20 de Septiembre del 2019

Maltrato y violencia hacia los adultos mayores

Por Betzabé Vancini / /
Maltrato y violencia hacia los adultos mayores
Foto: Central

Tú, yo y el Ello...

Hace unos días se conmemoró el día mundial de la toma de consciencia contra el maltrato hacia la vejez, y es que los ancianos son un gremio de lo más vulnerable en cuestión de maltrato, omisión de derechos, negligencia y abuso físico. En estos mismos días llegó a medios nacionales el video de un señor de avanzada edad que se baja de un automóvil, supuestamente de una aplicación de transporte,  que es aventado por el auto que arranca, sin esperar que el señor cierre la puerta o se aleje del auto. El señor queda tirado en el piso durante unos minutos hasta que alguien le auxilia. ¿Te imaginas la impotencia de estar ahí en el suelo, humillado y probablemente lastimado?

Lamentablemente, cada día es más frecuente que las personas de la tercera edad, y en especial las que ya rondan los 80 años, sean abandonadas, maltratadas, vejadas y humilladas por prestadores de servicios, pero principalmente por sus propias familias. Hace más o menos un año, me enteré con profunda tristeza del fallecimiento de un señor de 91 años que fue de mis primeros pacientes cuando comencé a dedicarme la psicoterapia. Don Manuel, en ese entonces tenía 84 años, y era una persona de lo más alegre, muy platicador y todo un caballero. En ese entonces, Don Manuel estaba todavía fuerte y podía llegar a su terapia por su propio pie, únicamente requería que una de sus hijas le llevara a la institución donde yo trabajaba en ese entonces. Lo triste no fue enterarme de su fallecimiento sino de las circunstancias en las que sucedió. Don Manuel, estando en  completo abandono por parte de sus hijos e hijas, vivía solo en su casa, tropezó en las escaleras y murió del golpe, sin embargo, su cuerpo no fue descubierto hasta dos semanas después cuando los vecinos alertaron del olor y que la señora del estanquillo de la esquina llamó a sus familiares para decirles que tenía varios días sin ver a Don Manuel sentarse en la banqueta a ver a la gente pasar. Dos semanas en las que ninguno de sus familiares tuvo a bien llamarle o ir a ver si estaba bien. Nadie merece morir así, solo, agonizante e indefenso, sabiendo que nadie le brindará ayuda.

Este es el panorama de muchos ancianos en nuestro país que se convierten “en una carga” para sus familiares y son abandonados a su suerte, encerrados en un cuarto, y no en pocas ocasiones, hasta echados a la calle. La vejez en sí misma, es una etapa dura: las personas pierden su fortaleza física, su salud, las capacidades mentales como la memoria van en declive y en algunos casos la enfermedad acelera el proceso de incapacidad. Muchos ancianos tienen grandes dificultades para moverse, para mantenerse de pie o para poder cuidar de sí mismos. Es común que pregunten varias veces la misma cosa y que olviden citas importantes o eventos familiares, así como que no puedan ser de mucha ayuda en casa cuando alguien les da alojamiento.

Una de las principales formas de maltrato hacia los adultos mayores es la negligencia por parte de los familiares, es decir, que aún sin llegar a condiciones de abandono, las necesidades del adulto mayor no son satisfechas. Por ejemplo, enferma y no se le lleva a atención médica, no se le brinda atención dental, no se compran los medicamentos que consume, no se le alimenta tres veces al día, no se le apoya en su aseo personal o se le deja durante horas sentado o acostado en una misma posición. Es decir, el maltrato por negligencia es todo aquello no se hace y que es necesario hacer para garantizar una adecuada calidad de vida al adulto mayor. Otro tipo de maltrato pueden ser golpes o insultos, encerrar al adulto mayor en un cuarto, atarle a una cama o una silla, dejarle privado de comunicación con otros seres humanos o alimentarle con cosas que le desagradan o de manera violenta. Hay quienes fuerzan a los adultos mayores a comer por sonda cuando son perfectamente capaces aún de deglutir alimentos blandos. Y lo mismo sucede con la colocación de sondas en la uretra “para no estarlo llevando al baño” cuando la persona puede aún hacer sus necesidades en un sanitario o utilizar un pañal. Tanto la sonda gástrica como la urológica, independientemente de la incomodidad que generan, propician infecciones que pueden llegar a ser graves y hasta mortales. Otra forma de maltrato frecuente es omitir a los adultos mayores de convivencias o de funciones en casa. Es común que se les haga sentir como inútiles o como estorbos y esto en el mediano plazo produce depresiones muy severas que afectan su capacidad cognitiva.

Una forma de darle una vida digna en esta etapa es permitiéndole ser útil de alguna manera: asígnale algunas tareas en casa si vive contigo, por ejemplo, regar las plantas, escribir la lista del súper, que anote en su agenda sus citas médicas, que acomode la fruta después de comprarla, y cuestiones similares si su capacidad física se lo permite. Otra manera es darle una terapia ocupacional con algo que disfrute: armar rompecabezas, escuchar música, jugar solitario o dominó, pintar cerámica, cocinar juntos, etc. Existen varios centros diurnos en los que pueden ir a socializar y realizar estas actividades, algunos son casi gratuitos como La Casa del Abue. Hacer amigos en esta etapa también les ayuda a que su mente permanezca activa y se sientan motivados para levantarse todos los días. ¿Qué harías tú si mañana tu vida no tuviera ya ningún propósito o no pudieras ver a nadie?

Creo que lo que más necesitamos cuando estamos cerca de un adulto mayor es la empatía. Tratar de entender cómo se siente esta persona que en algún momento fue tan independiente y que ahora se encuentra vulnerable y necesita de nosotros. ¿En qué circunstancias estarás tú cuando llegues a su edad? Eso ninguno de nosotros puede saberlo y más vale prever para tener una vejez lo más digna posible, pero también, vale la pena recordar que “con la vara que mides serás medido” y que si somos intolerantes e indiferentes ante las necesidades de una persona mayor -más aún si es nuestro familiar- un día nos vamos a encontrar en la misma situación y quién sabe si habrá alguien para ayudarnos.

Como siempre, estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl

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