El karma alcanzó a Denisse Ortiz

¡Ay mi Denisse!


Ahora sí la pagaste y gacho.

Y es que olvidaste que todo lo que se hace se paga y mira que lo pagaste caro. Te dieron en donde más te duele.

Pero permíteme platicarles a nuestros amigos, qué fue lo qué pasó para que disfruten de este momento conmigo. Solo para no olvidar que el karma sí existe.

Verán mis estimados.

Resulta que desde hace días se difundió el rumor de que Denisse Ortiz había sido corrida del Sistema DIF Estatal, específicamente de la Unidad de Asistencia Social y Salud por sus malos tratos a los trabajadores y a la gente.

Imaginen, en un cargo que se supone debe estar un pan de Dios, se lo dieron a Denisse Ortiz que es más que conocida en Puebla por sus malos tratos y malos modos.

Pues ahora se la aplicaron, cerraron su oficina con llave y candado. Me cuentan que no solo puso el grito en el cielo, que como camaleón cambió a todos los colores, que se puso fúrica, aventó todo y a todos a su paso. Gritó, mentó madres, pateó puertas, rompió ventanas.

Todo esto mientras los trabajadores del DIF disfrutaban de la caída de Denisse Ortiz. Todos ahí disfrutaron la escena, reían a carcajadas, veían cómo mi amiga salía de sus casillas, cómo se le desencajaba el rostro, le temblaba la mandíbula, los ojos se le ponían rojos y las manos duras, muy duras.

Cuando reaccionó, salió corriendo a Casa Aguayo y ahí mi amigo Tony Soprano nos regaló una foto de Denisse esperando en la sala, a que se abriera la puerta de la oficina del gobernador y escuchara las dulces palabras “pásale Denisse, te está esperando el gobernador”. Lo más probable es que eso no haya sucedido.

Y es que ya todos estaban cansados de los malos tratos de esta señora. Pero sus víctimas van más allá de los trabajadores. Enfrente de los notarios de todo el estado, en un evento que hubo en Casa de Ángeles, la expanista sacó el cobre de la peor manera.

Un niño de Casa de Ángeles, un pequeño sin papá, sin mamá, sin nadie en la vida, se le acercó, le abrazó la pierna. Solo quería sentir un poco de cariño y ella le hizo cara de fuchi, como si tuviera popó en la punta de la nariz y le dijo “No, no, hazte para allá, ahorita no quiero abrazos”, al mismo tiempo en que agitaba su mano para correrlo.

Los notarios fueron testigos de esta escena tan desagradable. Ahora sí que dieron fe de esta miseria humana.

Y ya solo para rematar, hace tiempo dejó a un novio que tenía y que trabajaba en la Secretaría de Finanzas, porque no podía sacar lana de las licitaciones, compras y adjudicaciones. O sea, se dio cuenta de que era un “pobre gato”. El morenista quedó devastado, traumado y deprimido.

Los amantes del poder

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Yonadab Cabrera Cruz

Yonadab Cabrera Cruz

Inició como reportero en 2007 y ha cubierto temas políticos, de medio ambiente así como sociales. Cuenta con dos maestrías: la primera de ellas en Mercadotecnia y Publicidad y la segunda en Desarrollo...