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Por Soleares

Domingo, 20 Mayo 2012 23:00

Usura y lavado

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Uno de los más populares escritores del Renacimiento español el cántabro Fray Antonio de Guevara, siglo XVI, publicó en sus Epístolas Familiares un texto que viene a cuentas por el tema de hoy: "El oficio del labrador es cavar; el del monje, contemplar; el del ciego, rezar; el del oficial, trabajar; el del mercader, trampear; el del usurero, guardar; el del pobre, pedir, y el del caballero, dar, porque el día que el caballero comienza a atesorar hacienda, aquel día pone en pregones su fama."
A últimas fechas, en Puebla ha crecido el número de usureros y agiotistas, prestamistas privados que sin escrúpulo abusan de la necesidad de quienes no son sujetos de créditos en la banca comercial.
No sólo las casas de empeño disfrazadas de establecimientos de caridad y socorro, sino la cantidad de dinero que quema las manos de los políticos y funcionarios han ido recaudando por las dádivas de comisiones, presupuestos alterados, colecta en giros negros o la nómina de aviadores, de la obra algo queda.
En el siglo XVIII uno de los más prolijos escritores de la Ilustración en sus dramas anotaba "Pedir prestado no es mucho mejor que mendigar, así como el prestar con usura no es gran cosa menos que robar". O sea quien ha robado no tiene ningún escrúpulo para prestar con usura.
Y ese es el caso que asalta a los poblanos necesitados. En los últimos días el reportero recibe de manera cotidiana y repetitiva la noticia de que a tal o cual amigo, con deudas, le ofrecen dinero entre el 24 y el 32 por ciento anual, con la salvedad de firmar poderes sobre la venta de inmuebles, ante notario; la garantía es requisito fundamental para que el ex funcionario prestamista, suelte los cientos de miles o millones de pesos.
Alguno narró con meticulosidad cómo el ex director de tal dependencia y egregio ex diputado, se acercó con el portafolios lleno de billetes de mil pesos hasta juntar 4 millones y entregarlo al necesitado previa firma de los poderes.
Apellidos conocidos, esos que se han colocado en las bardas de los municipios anunciando la bondad de su gestión, otros que han pasado por el sistema recaudatorio, unos más que son fieles seguidores de que "campaña que no deja, no es buena", figuran en la lista de quienes están "lavando dinero" de orígenes ajenos a las buenas costumbres.
Y es que los rateros del pasado no saben que hacer con tanto dinero, tiene miedo de que se les pudra; las bolsas negras de basura que guardan los paquetes de los fajos de pesos, dólares y euros, metidas en las cisternas vacías de agua, constituyen un riesgo de que el dinero se les vaya de las manos, como el agua.
La usura les permite además de lavar, obtener ganancias que en un descuido se traducen en propiedades, por que muchos de quienes piden dinero prestado no pueden pagar, y entonces pierden la casa.
Ojalá se cumpla la sentencia bíblica en ellos: "con la vara que midas, serás medido".
¿Nombres? Están en boca de todos.
Video en YouTube: jesusmanuelhl