26 de Marzo del 2019

Mujeres imposibles

Por Betzabé Vancini / /
Mujeres imposibles
Foto: Especial

betza identifi

La semana pasada hablamos de los hombres imposibles, esos que viven dentro de una coraza que los vuelve indescifrables. Esta semana, abordaremos el otro lado de la moneda, las dramáticas, chantajistas, celosas y controladoras: las mujeres imposibles.

En primera instancia, haré la aclaración nuevamente de que las mujeres que describo a continuación no son malas personas, o que las conductas que tienen no significa que no amen, sino que lo hacen de manera equivocada y usualmente desgastante y destructiva. Suelen ser el ejemplo perfecto de lo que las mujeres del siglo XXI NO QUEREMOS que piensen de nosotras como género.

Me refiero como imposibles a aquellas mujeres con las que es todo un reto lidiar, esas que hacen la vida de quienes les rodean muy difícil y que siempre llevan el mote de “incomprensibles” y que no obstante, suelen sentirse orgullosas de eso o bien, escudarse en sus hormonas para justificar sus desmedidas reacciones emocionales pero, les tengo una mala noticia a estas chicas, las hormonas no nos hacen inútiles.

Dividiré a las mujeres imposibles en 3 categorías:

  1. La mujer accesorio

Estas mujeres suelen ser personas que no saben lo que quieren, que dudan de su propia capacidad para conseguir sus objetivos y que necesitan que siempre les orienten, que les protejan o que les ayuden. Son el ejemplo de la chica universitaria que, pese a haber estudiado durante años, desea únicamente casarse con un hombre que le resuelva cualquier preocupación económica y que le ponga como adorno en una casa, con bonitos hijos y, de preferencia, una nana que le ayude en su incapacidad de ser madre de tiempo completo. Estas mujeres se convierten en un “asset” es decir, son parte de las propiedades de su marido que, a juzgar por su elección de pareja, tampoco espera mucho de la vida más allá de una esposa “accesorio”.

  1. La celópata

No obstante, no todas estas mujeres son de corte tradicional, algunas escogen una vida libre de compromisos y su imposibilidad radica en que son personas controladoras, paranoicas y celosas de su pareja a un grado enfermo. Le siguen, le piden ubicación o fotos, le piden las contraseñas de sus dispositivos o de sus redes sociales. Son las mujeres que ODIAN intensamente a todas las amigas y compañeras de trabajo de su pareja, pues están convencidas de que todas las otras mujeres son una amenaza. No obstante, suelen ser mujeres que frecuentemente se están comparando por su apariencia física con otras y que gustan de denigrar a otras mujeres a las que ven como competencia. Insultan a otras mujeres y siempre creen que alguien tiene motivos ulteriores para relacionarse con su pareja. Pueden ser incluso físicamente agresivas con su pareja o con otras mujeres y siempre culparán al otro/a: “¡Mira lo que me hiciste hacer!” Como si ese otro/a mereciera recibir ese castigo. Gustan de culpabilizar a su pareja de su sufrimiento y a exigir que se les compense de algún modo.

  1. La princesa de Disney

Aniñadas, lelas, dramáticas, siempre deseando algo que no existe, el prototipo perfecto de las princesas de Disney. Estas mujeres son imposibles de complacer, porque siempre quieren todo, desde su perspectiva, se merecen todo sólo por ser quienes son. Exigen despliegues de afecto y detalles constantes y objetivizan la relación a estándares sociales comunes: fotos en redes sociales, regalos cursis, anillo de compromiso, entre otros clichés. Suelen comparar sus relaciones actuales con las relaciones anteriores y exigir a la nueva pareja que cumpla con sus estándares románticos, a veces irracionales. Son aquellas que gastan sin control en cosas que no necesitan por la creencia de que “se las merecen”, pues frecuentemente confunden el autocuidado con la autoindulgencia y viven en una postura hedonista donde todo les debe ser dado. En su forma aniñada de ver las cosas son incapaces de resolver sus problemas y siempre buscan que haya alguien al rescate, así que frecuentemente tienen relaciones de pareja completamente utilitarias, se fijan en quien les pueda aportar más desde su postura: atractivo físico, dinero, contactos sociales, viajes. En este rubro podemos encontrar a algunas con intelectos diminutos que compensan todo con su belleza física o bien, a aquellas que son mucho más listas y que logran sus objetivos manipulando sexualmente a sus parejas para obtener estos beneficios. Esta categoría de mujeres imposibles no tiene límites para conseguir sus objetivos o para regular su comportamiento, por lo que serán aquellas capaces de hacer un gran despliegue dramático en un centro comercial, o de poner en mal a su pareja con todas sus amigas, o bien, incluso de embarazarse para “asegurar” la relación.

¿Reconoces el patrón?

Frecuentemente, estas mujeres imposibles resultan muy atractivas por su intensidad. Quienes les rodean las perciben como inestables pero erróneamente creen que así como expresan todo de forma tan intensa entonces serán capaces de amar profundamente. Pero no lo son. En primera instancia porque ven a la pareja como un medio para lograr un fin -1 y 3- o bien, como una propiedad -2-. Muchas relaciones con estas mujeres imposibles se prolongan pues la pareja tiene miedo de dejarlas y temen las consecuencias de la ruptura: un quemón en redes sociales, agresión física, un escándalo en el trabajo o el arrebato de los bienes económicos que hayan producido en conjunto.

¿Qué hacer?

TERAPIA, TERAPIA y más TERAPIA. Estos perfiles suelen responder bien a la intervención en terapia de pareja y mucho de lo que debe hacerse es trabajar el autoestima de ambos, pues de alguna manera están conectados por el caos y frecuentemente, por un impulso autodestructivo que les lleva a buscar relaciones inestables.

Me parece muy necesario aclarar que NO TODAS LAS MUJERES SOMOS ASÍ. Estas conductas no son el común del género. Si bien estos perfiles suelen dar origen a múltiples chistes machistas -“ya sabes cómo son las viejas”-, no son el común denominador. Habemos mujeres que somos independientes y a las que nos gusta mucho la estabilidad emocional ya sea solas o acompañadas, las que sabemos escuchar y negociar, las que expresamos con claridad nuestras ideas, nos hacemos responsables de nuestros actos y no nos escondemos detrás de estereotipos o de un “estoy en mis días”. Somos muchas las que creemos en la equidad.

Como siempre, estaré atenta a tus dudas y comentarios vía Twitter en @betzalcoatl

ANTERIORES

Publicidad