El Caso Chalchihuapan y el exsecretario de Salud

Siempre he dicho que hay que ser pacientes. 

Las venganzas no son buenas. 

¿Cómo decía el dicho? Ah sí, “la venganza daña el alma y la envenena”.

La vida es más bien un boomerang. Las cosas se regresan todas. No hay gente buena ni mala, si no consecuencias de las buenas y las malas decisiones. Unas llegan antes y otras tardan años en llegar.

Pero a todos nos toca un poquito de justicia. Y hoy, el niño Jose Alberto Tehuatlie Tamayo sonríe en algún lugar. 

Pero ahorita le cuento por qué…

La salida del secretario de Salud, José Antonio Martínez García “por motivos personales” fue repentina pero claro que se esperaba. Tarde o temprano.

Basta con conocer lo que se decía en la mesa de su equipo de colaboradores hasta antes del 13 de diciembre del 2022. ¿Cómo se expresaban de su competencia? ¿Qué decían de aquellos que le hacían sombra al doctor Martínez? 

El doc Martínez se veía y sentía de lo mejor posicionado para convertirse en la corcholata consentida de Miguel Barbosa Huerta. Él se lo dijo, le dijo que su gran chamba en la pandemia lo hacía uno de los mejores médicos a nivel nacional. Y el doc Martínez se lo creyó.

Obviamente –como muchas cosas– con la muerte del mandatario, la vida nos pateó el tablero de ajedrez y todos acomodaron las piezas como pudieron.

Así que la posible enemistad que ya había entre el bando de la doble ese y el del doc se metió a un congelador de sonrisas corteses y atornilladas. 

¿Qué pasó recientemente que la tregua se rompió? Quién sabe. Pero esa tensión que se mantuvo siete meses por fin reventó. Y ahí está, uno menos de los barbosistas en el gabinete. ¿Quién seguirá? 

Lo curioso aquí es que muchos ya enterraron y le pusieron flores a las aspiraciones políticas del doc Martínez rumbo al 2024.

“Que no busque ya ni una regiduría. Ni eso le va tocar”, según me dicen. Es más, muchos creen que se tardó en salir de su puesto el doctor Martínez. Más cuando personajes como su exjefe Jorge Aguilar Chedraui están muy activos de nuevo en la política local.

Ah, pero retomo.

Les digo que el niño Tehuatlie sonríe en algún lugar porque ese fatídico 9 de julio del 2014 su madre, Elia Tamayo, fue encerrada en una oficina.

Cuando activistas del movimiento de la Comisión Estatal por la Dignidad de los Pueblos (CEDIP) buscaban a Elia Tamayo en el Hospital General del Sur para que iniciara los procesos en contra del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas por el asesinato de su hijo a punta de proyectiles de gas, hubo un funcionario que la encerró en su oficina.

Así es. Antes que reportar los detalles de la muerte cerebral del niño herido fatalmente a manos de la Policía Estatal en Chalchihuapan, hubo un médico que en vez de servir a su profesión, sirvió a un grupo  político.

El entonces director del Hospital General del Sur era José Antonio Martínez García. 

Y él acató las órdenes de encerrar a doña Elia y aislarla para que no dijera nada sobre la muerte de su hijo y mucho menos declarara ante los medios de comunicación.

Pero no pudo contener por mucho el escándalo. 

La madrugada del 10 de julio dos reporteros  –Jorge Castillo de Intolerancia y un servidor– encontraron a doña Elia cuando las autoridades de la Secretaría de Salud creyeron que ya no aparecería la prensa.

Y lo demás ya lo conoce. Nueve años después Doña Elia recién retomó sus apariciones en la prensa por aquello de que quieren revivir la Ley Bala.

Y el doctor Martínez hoy está desempleado. 

¿Ven cómo todo es un asunto de ser pacientes y esperar a ver cómo caen las hojas secas de los árboles?

Dudas desde el penal de San Miguel

¿Qué pasó ayer a las 9:30 de la mañana en el penal de San Miguel que hubo tanto movimiento entre funcionarios penitenciarios? 

¿Por qué se habla del sobrevuelo e ingreso de un dron al penal capitalino de Puebla? 

¿Sigue siendo impoluta María del Rayo Mendoza Farfán y no pasa nada?

¿Por qué está entre los ojos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo que ocurre dentro de ese centro penitenciario?

Estas son solo dudas.

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Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y cursó la maestría en Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos...