Si no vieron venir los cambios en el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de Puebla, estaban más que cantados.
El relevo en la Presidencia del Consejo de la Judicatura, que se advirtió en su momento, apuntaba al consejero Pedro Antonio Martínez Hernández.
A su llegada, fue previsible que tomará las riendas en lugar de José Eduardo Hernández Sánchez.
Aunque algunos han querido hacer ruido por su edad o por plantear un tema de cercanía con el gobernador Alejandro Armenta Mier, lo cierto es que al interior del Poder Judicial no hay sobresaltos.
Pedro Antonio Martínez Hernández ha sabido moverse con discreción, pero sobre todo con trabajo. Bien dicen por ahí: Chamba, mata grilla.
Se le ve recorrer juzgados, escucha al personal y atiende quejas sin buscar reflectores.
Y cuando digo recorre, es porque realmente ha estado ya en varios distritos judiciales, escuchando inconformidades, revisando casas de justicia, planeando mejoras y después regresando a revisar con el Consejo de la Judicatura cómo superar esos temas observados.

Lo curioso es que, pese a su corta trayectoria, ha logrado algo que otros funcionarios del Poder Judicial, con más años no pudieron: mantener la casa en orden. Ha recorrido más el estado y los distritos judiciales que varios funcionarios anquilosados en sus salas.
Hasta el momento, no se han registrado ni paros, ni protestas, ni sobresaltos.
En tiempos donde el tema del Poder Judicial, sobre todo a nivel federal, se siente totalmente revuelto, en Puebla parece que la estabilidad se impone.
Incluso, entre los funcionarios del Poder Judicial en Puebla, algo que ha provocado calma ante los cambios que vienen con las reformas ya aprobadas ha sido precisamente la figura de Martínez Hernández.
Obviamente, rumores y publicaciones sobre que no cumple con los requisitos para ser presidente del Consejo de la Judicatura, son eso meramente. Errores de cálculo de quienes lo han filtrado.
Porque incluso ya se aclaró: los que lo acusan se basan en un artículo constitucional que ya fue derogado.
Ojo aquí. Los artículos a los que hacen referencia y que supuestamente imposibilitarían a Pedro Antonio Martínez corresponden a lo establecido en la actual Reforma Judicial de marzo de 2025. ¿Y qué creen? Esto no aplican a consejeros, sino a nombramientos de Magistrados.
Dijera el clásico: Mucho ruido y pocas nueces.
Más bien, habría que preguntar a los funcionarios judiciales más jóvenes cómo cae un poco de sangre nueva al Consejo de la Judicatura y al Poder Judicial.
Aquellos que se resisten al cambio simplemente se van a decepcionar, porque vienen todavía muchos.
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