Adiós a las maternidades patriarcales

Llegó el 10 de mayo, y con él, todas las campañas publicitarias que romantizan la maternidad sacrificada, que llenan sus pasillos de electrodomésticos, productos del hogar y unos más modernos, con productos de belleza para celebrar “a la reina del hogar” o sea, a mamá.

Porque en la lógica de mercado, el mejor regalo para mamá, es darle los “regalos” para que siga cargando con la distribución inequitativa de los trabajos del hogar, lavadoras nuevas, planchas nuevas, línea blanca, o productos de belleza que imponen un ideal estético, porque no importa lo cansada, harta y agotada que esté mamá, además de todo siempre tiene que verse guapa, joven y perfecta.

El problema no se queda simplemente en las campañas publicitarias y los anaqueles de las tiendas departamentales; sino que se reproduce en los patrones culturales de una sociedad que todavía es muy machista, como la mexicana, en la que solo hay lugar para 2 tipos de maternidades socialmente aceptables:

La maternidad sacrificada: aquella anclada en los estereotipos de género, la que dicta que el lugar de la mujer es la casa y la crianza de los hijos, aquella en la que la mujer es la última en dormir, la última en comer, la que sufre con la pareja y los hijos, “por amor”, aquella en la que se inspiró Denise de Kalafe para componer “Señora, señora” el himno de la maternidad sacrificada, la que asocia la maternidad con el dolor, el cansancio y el sacrificio del bien propio por el de “la familia”. Pero esta maternidad representa una total injusticia para las mujeres, porque viven para servir a otros y se exige su sacrificio personal en nombre del amor, en esta maternidad las mujeres tienen que truncar sus sueños y aspiraciones personales porque aunque quisieran ir por ellos, no tienen tiempo, porque el trabajo del hogar les consume la totalidad del día. En la maternidad sacrificada han envejecido muchas generaciones de mujeres, a quienes se les enseñó que ser mamá es su función, aunque en ella se les vaya la vida, despojándolas de autonomía, realización personal, independencia económica y bienestar emocional.

La maternidad neoliberal o la superwoman: aquella maternidad en la que a la mujer se le “permite” salir de su rol tradicional de cuidadora e incoporarse a la actividades de mercado, cambio inmerso en las constantes crisis económicas que demandaron al modelo de familia tradicional romper con el orden tradicional de género y exigir a las mamás trabajar en actividades remuneradas para “ayudar” con los gastos de la familia. Sin embargo en esta redistribución, se encierra una tiranía, porque en el modelo de maternidad neoliberal, a las mamás se les impone un doble o hasta triple rol de trabajo, porque ya no solamente son responsables del cuidado del hogar, y el cuidado de los hijos, sino que ahora también deben salir a trabajar en una jornada de mínimo 8 horas o en trabajos informales, para llevar sustento a su hogar, imponiendo así el rol de la “super woman”, la mujer maravilla que trabaja, educa a los hijos, los lleva a la escuela, les prepara el desayuno, hace la tarea, prepara la cena para el marido, lava la ropa, cuida hasta el perro y se ocupa de ella misma. Pero si miramos de forma critica esta situación, la injusticia es evidente, pues se redistribuyeron los ingresos económicos entre mujeres y hombres en las familias, pues las mujeres asumieron también un rol de proveedoras, pero los hombres no asumieron su rol de cuidadores, ya que en México la brecha de cuidados, de acuerdo al INEGI, es muy amplia, ya que el 73.3% de los trabajos de cuidados y el hogar los realizan las mujeres, contra solo el 26.7% realizado por los hombres.

Es evidente la sobrecarga de trabajos que impone un modelo neoliberal donde la mujer debe producir económicamente, y sostener el mismo sistema, realizando labores de trabajos no remunerados.

En este sentido cobra importancia lo que Esther Vivas llamaría, una maternidad desobediente, aquella que desde la teoría feminista establece la necesidad de incorporar un sistema nacional de cuidados para que las mujeres no tengan que seguir eligiendo entre ser madres o superarse personalmente, en el que las madres solteras o autónomas que cada vez son más en México, no sean discriminadas y además no tengan que elegir entre dejar a sus hijos al cuidado de algún familiar o conocidos con  los que incluso puedan correr riesgos, o trabajar en trabajos mal pagados y sin perspectiva de género.

Una maternidad en la que entendamos que no tenemos que cumplir expectativas ajenas para “ser buenas madres”, que ya de por si el hecho de maternar en un mundo patriarcal es lo suficientemente desgastante, como para tener que seguir esforzándonos por ser “las super mamás” que la sociedad y el sistema esperan. Una maternidad donde la única conexión que importe, sea la que tengamos con nuestras hijas e hijos, y que desde ahí, desde el amor, la autocompasión, el autocuidado y la crítica a los estereotipos de género y los roles de género, podamos maternar y realmente celebrar un 10 de mayo sin la carga patriarcal.

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Cholula TAPO
Marisol Calva

Marisol Calva

📢Feminista 💜 en lucha por nuestro derecho a decidir 💚 #SeráLey | Politóloga