Somos más los que queremos un México diferente

Daniel Fajardo

Había llegado por fin el día para vacunar a los niños, y aunque los adultos sabíamos del martirio que es estar formado a pleno rayo de luz y esperar varias horas para poder recibir la vacuna, el ambiente era distinto. En los rostros de los padres se veía serenidad, los niños jugaban, hacían bromas, algunos inclusive iban disfrazados.

Un ocurrente hombre araña se paseaba entre las filas saludando a los niños y regalando un momento de alegría y una que otra foto.

De pronto sucedió el caos y la incertidumbre, los policías empiezan a tener comunicación vía radio, los que están frente a mi reflejan en su rostro incredulidad y desconcierto. Después parten inmediatamente, las mamás empiezan a decir agarren a sus hijos, rápidamente se esparce el rumor de que había ocurrido un asalto. Otros mencionan que al parecer se robaron a un niño y finalmente empieza a correr el rumor con mayor fuerza de que había habido disparos a fuera del centro de salud.

Me encontraba a calle y media del lugar por lo que las detonaciones no se escucharon, sólo vimos a los policías y personal de apoyo correr hacia el centro de vacunación.

Nuevamente el rumor hace de las suyas y se habla de que la jornada ha sido suspendida, muchos padres abandonan las filas, otros, sobre todo los que están más cerca del centro deciden quedarse y proteger su lugar. Ya que ante el caos generado muchas personas aprovecharon para colarse unos lugares más adelante.

Pienso en lo complicado que sería movilizar a toda la gente que decidió permanecer, para ese momento el ambiente era diferente, había tensión, frustración no por el tiempo que se había esperado sino por la posibilidad de que los niños no recibieran la vacuna.

La gente comienza a externar su preocupación con frases como “es que no me van a dar permiso otra vez en el trabajo”, “hay que quedarnos, nos tienen que dar la vacuna”, las autoridades corren el rumor de que se está evaluando reactivar la jornada, la policía continúa llegando al lugar, las sirenas de las ambulancias suenan al mismo tiempo que más padres de familia llegan para formarse desconociendo lo que había sucedido unos 30 minutos antes, para este momento la fila es mayor y se oficializa que la vacunación continuará.

Somos más los que queremos algo diferente

Ante la situación sentí un espíritu de solidaridad entre las personas, todos externaron su molestia ante los infelices que decidieron disparar frente a niños, ningún acto criminal se justifica cuando hay pequeños presentes, la fila se componía de personas de distintos extractos sociales, a nadie le importaba eso, la gente era cortés, apartaba los lugares si los niños necesitaban sentarse, nadie reclamaba nada, pese al acto criminal que se dio a final de cuentas éramos más los que queríamos continuar y darnos ánimo.

Esta vivencia es un claro ejemplo de que somos más los que queremos seguir, los que deseamos que las cosas funcionen, sabemos de la delincuencia y los enfrentamientos son cada vez más frecuentes y que lo que buscan es producir temor en las personas, pero a final de cuentas somos más, siempre lo seremos.

Las autoridades estaban ahí para apoyar, para coordinar, no podemos echarles en cara que alguien decidiera disparar, hicieron lo mejor que pudieron en ese momento para que la jornada procediera. Felicito al personal médico quienes fueron los que dieron la última palabra para continuar y ¡de una manera impecable! porque se daban el tiempo para mostrar las vacunas a la persona que acompañaba al menor y darles unas palabras de aliento a los pequeños antes de colocar el biológico o bien de aliento si una lágrima escurría tras inyectarlos. ¡Bien por toda la gente que decidió seguir!, ¡todos apoyándose unos a otros!

Lo bueno y lo malo de la jornada

Lo único malo que puedo señalar es que las jornadas siguen siendo muy insensibles, hay mucha gente por vacunar sí, pero se debe dejar de ser incongruente, se establece un decreto que busca evitar la agrupación masiva de personas y las jornadas de vacunación lo son, tienes a personas paradas incluso más de 4 horas, ¡eso no es posible!

Soluciones las hay como ampliar los días de vacunación y aperturar más puntos, todas las soluciones con distintos pros y contras, pero hay maneras diferentes para no cometer el mismo error de logística una y otra vez.

Me quedo al final con el alivio en los rostros de los padres, y una que otra lágrima en los niños, de que los pequeños al fin dan el primer paso para estar protegidos, el segundo seguirá siendo el cuidarnos.

Me quedo también con el ejemplo que dimos todos como sociedad frente a este acto criminal que no paso a mayores, porque fuimos más los que decidimos dejar el miedo atrás para continuar y cumplir el objetivo de la jornada. ¡Siempre seremos más los que podemos conseguir que nuestro país sea diferente!

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Daniel Fajardo

Daniel Fajardo

Comunicólogo reconocido por el Ayuntamiento de Puebla como “Poblano distinguido”. Productor de contenidos para espacios de prensa, radio y medios digitales, los cuales utiliza para la difusión de...