19 de Febrero del 2019

Propósitos que sí debes cumplir

Por Betzabé Vancini / /
Propósitos que sí debes cumplir
Foto: Especial

Tú, yo y el Ello...

Estamos casi terminando enero y el gimnasio al que voy ya está empezando a verse vacío. La primera semana del año no había ningún aparto disponible y las clases de TRX o GAP estaban atiborradas de gente. Deberíamos nombrar a enero como “El mes del autoengaño”, pues normalmente hacemos una lista de cosas que, según nosotros, cumpliremos durante el año. El problema de esta lista de cosas es que suelen ser cambios abruptos y difíciles que los hacen imposibles de sostener al paso de las semanas. Pensemos en alguien que ha pasado veintitantos años sin correr ni siquiera por su vida y que se pone como propósito de año nuevo hacer ejercicio. Por supuesto que después del primer día de gimnasio no podrá moverse y abandonará el esfuerzo a los pocos días de sufrir dolor muscular y lo mismo le pasará a los que decidieron dejar de fumar o emprender una nueva dieta a base de lechugas con limón. ¿Y si dejáramos de hacer propósitos y empezáramos a hacernos promesas realistas?

Empezaré entonces por explicarte la diferencia entre un propósito y una promesa: un propósito es algo que quieres cumplir y que, si las circunstancias te lo permiten, lo harás. En cambio, la naturaleza de una promesa radica en que, a pesar de que las circunstancias cambien, la promesa se mantiene. Es decir, puedo hacer el propósito de dejar de fumar pero como me estresé mucho por el trabajo, vuelvo a hacerlo. Si te prometes dejar de fumar, te mantendrás en esa disposición a pesar del estrés del trabajo o de lo que sea. ¿Entiendes la diferencia?

Ahora, cuando digo “promesas realistas” me refiero a cosas que sí necesitamos hacer por nosotros mismos y que sí deberíamos cumplirnos porque abonan a nuestro bienestar. Por ejemplo, si tu propósito al inicio del año fue hacer dieta, cambia eso por la promesa de que irás mejorando paulatinamente tu alimentación o al menos, irás disminuyendo tu consumo de alimentos que afecten tu salud tales como refrescos, botanas, garnachas, etc. Cuando nos ponemos una meta realista y que consideramos “fácil” de alcanzar nos motivamos más para seguir la serie de pasos que hay hasta lograrla, a diferencia de cuando nos proponemos algo que parece imposible. En mi trabajo como psicoterapeuta pregunto siempre a mis pacientes al inicio del año ¿cuáles son sus metas a cumplir en los próximos meses? Así puedo evaluar sus expectativas y juntos en la terapia podemos irlas ajustando y evaluando su progreso. Un propósito -o promesa- de año nuevo tiene que ser algo que abone a tu bienestar y que te dé una mejor calidad de vida, así que decidí hacer una lista de algunos propósitos física y emocionalmente saludables que sí necesitaríamos cumplir. Aquí la lista:

  • Hacer cita con tu dentista: ir una vez al año a revisión dental garantiza que tu boca esté sana y que no requieras gastar mucho dinero después en arreglar todos los problemas de una boca descuidada.
  • Hacerte un chequeo médico general: nunca sobra saber cómo andan tus niveles de colesterol o triglicéridos, tu corazón, tu vista, etc.
  • Comer mejor: ojo NO SE TRATA DE HACER DIETA sino de cambiar a un estilo de vida más saludable que te nutra y te haga sentir mejor.
  • Disminuir tu consumo de alcohol: principalmente si esto ya te ha causado problemas personales, laborales o familiares.
  • Hacer algo que te relaje: ir a caminar al bosque o al campo, tomar fotografías, conocer pueblos los fines de semana, darte un masaje, ir a nadar, lo que sea que le dé un descanso a tu mente de todo el estrés que acumulas.
  • Usar menos tiempo el celular y disfrutar más la vida real.
  • Terminar esa relación tóxica que traes a cuestas: ponerle fin a un mal romance y darte cuenta de que puedes ser feliz sin esa persona.
  • Despedirte de amistades o personas conflictivas: la vida ya es suficientemente complicada a ratos como para rodearte de personas quejumbrosas o problemáticas, déjalas que se vayan.
  • Si tú eres la persona problemática, es momento de dejar de quejarte y empezar a valorar las cosas que tienes y a las personas que te rodean.
  • Recuperar relaciones con personas positivas: si se dejaron de frecuentar por las ocupaciones cotidianas, es buen momento para reconectar. Y si hubo un conflicto que ahora parece sin importancia, tal vez es buen momento de hablar y resolverlo.
  • Aprender a pedir disculpas: ser lo suficientemente humilde para aceptar nuestros errores y pedirle una disculpa a quien ofendimos es un paso enorme en el desarrollo personal.
  • Pasar más y mejor tiempo con las personas que quieres: platicar más, reír más, tener detalles con las personas especiales en tu vida y hacerles saber que te importan.
  • Adoptar una mascota: siempre es buen momento para tener una compañía de otra especie y darle un hogar a un animalito que está en situación de necesidad. Y si ya tienes mascotas, un buen propósito es tratarlas dignamente, y cuando digo esto me refiero a no tener al pobre perro en la azotea sufriendo las inclemencias del clima pero también me refiero a NO HUMANIZAR a tu mascota quitándole su maravilloso instinto para convertirlo en un sustituto de hijo -después hablaremos de esto, tal vez la próxima semana-.
  • Agradecer más: las personas agradecidas son personas felices, trata de que uno de tus propósitos este año sea que al irte a la cama todas las noches puedas agradecer una cosa que haya pasado en tu día o algo por lo que te sientas afortunado o bendecido.
  • SER EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN EL MUNDO: este es quizá el propósito más difícil y más importante. Si quieres un mundo mejor, SÉ MEJOR PARA EL MUNDO.

¿Ya escogiste los propósitos que convertirás en promesas?

Como siempre, estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl.

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