

Locatarios de la Calle de los Sapos denuncian que la zona es consumida por el comercio informal
Dueños de negocios formales denunciaron el despliegue masivo de puestos ambulantes sobre la Calle 3 Oriente durante los fines de semana.
En entrevista, los afectados argumentaron que ellos asumen el pago de impuestos y rentas elevadas, pero el comercio informal absorbe las ganancias del turismo.
Además, acusaron que la instalación de estos puestos bloquea la visibilidad y el libre acceso a sus locales.
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A pesar de que los ambulantes cuentan con permisos para operar, los locatarios establecidos exigen una intervención inmediata del Ayuntamiento para el reordenamiento del área.
Advierten que cerrar las calles al tránsito vehicular sin antes resolver los problemas de fondo, terminará por entregar el espacio público a la informalidad.
Comerciantes comentaron que la Calle de los Sapos en Puebla corre el riesgo de perder definitivamente el brillo que la consolidó como un referente para la economía y el turismo de Puebla.
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