Dicen por ahí que crisis es sinónimo de oportunidad.
Y en varios municipios de la zona metropolitana se nota que están teniendo muchas oportunidades de mejorar sus condiciones, sobre todo en materia de seguridad.
Pero, como recién hablamos en este mismo espacio que percepción no es realidad.
Posverdad no es realidad.
Y que, definitivamente, los primeros 100 días de un gobierno podrán ser determinantes para plantear la realidad de un gobierno.
Por su manejo de crisis, por su capacidad de imponerse a la llamada “curva de aprendizaje”, por la habilidad de recomposición en sus elementos y por la prospectiva que deben de tener ciertos personajes cuando están al frente de un proyecto político, un municipio, un estado o una nación.
Ante este escenario en la zona metropolitana de Puebla surgen las primeras crisis de varios gobiernos municipales.
La mayoría de las crisis tienen que ver con seguridad y delitos de alto impacto.
En Coronango, el homicidio de dos agentes municipales en menos de un mes a manos de la delincuencia cuando los uniformados realizaban su trabajo. Los agentes municipales de inmediato exhibieron las quejas y hasta el momento sigue una herida abierta en esta demarcación encabezada por Armando Aguirre Amaro.
En Puebla capital, los casos ocurridos en la Central de Abasto desencadenaron una marcha de miles de comerciantes hasta ser atendidos por las autoridades municipales. Al menos Franco Rodríguez, secretario de Gobernación y Fernando Rosales, titular de Seguridad Pública encabezaron la reunión por parte del equipo de Pepe Chedraui para plantear compromisos ante los comerciantes y generar un mayor ambiente de seguridad.
Y en Cuautlancingo, el caso de la niña Génesis Mei Ling reventó en donde más duele a la sociedad poblana. Luis Ángel P., su vecino, la atacó sexualmente, la asesinó y dejó los restos de esta niña en una bolsa negra de basura. Admitió su crimen a su esposa y escapó.
Hasta el momento no se le ha localizado. El caso ocurrió dentro de un inmueble en el cual, Luis Ángel P. aprovechó su condición de cercanía como vecino de la niña para atacarla.
Inmediatamente el caso provocó que, nuevamente, se volteara a ver a Cuautlancingo, que enfrenta ya su tercera o cuarta crisis en los pocos días de administración.
Dijo el presidente municipal de Cuautlancingo, Omar Muñoz Alfaro, que el caso de la niña Génesis Mei Ling fue usado para golpeteo político en su contra.
Pero el alcalde se tiró al suelo cuando en redes sociales acusaron a un policía municipal de ser el asesino de la niña. El uniformado dio la cara y descartó estar relacionado a los hechos.
Minutos más tarde vecinos circularon la verdadera imagen del atacante, identificado como Luis Ángel P., prófugo desde la madrugada del 15 de enero.
De los tres casos de crisis recientes entre los municipios, el único que se ha excusado diciendo que se trata de golpeteo político fue Omar Muñoz, a pesar incluso de que se trató de un feminicidio que no depende de manera directa de labor, eficaz o ineficaz, de su policía municipal. Policía que actualmente es dirigida por un marino, Alexis Brito Rocha.
En el caso específico de Cuautlancingo, el área de Atención a Víctimas acudió en apoyo a la familia de la niña Génesis Mei Ling. En cuanto el caso se hizo evidente una patrulla de la Policía Municipal resguardó el edificio donde ocurrieron los hechos, lo que permitió que se acordonara la zona y la Fiscalía iniciara cuanto antes el levantamiento de los restos de la niña. Restos que, por cierto, desde el Servicio Médico Forense, aún no entregan a los familiares. Hasta ahí fue rápido el actual de Seguridad Pública en Cuautlancingo.
¿Lo habrá ordenado el marino Alexis Brito Rocha? Lo dudo.
Cuando el marino llegó a Cuautlancingo aseguró que bajaría los índices delincuenciales en muy poco tiempo. Aseguró que correría a la delincuencia organizada. Además, insistió en que se pacificaría la demarcación y los demás municipios le copiarían sus estrategias. Dijo que en menos de cien días lo lograría. Obviamente esto no pasó. Y la percepción de inseguridad le reventó por el eslabón que menos podría controlar. Un caso intramuros de violencia contra la mujer, contra una niña.
Quizá lo que le falta al gobierno de Omar Muñoz y a su marino encargado de la seguridad, Alexis Brito, es un poquito más de empatía.
Y que, el más básico análisis de riesgos potenciales comienza por los puntos que no se pueden controlar.
Desafortunadamente, los marinos en mandos de seguridad ––por lo menos en municipios– están demostrando que no pueden con la tarea.
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