Ni una disculpita señores autoridades 

Estimados lectores y lectoras, ¿qué sabor de boca les dejó la detención de Leslie Alcántara y las otras mujeres que ni siquiera se conocían?

Sí, a mí también, me dejó un mal sabor de boca. Amargo, es más, vomito bilis.

Y más allá de eso, tengo una gran indignación, coraje y rabia, no solo por la pifia de nuestras autoridades al detener ilegalmente a un grupo de mujeres que ni siquiera se conocían ente sí, acusadas de formar parte de una banda delictiva muy peligrosa, como si se tratara de una historia de Hollywood.

Si ya de por sí se vieron mal las autoridades al detenerlas y fabricarles pruebas, peor imagen dieron al liberarlas sin ofrecerles por lo menos una disculpa pública, vaya, de la reparación del daño ya ni hablamos.

Ni siquiera fueron capaces de reconocer su error y decir “Disculpe usted, nos equivocamos”. Esto solo refleja su falta de sensibilidad y de atención a los sectores sociales, solo demuestran lo muy alejadas que están de la realidad en la que viven los poblanos.

Otra situación que de verdad me encabrona es que ante este caso la Comisión de Derechos Humanos de Puebla hizo mutis por completo. Cuando vimos que en el caso del bebé Mateo luego luego saltó cuando la CNDH anunció que intervendría.

Claro, en esa situación la CDH no quiso quedar mal parada, pero la detención de Leslie y compañía es muy grave porque estamos hablando de abuso de poder, detención ilegal, violación a los derechos humanos y la CDH comiendo camote.

Las mujeres que han decidido emprender un negocio o aventarse al comercio, lo han hecho por necesidad ante la falta de empleo, de oportunidades y han visto en las ventas, la única forma de salir adelante o de sacar adelante a su familia. 

Son mujeres que van al día, que tienen bastantes necesidades como pagar su colegiatura, comprar los pañales y la leche para su bebé o la comida para sus hijos. Y claro, se enfrentan a grandes problemas sobre todo la inseguridad porque luego son asaltadas.

Pero no pierden las ganas ni las fuerzas para levantarse todos los días y subir una y otra vez al transporte público para ir de un punto de la ciudad a otro a entregar pedido y a comprar su pedido: Vianey, PriceShoes, Andrea, ropa, calcetas y todo lo que se pueda contar de tener un ingreso.

De verdad no tienen madre lo que le hicieron a Leslie y si tienen un poquito de sensibilidad deberían de estar pensando en una política pública o en un programa para brindarles seguridad, certeza y mejores oportunidades. Es más, diputadas como la priista Isabel Merlo debería ya de estar pensando en una iniciativa de ley para apoyarlas.

Muchos salimos adelante y pudimos estudiar gracias a este esfuerzo que hicieron nuestras mamás para darnos educación y una mejor calidad de vida. Me incluyo porque la mía vendió zapatos y ropa por muchos años. Ahora no quisiera ni pensar a qué se enfrentaría si todavía lo tuviera que hacer.

Pero eso sí, su cuerpo y su mirada reflejaban mucho cansancio aunque ella no lo reconociera. Por eso, pensando en que mi mamá pudo ser una de las detenidas, no puedo concebir que ni una disculpa pública hayan dado las autoridades que “cuidan de nosotros todos los días”.

Fotografía de Yonadab Cabrera Cruz

Yonadab Cabrera Cruz

Inició como reportero en 2007 y ha cubierto temas políticos, de medio ambiente así como sociales. Cuenta con dos maestrías: la primera de ellas en Mercadotecnia y Publicidad y la segunda en Desarrollo...