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Javier Arellano

El show cómico de Abelardo Cuéllar Delgado

El problema de los aprendices de la política es que desconocen las reglas escritas y no escritas.

En su momento tuvo más sensatez David Méndez Márquez que -salvo por un exabrupto-, entendió que su periodo en el gobierno estatal había concluido.  Por su parte, Raciel López Salazar, al verse descubierto en sus trapacerías, guardó silencio y así permanece, porque conoce la mano pesada de Barbosa y sabe las consecuencias de sus actos.  

Muy distinto es el proceder histérico y agitado de Abelardo Cuéllar Delgado quien utiliza a su esposa y a un grupo magisterial para armar un espectáculo de victimización.

Si en unos días el exfuncionario -ahora convertido en plañidera-, es enviado a Tepexi de Rodríguez, entonces él y su grupo van a aprender el valor de la prudencia. Aunque ya será demasiado tarde.

Dolo y corrupción de Abelardo causaron millonario daño financiero.

La sección #DandoData de PERIÓDICO CENTRAL presentó una investigación que muestra la deuda de mil 444 millones de pesos que dejó el ex titular de la Secretaría del Trabajo por juicios laborales pendientes de pago.

Cada año se destinan 100 millones de pesos para el pago de litigios laborales.

Son cifras que causan un enorme daño a las finanzas estatales.

El gobernador Barbosa ya había señalado que la administración pagó 230 millones de pesos por juicios laborales perdidos por Abelardo Cuéllar Delgado.

No fue un asunto de incapacidad, sino de corrupción y dolo premeditado para causar un conflicto al gobierno estatal.

Siguiendo el mismo modelo de Romero Serrano, Abelardo también hizo las funciones de juez y parte en 104 juicios laborales. Usaba su cargo como titular de la dependencia para litigar en favor de sus clientes.

Como secretario Cuéllar fue incompetente, corrupto y desleal. Pero ahora se tira al piso, patalea y se hace la víctima.

Es la versión remasterizada de Francisco Romero Serrano, el otro cínico que se decía “perseguido político” cuando dejó un desastre en la dependencia, al igual que Abelardo.

Se han exhibido los enjuagues del corrupto ex auditor con la mafia del PRI estatal y cómo desde el edificio tricolor se arreglaban las cuentas públicas de sus alcaldes.

Pero sin duda la máxima traición de Romero Serrano fue servir a la corrupta Claudia Rivera Vivanco.

Por ello le espera una treintena de carpetas de investigación.   

Ahora el nuevo personaje del cinismo político es Abelardo Cuéllar Delgado.

Causó un grave daño financiero, incurrió en tráfico de influencias, pero aún así se dice “perseguido”.

Y no importa lo que hagan sus corifeos, con cada grito lo hunde un poco más.

Abelardo debería verse en el espejo de Romero Serrano porque está siguiendo los mismos pasos.

Al tiempo.

Cabalgata le restó numerosas simpatías a Armenta

Alejandro Armenta Mier pudo hacer un directorio estatal gracias a su cargo como presidente del PRI en el sexenio marinista.

Desde el edificio de la Diagonal impulsó y protegió a una centena de presidentes municipales que aún hoy le guardan especial deferencia.

En lo que queda del priismo hay cierto aprecio hacia Alejandro, pero sus bonos se vinieron abajo luego de la cabalgata con el clan Morales.

Fuentes cercanas a ese grupo aseguran que Jesús Morales Rodríguez pretendía pedir la Secretaría de Seguridad Pública en un hipotético gabinete de Armenta, a cambio de poner a sus órdenes la “estructura” familiar.

Pero como lo apuntamos en Cúpula la referida dinastía ya nada representa; solo quedan palillos de lo que alguna vez fue su estructura  

Las células priistas que quedan ven a los Morales como traidores que se fueron a poner a los pies de Moreno Valle.

Por su parte los panistas tradicionales -aquellos que tienen toda una vida de militancia albiazul-, los miran con recelo y desconfianza; los consideran ajenos y viudas de Rafael. De hecho nunca los aceptaron.

Luego de la cabalgata no pocos priistas expresaron su molestia: “¿Ahora qué, también tenemos que aguantar a estos saltimbanquis que van de partido en partido?”

Pero la estocada final fue aquella expresión de “fuchi, guácala” que se profirió desde Casa Aguayo.

Si a Alejandro le gusta cabalgar que lo haga solo, como el “Llanero Solitario”; porque esas amistades no le abonan, solo le restan.

Como siempre quedo a sus órdenes.

Tw @CupulaPuebla

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Javier Arellano

Javier Arellano es uno de los periodistas más reconocidos y experimentados en Tehuacán; en su columna Cúpula, detalla y desnuda a la elite tehuacanera, los líderes de la región y también analiza...