19 de Febrero del 2019

Él no va a dejar a su esposa por ti…

Por Betzabé Vancini / /
Él no va a dejar a su esposa por ti…
Foto: Especial

 

Tú, yo y el Ello...

¿Recuerdan que durante enero nos dedicaríamos en esta columna a romper algunos mitos? Bueno, pues si bien aquel famoso argumento de “sí la voy a dejar, sólo dame tiempo” no es un mito, si es una de las más grandes mentiras que vas a escuchar en tu vida.

Como primer punto, quiero aclarar que no voy a abordar el tema desde lo moral, pues la moralidad no es de la competencia de la psicología, así que lo abordaré desde el punto de vista de la salud mental y trataremos el tema desde la patología de mentirle a alguien que quieres o que te quiere. Así es, tampoco me avocaré a las mujeres -aunque también podrían ser hombres- que forman parte de este triángulo amoroso sino al hombre que miente tanto a su esposa como a aquella mujer que está esperando a que se decida o se le acomoden las cosas para poder iniciar una vida juntos.

En los años que llevo trabajando como psicoterapeuta y como terapeuta de pareja he escuchado infinidad de casos en los que hay una persona muy enamorada de alguien que está casado y que le ha prometido mil veces que se va a separar y entonces podrán vivir felices juntos, pero en la mayoría de los casos, no sucede. La espera se vuelve interminable y frecuentemente la frustración que genera la incertidumbre hace que la tercera en discordia llegue a acciones tales como buscar a la esposa de su pareja con tal de que éste reconozca su existencia, o bien, que se catalice el fin de la relación. Este escenario usualmente termina en un caos en el que todos salen muy lastimados y que puede llegar a afectar a personas inocentes, como los hijos del matrimonio o los hijos que se hayan engendrado también fuera de él.

“Si me separo, lo pierdo todo”, “me ha amenazado con no dejarme ver a los niños”, “Yo me llevo muy bien con su familia y no quisiera hacerles daño”, “La casa es de los dos y si la dejo, me va a echar sin nada”, “Sí la voy a dejar, sólo dame tiempo”… y muchas, muchas más. Esto no quiere decir que el sujeto en cuestión no te quiera sino que tiene una manera muy torcida de querer. La razón de fondo para no dejar la vida que tiene o a su esposa por ti es que se encuentra en una situación profundamente cómoda: tiene una familia a la cual puede presentar a la sociedad y una aparente estabilidad, y también, tiene una ‘novia’ -para no usar ese horrible término de ‘amante’- de la que se ha enamorado, con la que tiene sexo increíble y con quien se divierte mucho. Es decir, lo tiene TODO.

Los individuos que forman triángulos amorosos por lo general, lo han hecho otras veces anteriores, es decir, que si te dijo que su matrimonio era estable hasta que apareciste tú y se enamoró tanto que se metió en esta situación tan complicada, te está mintiendo una vez más. Detrás del hombre que decide tener a dos mujeres -o más- a la espera de una decisión o engañándoles a ambas están motivaciones profundamente torcidas que tienen su raíz en el narcisismo. Creen que se lo merecen todo, que lo pueden todo y que la situación no se les va a salir de las manos porque sabrán cómo manipularles para que mantengan el triángulo amoroso que le resulta tan gratificante. Ahora, culturalmente reforzamos este tipo de conductas pues a un hombre que tiene una esposa y tiene también una novia se le ve como el triunfador. Y claro que es un triunfo, pero del machismo y de la sociopatía. Este hombre que engaña a su esposa también te engaña a ti: te hace creer que le has cambiado la vida, que tanto tú como él son muy afortunados de haber encontrado el amor intenso que sienten el uno por el otro, y que te quiere tanto que está dispuesto a dejarlo todo… pero no ahora.

¿Has notado que cada vez que quieres terminar la relación se acerca más y te llena de detalles? Es su forma de manipularte y convencerte de que te quedes a esperarlo un poco más. Y en esa espera he conocido casos de personas que han soportado ¡hasta 15 años! Ahora bien, ¿estás segura de que su esposa no lo sabe? En muchos de los casos, las esposas conocen muy bien las actividades ‘extracurriculares’ de sus esposos y deciden aguantar por cualquier cantidad de pretextos: el qué dirán, la estabilidad económica, los niños, etc. La mentira llega a mucho más que evitar habladurías, entra hasta la habitación de la pareja. Imagina que un día él ha estado contigo y después se va a su casa a cenar con sus hijos, a preparar sus cosas para el trabajo y a darle a su esposa un beso de buenas noches. Imagina que le compra regalos por su cumpleaños o que incluso se van de viaje por su aniversario… pero probablemente él te ha dicho que hace años que no tienen intimidad y que, aunque se vayan de viaje juntos no se tocan ni por error. Mentira. He conocido casos en los que mientras dura la relación extra marital, el sujeto sigue teniendo hijos con su esposa ¿y esos cómo llegaron ahí? ¿Un hijo más? Pero si ya no tenían intimidad hacía años… ¿entonces? Claro, te miente.

Lo más saludable aquí sería dejar de lado la fantasía en la que la esposa es la malvada mujer que no lo deja ir a tus brazos a pesar de que se aman tanto y darle paso a la realidad: en esta historia, hay dos mujeres engañadas y un mentiroso patológico que no tiene intención de dejar a ninguna de las dos.

Ahora bien, ¿cómo romper este ciclo y poder salir de esta relación? Antes que nada, quiérete a ti misma y quiérete mucho. Piensa si es la situación en la que quisieras estar o si es una situación que te sientas orgullosa de contar. La terapia usualmente ayuda a mejorar el autoestima, a poner límites en la relación y a descubrir realmente qué buscas en una pareja y por qué te estás conformando con menos. ¿Por qué estás buscando personas que no están disponibles emocionalmente?

Algo que puede ayudarte a poner en perspectiva la situación es pensar: si su matrimonio ha estado tan mal durante mucho tiempo ¿por qué no se divorció o separó antes de que aparecieras tú? O ¿Por qué no lo hizo en el momento en el que se conocieron y hubo chispa? La respuesta es simple: porque no quiere hacerlo. Duele reconocerte como parte de las mentiras y del engaño de alguien, pero duele más convencerte de que eso es lo que mereces. Si no me crees, te voy a dar un mal consejo: observa su conducta, contrasta las historias que te dice, pregúntale cosas del pasado que supuestamente hayan quedado claras y ahí encontrarás las mentiras y las inconsistencias. Claro que una vez que las descubras, estarás obligada a hacer algo al respecto pues ya no podrás alegar ignorancia y mucho menos autoengañarte. Cierro con esta frase de Scott Fitzgerald que aparece en la película Las ventajas de ser invisible: “Aceptamos el amor que creemos merecer” ¿Qué amor te mereces tú?

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl

 

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