22 de Septiembre del 2021

Defender la Democracia

Por Ricardo Gali / /

Tal y como se ha advertido en varias ocasiones, al gobierno de López Obrador no le gustan los contrapesos, por no poderlos controlar ni manipular a su antojo. Por eso, ante el evidente desgaste de la figura presidencial cuya aprobación ya ronda un 46%, desde Palacio Nacional, ha comenzado a generarse una narrativa sobre un posible fraude electoral en los comicios que tendrán lugar el próximo año.

 

Como consecuencia de lo anterior, podemos entender el porqué, a pesar de estar en pleno pico de la pandemia, el presidente a partir del 1 de junio inició una gira por varios Estados del país, el objetivo, detener el colapso de su aprobación, ya que, López Obrador mejor que nadie sabe que, si no sale a recorrer el país, la derrota de su partido en las urnas en 2021 será inminente, quitándole con ello la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que implicaría un freno de golpe a su proyecto transformador y podríamos dar por concluido su sexenio.

A pesar de las giras, la pandemia lo imposibilita de hacer mítines masivos y consecuentemente impedir el avance de la caída de su aprobación, por lo que frente a esta circunstancia, desde la tribuna mañanera el presidente volvió a lanzar una embestida contra la labor del Instituto Nacional Electoral (“INE”), quien es el organismo autónomo encargado de organizar y vigilar las elecciones en nuestro país, acusando que el INE y sus consejeros son muy costosos y además no han sido capaces de organizar elecciones transparentes y justas, lo que es irónico, considerando que fue el mismo INE, quien validó su triunfo que hoy le permiten ser el presidente de nuestro país.

Al presidente se le olvida que el INE no solamente se conforma por sus consejeros, a quienes tilda de corruptos y cómplices de aquellos que él denomina como sus adversarios. El INE y la democracia mexicana, tienen un componente que no puede ser ignorado y mucho menos denostado, que es la participación de los ciudadanos en la organización del proceso electoral.

Dicha participación, se logra a partir de la selección aleatoria de los ciudadanos, que una vez elegidos son capacitados para realizar el montado de las casillas, contar los votos y transmitir la información para realizar el conteo final, que determina a los ganadores de las elecciones, es decir, son los ciudadanos quienes indirectamente validan su propia elección con la colaboración y supervisión del INE.

Por ello, cuando el presidente critica y señala la labor del INE, acusándolo de ser cómplice de esos fraudes que solo ocurrieron en su mente, implica a su vez, acusar de corruptos y cómplices por igual a millones de ciudadanos que hemos participado en la organización de las elecciones y que voluntariamente hemos aceptado participar en la construcción de la democracia de nuestro país. Bajo este entendido, tanto el presidente como su partido deben de serenarse y no querer cambiar a su conveniencia las reglas del juego, pues si bien es cierto que el INE es un organismo costoso, actualmente funciona y permite la organización de elecciones libres, transparentes y justas.

Valdría la pena recordarle a López Obrador y a su partido, conformado por una mezcla de desertores de todos los partidos existentes, que a partir de la creación del IFE hoy INE, los resultados en las elecciones le beneficiaron en gran medida a la oposición, de la cual, el muchos años formo parte, dando muestra de la existencia de una auténtica democracia.

Consecuentemente, es gracias a la autonomía del INE que los partidos que no están en el poder, pueden ser competitivos frente al partido que controla el gobierno, ya que, el INE se encarga de velar por el respeto de las reglas de la contienda, fungiendo como un árbitro imparcial, que desde su creación ha avalado triunfos que antes eran imposibles de lograr por la oposición, como lo fue el triunfo que hoy tiene a López Obrador en la presidencia de la República. Sin embargo, no es lo mismo ser borracho que cantinero, y ahora estando en el poder, pretende debilitarlo porque la organización de elecciones equilibradas puede poner en riesgo su proyecto transexenal.

Asimismo, podríamos decir que la preocupación del presidente es infundada, toda vez que, desde varias voces de su partido, se ha dicho que Morena ganó las elecciones, no gracias al INE sino pese al INE, entonces, si verdaderamente vamos requetebién y el pueblo está feliz, feliz, feliz como señala el presidente, no tendría por qué preocuparse del resultado de la elección, ya que, como ellos argumentan, el pueblo bueno y sabio volverá a darles el triunfo, porque gracias a su gran gobierno sus condiciones de vida se han visto mejoradas.

Es importante, que los ciudadanos seamos conscientes que ningún costo es demasiado alto como el que implica destruir nuestras instituciones democráticas, los ciudadanos debemos de unirnos en la defensa de las instituciones que garantizan nuestro derecho a elegir a nuestros representantes libremente y por supuesto, evitar a toda costa la intromisión tramposa del poder ejecutivo que pretende interferir en los comicios bajo una supuesta tutela del derecho de los ciudadanos de votar libremente.

Las elecciones ya tienen guardián, lo que debe de hacer el presidente es dedicarse a gobernar que para eso fue elegido y no para vigilar el resultado de las elecciones. No podemos permitir de ninguna manera, que el presidente pretenda constituirse como una autoridad paralela al INE violentando con ello la ley, puesto que, en cualquier régimen democrático y de instituciones, la ilegalidad y la democracia son figuras opuestas. Hoy más que nunca tenemos el deber como ciudadanos de defender nuestra democracia.

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