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Javier Arellano

El crimen organizado entró a la cancha

Hugo Sánchez Gudiño, investigador y profesor de la UNAM, tiene más de 2 décadas estudiando a las barras del futbol nacional. En meses recientes advirtió que están infiltradas por grupos del crimen organizado, ya sean narcotraficantes o huachicoleros.

En febrero, la revista Proceso publicó una nota sobre esa nueva modalidad del crimen: tomar como suyas las barras de aficionados.

Sobre los hechos del sábado 5 de marzo, en el estadio Corregidora, circulan versiones de que el origen del violento enfrentamiento fue la rivalidad entre un capo huachicolero de San Juan del Río, Querétaro -junto con su grupo-, en contra de un miembro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que pertenece a una barra del Atlas.

Eso explicaría varios puntos.

En primer lugar, la gresca nunca tuvo un verdadero motivo, la afición refiere que era un partido de rutina, un tanto flojo; de ninguna forma tenía la efervescencia de una semifinal y de momento se desató la violencia sin una causa real. 

Como segundo punto, la injerencia de la delincuencia también explicaría la permisividad que mostraron los elementos de seguridad privada y policías estatales quienes incluso abrieron las rejas a las hordas violentas del Querétaro y después permanecieron inertes ante el salvajismo.

Ahora queda un punto toral por conocer: la postura del presidente López Obrador habida cuenta de que estamos ante un agravio a la “religión” que une a los mexicanos: el fútbol.

En nuestro país ocurren feminicidios y masacres, pero la violencia en un “templo” del balompié es un insulto a la moral nacional. Ya veremos la forma en que el mandatario federal responde a este clima de indignación que sacude al país entero.

Generoso lector, no minimice la respuesta presidencial.

Puede definir el futuro de la percepción social.

Dulcería poblana.

Merecido reconocimiento a Martínez García.

No es la primera vez que el gobernador Barbosa Huerta se refiere al Secretario de Salud José Antonio Martínez García en esos términos. Desde siempre señala el profesionalismo del funcionario.

Hace unas semanas cuando el Ejecutivo estatal resultó contagiado del virus refirió que todo su tratamiento médico quedó a cargo del galeno.

En días recientes Barbosa declaró en la videoconferencia: “Estoy convencido de que usted sabe más que Gatell… y tengo temor de que se lo quieran llevar a la federación, pero ahí viene la lealtad con su estado, usted se queda, de una vez se lo digo”.

La expresión tiene amplio fundamento. No fue una desproporción.

En los tiempos aciagos de la pandemia Puebla tiene un funcionario de salud que estuvo a la altura de las críticas circunstancias.

En la entidad nunca vimos escenas de personas agonizando en los pasillos de un nosocomio; jamás un poblano se quedó a las puertas de un hospital público. El sistema de salud pudo responder a las necesidades sociales. Por supuesto hasta donde las capacidades humanas lo permitieran.

En el interior del estado en varias ocasiones vimos a Martínez García personalmente aplicando las vacunas, apoyando a su personal en jornadas de diez o doce horas.

El reconocimiento de Barbosa a Martínez García es una expresión justa y merecida.

Enhorabuena Doctor. 

Con Pedro Tepole -sinónimo del desastre-, el ambulantaje creció un 300%

El mercado La Purísima de Tehuacán es el principal tianguis de la región; cada sábado llegan alrededor de 2 mil 500 comerciantes que van desde el propietario de camiones Torton llenos de naranja, hasta una modesta vendedora de tempexquixtle (también se puede escribir tempesquistle), que es una aceituna mexicana que data de tiempos prehispánicos.

Es un zoco con una intensa vida popular.

Pero desde la llegada del edil Pedro Tepole, también conocido como Pedro Te-Póker y su total desconocimiento de la administración pública, el referido mercado entró en una vorágine de caos.

Sin estrategia alguna de seguridad pública en la zona del mercado se registran hasta 100 (con letra cien) asaltos a la semana, de acuerdo a los mismos mercaderes.

En la gran mayoría de casos se trata de robos a amas de casa o pequeños vendedores que nunca van a recurrir a la agencia del Ministerio Público; el hurto se pierde entre el bullicio y no llega a la Fiscalía.

Pero al margen de la crisis de inseguridad, Tepole también detonó un incremento salvaje de ambulantes. A la zona han llegado alrededor de 300 “carretilleros”, comerciantes que llevan sus productos en carretillas; a cada uno le cobran 100 pesos diarios por vender en las calles aledañas. Las banquetas están invadidas y son intransitables.

A la inseguridad y delincuencia se suma un ambulantaje fuera de control, mientras Te-Póker ni cuenta se da de los problemas sociales que está generando. 

Como siempre quedo a sus órdenes.

Cúpula

Tw @CupulaPuebla

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Javier Arellano

Javier Arellano es uno de los periodistas más reconocidos y experimentados en Tehuacán; en su columna Cúpula, detalla y desnuda a la elite tehuacanera, los líderes de la región y también analiza...