Bien dicen que si quieres identificar amigos y enemigos, hay que verificar patrones.
Ya saben, no todo lo que brilla es oro.
Ni todos los que se dicen amigos lo son, mucho menos en política.
Eso deben tenerlo claro legisladores como Jimmy Natale, Laura Artemisa García y el gobernador Alejandro Armenta.
¿La razón?
Los patrones en los que sigue la también diputada local Beatriz Manrique, ex secretaria de Medio Ambiente.
Beatriz Manrique juega desde las sombras a estar, pero no estar.
Lo malo es que su actuar deja huella a su paso. Y de paso un poquito de lodo.
Manrique cuenta entre sus huestes a la incansable tuitera Esthefanía Meraz.
Fany Meraz, como se le conoce más, es fan declarada de Betty Manrique.
Se define como activista, aunque en sus comentarios en redes sociales son más los de un troll. Utiliza muy básicos argumentos para definir como “burro” al alcalde Pepe Chedraui. También se lanza con todo contra el gobernador Alejandro Armenta al cuestionar su honestidad y critica los posicionamientos de Laura Artemisa García, la presidenta del Congreso del Estado.

Por si fuera poco, firmó recientemente una carta de un colectivo para exigir que el legislador Jimmy Natale abandone la dirigencia estatal del Partido Verde.

Lo curioso del caso es que tan encendida crítica se convierte en dulzura cuando se trata de Beatriz Manrique, a quien señala como su secretaria favorita (cuando ocupaba ese cargo en Medio Ambiente).
Y una vez ya llegada como diputada, le recordó públicamente sus bellos sentimientos. En respuesta Betty Manrique, le responde muy cariñosamente en sus redes.

Sí, lo leyó bien, la legisladora verde, emanada del Partido Verde, a cuyo líder estatal (con quien Beatriz Manrique posa en las fotos en las sesiones y abraza como grandes amigos), Esthefanía Meraz cuestiona y exige dejar su posición en ese instituto político.
Bien dicen que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos.
Bety Manrique seguramente cree que Esthefanía Meraz es muy buena operadora. Y si la tarea era volverse un dolor de muelas para personajes afines al Verde y a Morena, pues lo está logrando.
Lo malo, para la diputada local, es que solita exhibe su juego perverso al tenerla entre sus asesoras porque le podría abrir un frente con el líder del Verde en Puebla, la presidenta del Congreso local y el propio gobernador de Puebla.
A menos, claro, que eso quiera Betty Manrique.
Porque esto ha quedado al descubierto desde hace mucho.
Y quien está detrás de ella moviendo los hilos, también tiene nombre y apellido.
Pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otro momento.
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