Jose Francisco Baeza Vega

Posted inHistorias de cronopios y famas

José Francisco Baeza

Hasta que la violencia se haga costumbre 

Como habitante de uno de los países más inseguros del mundo es inevitable sentirme vulnerable; peor aún, como usuario del transporte público en una ciudad caracterizada por los asaltos en los peseros, todos los días corro el riesgo de despistarme e internarme imprudentemente en las profundidades de la Romero Vargas, donde uno puede hallar, dependiendo de lo que esté buscando, el mejor pastel de queso y zarzamora o el mejor crack

En país del “¡Y me salió barata!”, uno sale de su casa sin saber—¡ay, madre mía!—si de vuelta le espera la paz o el espanto. Lo más grave—si acaso no fuera ya lo suficientemente grave vivir con semejante incertidumbre—es que la posibilidad de que en el camino un malandro nos tasajée para birlarnos la quincena o nos encontremos con un muertito o con las cabezas solitarias de otros siete ha dejado de horrorizarnos. La normalización de la violencia invita a la más profunda reflexión: 

Émile Durkheim nos da algunas pistas sobre el fenómeno que esta noche canicular llama poderosamente mi atención; el sociólogo francés especuló sobre lo que llamó el hecho social, es decir, sobre la existencia de formas de pensamiento, acción o comportamiento externas al individuo que ejercerían un poder coercitivo sobre su conducta a tal grado que las haría propias. “Estas terminarán imponiéndosele al sujeto siempre, quiera o no quiera”, rematará Durkheim, pesimista (Las reglas del método sociológico, 1895). 

Nadie escaparía de los hechos sociales, según Durkheim; esto lo sabrían, por ejemplo, quienes viven en una calle ruidosa: al principio, los motores de los automóviles, el señor de los “churros, chuuurros doraditos…” o la batucada de la candidata a diputada federal le resultarían molestos pero, al cabo de unas semanas, comenzarían a serle soportables, tolerables e, incluso, aceptables. Finalmente, así es la vida en las grandes ciudades, ¿no? Escandalosa, violenta. 

Nos enfrentamos, pues, a decir de Durkheim, a un problema mucho más serio de lo que nos sugieren los datos y las estadísticas: a golpe de repetición, la violencia, como decía hace un par de semanas, se ha hecho costumbre. La solución, entonces, no pasa por adquirir más patrullas o instalar más cámaras de videovigilancia sino por cambiar nuestra forma de pensar, por bajar el tono: 

Si piensas en golpearme, grítame; si piensas en gritarme, háblame; si piensas en hablarme, ¡hablemos! 

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Jose Francisco Baeza Vega

José Francisco Baeza

José Francisco Baeza Vega, politólogo, militante de MORENA, exregidor del H. Ayuntamiento del Municipio de Puebla.