Puebla, 19 de octubre del 2021

La oportunidad que se escapa

Por Ricardo Gali / /
La oportunidad que se escapa
Foto: Especial
Inden interior SeamosClaros

En alguna ocasión un sabio político señaló que, ante el presagio del desastre los hombres y mujeres teníamos la capacidad de podernos entender con una lealtad generosa al amparo de los valores del espíritu. Esa misma persona, sería uno de los fundadores de uno de los partidos políticos más importantes para la construcción de un México democrático, buscando a su vez que cualquier ciudadano libre y con convicciones firmes, pudiera participar e impulsar a partir de su liderazgo social, los cambios que requiere nuestro país.

Actualmente estamos frente a un México que se encuentra al borde del precipicio, un México en el que las malas decisiones han sometido a nuestro joven régimen democrático a los deseos de un solo individuo que es adulado por una serie de improvisados que no ven más allá del interés personal, pero principalmente estamos frente a un México con la oportunidad de rectificar el rumbo a través de las elecciones de este año.

Ante la necesidad de equilibrar la balanza y, restablecer los pesos y contrapesos hoy disminuidos por la innegable concentración del poder en torno al Ejecutivo Federal, los principales partidos políticos del país quienes en algún momento de la historia contemporánea fueron adversarios, han decidido hacer a un lado sus diferencias y unirse para generar un contrapeso real al capricho y la improvisación, que distingue a la autodeterminada cuarta transformación.

La alianza corre el riesgo de no convencer por la falta de apertura de espacios a los ciudadanos, quienes cansados del reciclaje político añoran ver perfiles frescos y con propuestas. Los dirigentes partidistas, tienen que tener la suficiente autocrítica para que la alianza funja como el salvavidas que requiere el país; los dirigentes partidistas no pueden olvidar que gran parte de la catástrofe que estamos enfrentando, es en cierta forma también su responsabilidad y que, para verdaderamente ser una opción para la ciudadanía, deben de corregirse los vicios que generaron los excesos que por años han excluido a los ciudadanos de la toma de decisiones y de la oportunidad de participar.

Los partidos deben de atender el llamado de la ciudadanía que exige ser tomada en cuenta, de hacer caso omiso, y no presentar una alternativa se pondría en grave riesgo cualquier posibilidad de equilibrar la balanza y neutralizar la destrucción de las instituciones que son nuestro patrimonio democrático y, por tanto, será imposible recuperar la confianza que la ciudadanía en su momento les retiró.

Para lograrlo, es necesario refundar la forma en cómo se concibe la política, los líderes deben de presentar a los mejores perfiles y aislar a aquellos que representan un lastre por sus deficientes resultados, aquellos políticos que ocuparon u ocupan una posición pero que han sido incapaces de escuchar las necesidades de sus representados, defraudando su confianza.

Para que la coalición sea esa oportunidad de cambio y logre hacer las cosas de forma distinta, es muy importante abrir la puerta a un relevo generacional gradual y con ello generar una agenda los suficientemente incluyente que contemple a todos los sectores de la sociedad, principalmente al sector juvenil, el cual, a pesar de haber definido las últimas elecciones, históricamente ha estado subrepresentado en la toma de decisiones y consecuentemente, olvidado en la construcción de políticas públicas integrales que respondan a sus necesidades.

Hoy, recordando las palabras de Manuel Gómez Morín, los partidos tienen la oportunidad histórica para hacer las cosas de forma distinta, de generar una alianza con todos los sectores que no comulgan con la cuarta transformación y juntos, rescatar a México del abismo al que se aproxima. De no hacerlo y de quedarse los espacios para ciertos grupos sin considerar a agentes externos con capital político y trabajo social, se les escapará de las manos la oportunidad de poner en marcha el rescate de la democracia del país.

No debemos de olvidar que no hay 2024, sin 2021.

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