Diez cosas que aprendimos de la elección del 2024

Se vale sobar. La oposición simplemente no da crédito de lo que el huracán Sheinbaum les costó. Tenemos un PRD ya casi inexistente. Un PRI que agoniza entre su soberbia. Y a Acción Nacional desmemoriado aliado de sus enemigos acérrimos.  

Pero más allá de lo que significó para la oposición el 2 de junio también tenemos lecciones que no necesariamente tienen que ver solamente con situaciones políticas.

1. Todo está en la organización 

La organización de Claudia Sheinbaum a nivel nacional bajó a la mayoría de los candidatos en los niveles estatales. Y esto fue parte importante. Un nombre que no debe usted dejar de marcar es el de Esthela Damián, cercanísima a la virtual presidenta de México que recorrió por varias vueltas el país y se sentó con todos aquellos que tenía que sentarse para adelantar a la ruta de su jefa. La organización que desempeñó cada candidato en las nueve entidades en juego también fue elemental. Basta con ver la planeación diaria que tenía el equipo de Alejandro Armenta. Incluso, hoy mismo, 3 de junio, se nota. Ya todos tienen tareas definidas para los próximos seis meses. 

2. El equipo es reflejo del líder

Por semanas hubo quejas hacia los candidatos de oposición a la gubernatura de Puebla y presidencia de capital, Eduardo Rivera y Mario Riestra. La queja radicaba en la desorganización, lograr una cita o poder hablar con ellos era un verdadero milagro. “Los operadores” no operaron. Había muchos capitanes y poca tropa. Y había quienes metieron autogoles en los equipos de trabajo, generaron desconfianza y fungían como topos. 

3. No olvidarse de “su” gente 

Cuando se definieron varios de los perfiles para la planilla por ejemplo de Mario Riestra hubo dos que tres nombres que incomodaron por ser “la esposa de…”, “el hermano de…”, “el hijo de…”. Pero jamás reconocieron la valía de los cuadros que siempre tuvo Acción Nacional ahí a la mano, aquellos funcionaron que sí funcionaban. 

4. Ser de oposición no te hacía ser cool 

Que la gente estuviera peleada con el sentimiento de la 4T, no necesariamente generaba antipatía forzosa y te anexaba al proyecto de Xóchitl Gálvez, al de Eduardo Rivera o al de Mario Riestra.  

No. Por el contrario, la gente necesitaba sentirse convencida de votar por los otros perfiles. Porque no solamente se trata de llevar la contraria. Tienen que dar fundamentos para que voten por ti. El seis de seis pesó a favor de Shienbaum precisamente por eso. 

5. Las campañas están en tierra, no en redes. 

Hubo muchas mediciones de cuánto pesaban los likes en campaña. Pero eran solamente un punto en la medición integral de un equipo de campaña. Y no fueron definitivos, los likes no son votos. Una cosa es que te vean todos los días, te den like y compartan tus videos. Pero si la estrategia digital no está sustentada en conectar a la gente en tierra, simplemente se quedan con números. 

6. La élite está desconectada totalmente del sentimiento del pueblo  

Ver a personajes como Alazraki, Loaeza, Zapata y demás en una sola mesa caer a niveles patéticos es solamente la muestra de lo alejada que está la clase privilegiada de conocer el sentimiento del mexicano promedio. Este tipo de personajes hacen del clasismo y otros sentimientos negativos similares una bandera que pesaba bastante a aquellos que terminaron no comulgando con su pensamiento opositor a la 4T.

7. No minimizar a nadie

Puedes ser traicionera, vender hasta a tu mamá, puedes no tener experiencia, tener al peor de los asesores. Pero la política es de momentos. El momento de la 4T era este, el segundo piso y el plan C. Quien tenía la lectura clara de AMLO, Sheinbaum y compañía, no iba a darse el lujo de subirse al carro del “humanismo mexicano”. Por muy forzada que fuera su llegada a Morena. Y eso nos lo demostraron varios que se sumaron al carro en precampaña. 

8. No hay que creer en mitos 

No hay invencibles, ni tampoco grandes operadores. Hay mitos. Y lo que se cuenta de ellos simplemente son eso, historias que le dan sabor a la plática de café. Hubo muchos personajes, apellidos, apodos que aparecieron en escena en este 2024. Aparecieron en escena solo para quedarse con los negativos y revivir viejos traumas pero poco sirvieron al momento de la elección y la operación electoral. 

9. El debate en la comunidad LGBT+ sobre votar o no por Xóchitl 

En muchos espacios se debatió si la comunidad LGBT+ debía o no apoyar al PAN y al partido de derecha. Muchos recordaron que toleran las ECOSIG, que tienen personajes como Teresa Castells y demás. Así que ese tipo de debates, como el aborto, como las garantías de víctimas de violencia familiar y alimentaria y otros más, son determinantes. 

10. El fantasma de la violencia y el petate del muerto  

Sí, el 2024 es uno de los más violentos históricamente. Pero la dinámica de terror poco pesó el día D. El 2 de junio tuvimos tres incidencias en total con muertes. Dos de ellas sí tuvieron que ver con temas electorales. Pero para este punto no tienen nada que ver con las elecciones del 2018 en las que murieron siete personas en situaciones muy violentas. Así que la carta de la violencia no siempre es buena ni válida.  

Diez cosas que aprendimos de la elección del 2024
Claudia Sheinbaum Pardo. Creditos: Especial

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