20 de Septiembre del 2019

¿Por qué las personas se unen a una secta?

Por Betzabé Vancini / /
¿Por qué las personas se unen a una secta?
Foto: Central

 Tú, yo y el Ello...

La semana pasada estalló el escándalo contra el gurú de autoayuda Keith Raniere y su secta NXIVM. El hombre que vendía soluciones ⸺bastante obvias⸺ para mejorar la vida de las personas, fue descubierto como el cerebro detrás de una operación de esclavitud y explotación sexual por el que se supone que pasaron cientos de mujeres. En días pasados fue dado a conocer un video en el que se ve el momento en el que una de estas mujeres es marcada con las iniciales de Raniere de manera voluntaria e incluso, se muestra agradecida por ser considerada parte de la secta. Eso nos lleva a preguntarnos ¿cómo es que una persona decide libremente entrar a un grupo en el que será sometida y maltratada? En el caso de Raniere, la secta tenía un “apartado” en el que las personas entraban a una dinámica DOS, por sus siglas en inglés “Dominante sobre sumisa” en el que se comprometían a lograr una meta y si no era de esa manera entonces se publicaban fotografías de desnudos o de actividades sexuales vergonzosas para “castigar” a quiénes no cumplían sus objetivos.

La secta NXIVM no es la única que ha desatado polémica en los últimos años. Desde hace décadas, las sectas son una forma bastante eficiente de control de grupos humanos y que van desde proyectos de autoayuda hasta suicidios colectivos. Entonces, ¿cómo es que tienen tanto éxito? No hay una respuesta simple para esto. Así que a continuación procedo a explicar una serie de causas.

La primera de estas causas tiene que ver con una fuerza muy instintiva que mueve al ser humano así como a los animales: la necesidad de agrupación o de afiliación para garantizar la supervivencia. Es decir, la pertenencia a un grupo que el dice a la parte reptiliana de nuestro cerebro que estamos cobijados por una serie de individuos que comparten nuestra visión y que, al menos en teoría, empatizarán con nuestras necesidades. De esta necesidad de afiliación se desprende también la necesidad de pertenencia que está sólo un escalón arriba en la pirámide de Maslow. Esta necesidad de pertenencia implica también la necesidad de reconocimiento, es decir, formar parte de un grupo y ser validados como parte importante de él, desempeñar un rol, tener una función o ser amado por los líderes o compañeros del mismo. En esta búsqueda de validación proviene desde nuestros primeros años de infancia en el que buscábamos ser reconocidos por nuestros padres. Si el sujeto no recibe esta validación en casa la buscará permanentemente afuera por lo que, es muy común, que las personas pertenecientes a una secta sean personas provenientes de familias rotas, con padres ausentes o familias muy tradicionalistas en las que nunca recibieron el reconocimiento por ser quienes son.

Aunado a esto se encuentra la personalidad de los líderes de estas sectas. Siempre carismáticos, siempre intrigantes, llenos de validación para repartirle a sus seguidores. El común denominador de los líderes de sectas ⸺religiosas o no⸺ es un perfil de personalidad sociopático que se disfraza de encanto y elocuencia. El líder de cualquiera de estos grupos plantea una serie de soluciones sencillas en principio a los problemas de la vida cotidiana: “¿quieres dejar de fumar? Nosotros tenemos el mejor método.” Sin embargo, estas soluciones se van volviendo complejas y en muchos casos hasta disruptivas: puede ser que se trate de recabar dinero haciendo que más gente se una y pague su cuota para un ‘curso’ ⸺¿te suena?⸺ o que se esclavice a un grupo vulnerable como mujeres o niños, o bien, que se trate de un grupo de reproducción en el que el líder tiene hijos con todas las mujeres del grupo, lo que consuma el mayor acto narcisista dentro de una secta. Puedes ver los casos de Ron Hubbard, de Charles Manson o de Jim Jones, líderes carismáticos, con un sentido profundamente retorcido de la disciplina y que sometieron a sus seguidores a cometer actos atroces e incluso criminales.

Ahora bien, Raniere y NXIVM están en Estados Unidos aunque hay implicados en todo el mundo. Sin embargo, las sectas y su operación no están lejos de México. Dentro de nuestro país las sectas son exitosas porque los mexicanos tenemos ⸺culturalmente hablando⸺ una enorme necesidad de creer en algo. Nuestra cultura está cimentada en una base de sincretismo religioso y pensamiento mágico. Es decir, que somos altamente susceptibles a afiliarnos a movimientos que “suenan bien” o que parecen tener la solución a algún problema sin cuestionar los motivos ulteriores de sus líderes y organizaciones. Te pongo un ejemplo: México es el segundo lugar en el mundo de éxito de empresas piramidales y de ventas “en red”. ¿Por qué? Porque estos modelos de negocio nos parecen muy elocuentes, apelan directamente a nuestra necesidad de supervivencia pero también a nuestra necesidad de validación y pertenencia: “Sé el número uno y todos te van a reconocer como el nuevo líder.”

Si observamos detenidamente este fenómeno, nos daremos cuenta de que no se trata de explotar la vulnerabilidad sino la necesidad de pertenencia y el narcisismo dentro de cada persona. Finalmente, la mercadotecnia funciona vendiendo sexo y poder. Las sectas son un conjunto de estas dos ambiciones humanas en las que el resultado es usualmente catastrófico.

Como siempre estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl. 

  

ANTERIORES

 

Informe

Selene Rios

Neoderma Clinica