20 de Julio del 2019

El closet es para la ropa

Por Betzabé Vancini / /
El closet es para la ropa
Foto: Central

 Tú, yo y el Ello...

La semana pasada la cantante Taylor Swift lanzó su último video y pese a que no es un género musical que yo escuche con frecuencia, la canción se acaba de volver todo un himno. La canción “You need to calm down” está dedicada a todos aquellos que creen que los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ van a acabar con la humanidad. Y es que, por absurdo que pueda parecer, todavía hay personas con una mentalidad tan cerrada y tan prejuiciosa que nos hacen sentir que vivimos en la Edad Media en lugar de en pleno siglo XXI. No es raro encontrar en redes sociales todo tipo de discursos de odio hacia la comunidad LGBT+, no sólo de usuarios comunes y corrientes sino también de pseudo celebridades como “el gay curado” Mauricio Clark.  

La discusión es muy amplia pues los argumentos “en contra” de la homosexualidad son variados. En primera instancia, están los que se creen naturalistas o evolucionistas que hablan de la homosexualidad como aberración médica, esos que creen que es una enfermedad y que debe curarse. Nada más erróneo. La homosexualidad y la bisexualidad salieron de los manuales de diagnóstico de enfermedades mentales desde inicios de la década de los 80, cuando la American Psychiatric Asociation aceptó la existencia NATURAL de diversas orientaciones sexuales en los seres humanos. A partir de ese momento, todo aquel médico, psicólogo o psiquiatra que pretenda curar la homosexualidad puede ser denunciado por mala praxis, por antiético e incluso se le puede revocar su cédula profesional.

Está el otro grupo de personas que, como Clark, usan el estandarte de la religión católica para juzgar a cualquiera que tenga una orientación sexual ajena a la heterosexual de herejes, hijos de Satán, de atentar contra la moral y las buenas costumbres. Este grupo se divide en dos tipos: los que se apegan estrictamente a las Sagradas Escrituras y los creacionistas, que dicen que Dios no se equivoca y que las personas ‘se vuelven’ homosexuales a través de su libre albedrío, atentando contra Dios. Sin embargo, en la naturaleza hay múltiples muestras de conductas homosexuales en seres que no tienen esta capacidad de elección. En todas las especies animales hay conductas homosexuales y ninguna de ellas la hace por elección, mucho menos por desacato a la voluntad divina. Ahora bien, sin meterme en temas teológicos que no son mi campo, puedo decir que la religión católica que yo conozco dista mucho de promover el odio y la discriminación. ¿No hablamos de la religión del profeta que dijo “amaos los unos a los otros como yo los he amado”? ¿Entonces por qué hay quienes interpretan estas enseñanzas a su antojo como si algunos seres humanos merecieran ser amados y otros no? Ahora bien, hasta donde recuerdo, la soberbia es un pecado capital, mismo que comete todo aquel que está juzgando a otro ser humano “en el nombre de Dios”.

Me parece extraordinario que figuras juveniles que tienen muchísimo alcance mundial como Taylor Swift estén hablando del tema. Dentro de la canción hay una frase que me parece por demás motivadora “Shame never made anybody less gay”, (en español: “La vergüenza nunca hizo a nadie menos gay”) y es que parece que la intención es entrar en profunda negación y esconder la temática gay en el closet. Parece que mientras no se hable al respecto, podemos fingir que no existe, sin embargo, esto no lo hace menos real. Orillar a alguien a vivir en el closet es un acto de discriminación, de exclusión y de violencia. Quienes deciden vivir en el closet para no incomodar a sus familiares o a su círculo social, viven un constante auto engaño en el que pretenden ser una persona que en realidad no son. A ver, quiero ser muy clara: la orientación sexual no es lo único que somos, pero es una parte muy importante de nuestra identidad como personas y negarla no nos ayuda en nada a ser seres humanos felices y sanos.

Alguna vez leí en internet algo así como: “Si a usted no le gustan los gays, no sea gay. Si usted no quiere matrimonio igualitario, no se case con alguien de su mismo sexo. Si usted está en contra del aborto, no aborte.” Y me parece preciso, sin embargo, hay que acotar que no coincidir con la forma de vida de otras personas no debe implicar atropellar sus derechos. Es decir, el hecho de que tú no quieras ser gay no quiere decir que nadie deba ser gay sólo porque tú crees que eso está mal. De nuevo, ¿quién eres tú para decidir que sujetos tienen acceso a sus derechos y quiénes no? Y es que, querido lector, los derechos no son un pastel en el que si le das a otros tú te quedas con menos. Los derechos no son finitos y no por reconocer los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ tú como persona heterosexual tendrás menos derechos.

Existe un tercer grupo de personas a los que yo llamaría los pseudo tolerantes: son aquellos que dicen no tener ningún problema con la homosexualidad -o bisexualidad- pero que dicen cosas como “está bien si quieren andar con quien sea pero que no adopten niños”, “que no se metan conmigo”, “que no se besen en espacios públicos”, “que sean gays pero que no se vistan de mujer” y bueno, eso en realidad es una enorme homofobia más o menos velada en formas políticamente correctas. Me parece increíble que haya personas que prefieran que los niños mueran en la calle, que vivan toda su infancia en las instancias del DIF o en orfanatos en lugar de tener una familia. La adopción es un derecho tanto de los padres potenciales como del niño y no podemos atropellar ese derecho simplemente porque tenemos la equivocada idea de que una familia está conformada por padre, madre e hijos. Esta concepción invalida todas las otras formas de familia, incluyendo la de padres solteros o la de hermanos parentales, las de viudez, o las parejas sin hijos. Este grupo de personas suele alegar que si los niños son criados en hogares homoparentales serán unos depravados sexuales automáticamente y su escala moral se verá desvirtuada Sin embargo, en las familias heteroparentales tampoco estamos haciendo un trabajo excepcional. Déjame compartirte un dato que he aprendido a lo largo de mi profesión: ningún asesino serial y ningún pederasta mexicano fue criado en una familia homoparental, todos provienen de familias heteroparentales tradicionales. Todos. Los mayores consumidores de pornografía infantil de este país y los abusadores sexuales son casi todos -al menos el 72% según estudios de criminalística- heterosexuales. Así que creo que es un buen momento para dejar de darnos baños de pureza y empezar a atacar las verdaderas causas de la descomposición social.

Sí, entiendo. Da miedo asomarse a un mundo en el que ya no estemos restringidos por prejuicios, pero no te preocupes, las cosas van tomando su lugar y es válido tener un poco de resistencia ante estos cambios. Sin embargo, me gustaría decirte que aunque estas manifestaciones del orgullo gay o de la comunidad LGBTTTIQ+ desafíen a veces nuestra forma de haber sido educados, NO AMENAZAN EN NADA TU INTEGRIDAD SEXUAL. Es decir, no por ver el desfile del orgullo gay o por ver una pareja homosexual tomada de la mano tú -o tus hijos- te volverás gay. Dado que no es una enfermedad, no se contagia. Todos tenemos derecho de amar y ser amados, así como todos tenemos derecho a tener una familia en la que podamos crecer felices y libres de violencia. Terminaré con esta frase que me gusta mucho: el closet es para la ropa, no para las personas.

Como siempre, estaré atenta a todas tus opiniones y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl 

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