14 de Diciembre del 2019

Mujeres: la violencia en nuestros cuerpos

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Vivimos siempre juzgadas por los estándares, con miedo de no cumplir con lo que se supone que sea ‘atractivo’, aterradas de que un día vamos a envejecer y, a veces sin darnos cuenta, sometemos a nuestro cuerpo a una violencia infinita para ‘hacerlo bello’. No, no estoy proponiendo que nos dejemos de depilar o que dejemos de gastar dinero en nuestra apariencia pero sí, por lo menos, que cuestionemos la agresión corporal y personal que esto supone. 

Desde muy niñas escuchamos a nuestras madres, hermanas, tías, abuelas, hablar sobre lo que se supone que sea bello en un cuerpo y esto nos va condicionando de tal manera que vivimos calificando nuestro cuerpo y el de otras mujeres. Sin embargo, la mayoría de estos estándares de belleza corporales provienen de ideales en el imaginario masculino: senos grandes, cintura pequeña, grandes glúteos, piernas largas, la ropa ajustada, la cara siempre joven y mucha disposición para tener sexo de manera desinhibida... pero no demasiado, porque si no podrías parecer fácil, un objeto, una cualquiera. 

Nos objetivizan y nos objetivizamos a nosotras mismas siempre deseando senos más grandes, la piel más firme, nunca tener arrugas y empiezan las agresiones auto infligidas: dietas extremas, entrenamientos dolorosos, cremas, decoloraciones, inyecciones de ácido hialurónico, botox, cirugía. 

Dejamos nuestra autoestima en manos de ‘un profesional’ que lo primero que hará será decirnos “te vendría bien un tratamiento anti edad”, “te vamos a dejar bien buena”, “con esta cirugía seguro que te haces de novio”, “ahorita te duele pero después me lo vas a agradecer”, “te vamos a hacer unas bubis de verdad y no esto que tienes”. Sí, miles de mujeres al año llegan al consultorio de un cirujano plástico, un esteticista o un entrenador de esos ‘efectivos’ para ser evaluadas y devaluadas; para que les recuerden que no son suficientemente jóvenes, firmes, bellas... en resumidas cuentas: que no son suficientemente deseables para el sexo masculino. 

Nos hemos comprado esta violencia y la manifestamos en nuestro cuerpo y hasta en nuestra economía gastando grandes cantidades de dinero para ser eso que dijeron que deberíamos ser. 

Diariamente me encuentro en el gimnasio con mujeres cuyos cuerpos han sido sometidos a múltiples cirugías y que aun así, al mirarse en el espejo se critican: “mira este gordito que se sale”, “odio mi panza”, etc. Nada es suficiente. Nunca. ¿Cuándo nos vamos a querer? 

El domingo pasado se conmemoró el día de la lucha contra la violencia hacia las mujeres y mucho se habla de las formas más explícitas de violencia hacia nuestro género pero, ¿cuándo vamos a hablar de esta violencia ‘sutil’ que reflejamos en nuestra apariencia? Me pregunto ¿cuándo será el día en el que nos demos cuenta de que cada ‘estirón’ de cara, cada levantamiento de pómulos, cada implante, cada inyección en los labios, cada tratamiento corporal está lejos de volverse autocuidado y más bien, se acerca mucho a la autodestrucción paulatina?

 La pregunta es muy simple: ¿te duele? Si la respuesta es afirmativa entonces no estamos hablando de cuidado y mucho menos si la motivación detrás de esto es parecerle más atractiva a OTROS. 

Detrás de cada una de nosotras hay toda una batalla con nuestro propio cuerpo, toda una historia en la que hemos sido violentadas por la percepción del otro y en la que nos han hecho sentir que no somos suficientes. Cada uno de nuestros cuerpos manifiesta todo a lo que lo hemos expuesto por un ideal de belleza que va muy lejos de lo natural y a veces, hasta de lo alcanzable. Basta ya de atacarnos unas a otras y principalmente, basta de atacarnos a nosotras mismas. 

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