La detención de Enrique N., alias “El Carretas”, es solamente un primer paso de las cosas que se tienen que trabajar para mejorar la seguridad en los municipios de la franja limítrofe entre Puebla y Tlaxcala.
Aunque este hombre, y conviene aclararlo, provocó varios de los hechos sangrientos más recientes en los municipios de la Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala, que abarca 39 municipios, todavía falta mucho trabajo por mejorar los números de percepción de seguridad.
La Federación tiene un desafío importante en la mejora de esta zona. No solo por la búsqueda de la mejora del Río Atoyac. Además, Puebla y Tlaxcala mantienen proyectos compartidos de continuidad urbana. Proyectos en los que, por cierto, la gobernadora Lorena Cuellar está quedándose corta ante los ojos de la Federación y la presidenta Claudia Sheinbaum, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento.
Por lo pronto, la geografía ofrece a la delincuencia esta facilidad para moverse entre jurisdicciones de los dos estados, provocando la primera complicación, tanto los problemas de inseguridad y como la violencia se agravan justo en los límites estatales.
Los principales problemas
Focos Rojos Específicos: Municipios tlaxcaltecas como San Pablo del Monte, Papalotla y Tenancingo se han convertido en focos rojos. Comunidades como San Bartolomé, San Pedro y Tlaltepango, en San Pablo del Monte, son particularmente vulnerables por colindar con Puebla.
Abandono de Cuerpos y Vehículos: La cercanía con Puebla hace que municipios como Nativitas sean usados por la delincuencia como una especie de “patio trasero” para abandonar cadáveres y vehículos robados procedentes de otras regiones.
Delitos de Alto Impacto: Aunque la percepción de inseguridad es alta en ambas capitales, en la zona metropolitana se identifican problemáticas de inseguridad y violencia. Los delitos más comunes reportados en Puebla incluyen robo (especialmente de vehículo automotor, a transeúnte, a negocio y en transporte público), violencia familiar, fraude y lesiones. Estas modalidades se replican en la zona limítrofe con Tlaxcala.
¿Cómo resolver la problemática de la zona limítrofe Puebla-Tlaxcala?
El ejemplo de la detención de “El Carretas” sirve para explicar que la solución principal pasa por la coordinación efectiva entre los gobiernos de ambos estados y sus municipios limítrofes, evitando el “celo” institucional. Desde mi punto de vista con tres sencillos pasos que son:
1. Fortalecimiento de la Coordinación Interinstitucional
A través de patrullajes y operativos conjuntos en las zonas limítrofes, con personal de las policías estatales y municipales de ambas entidades, se incrementa la capacidad de respuesta operativa y la inhibición del delito.
Generando además un intercambio de información entre las Secretarías de Seguridad y los Centros de Comando y Control (C5i) de Puebla y Tlaxcala para el combate al delito y la atención oportuna. Y mantener reuniones periódicas entre alcaldes y autoridades de seguridad de los municipios fronterizos (como Nativitas, Ixtacuixtla, Tepetitla de Tlaxcala con Texmelucan, Xoxtla, Huejotzingo y El Verde de Puebla) para ajustar estrategias.
Aquí hay que decirlo, la última reunión efectiva por estos temas entre el gobierno de Lorena Cuellar y Alejandro Armenta fue en diciembre de 2025. Es urgente que retomen la relación para la mejora de los trabajos conjuntos.
2. Acciones focalizadas en territorio limítrofe
Las autoridades en ambos estados deben de diseñar estrategias para reforzar la seguridad en la zona fronteriza, enfocándose en evitar que municipios como Nativitas se sigan usando para el abandono de cadáveres o vehículos robados. Son precisamente los municipios de Tlaxcala los que están en mayor abandono, lo que provoca que la cifra delictiva de algunos municipios de Puebla se eleve con bandas que entran y salen de las dos jurisdicciones. Destinar recursos y personal a las comunidades más vulnerables, como las que colindan con el vecino estado en San Pablo del Monte. Esto puede incluir la instalación de retenes y patrullajes en zonas altas o boscosas, como el Cerro de Tepexco.
3. Visión Metropolitana y de Desarrollo
No existe una agenda metropolitana de la zona Puebla-Tlaxcala. Se tiene que desarrollar con proyectos que relacionen las necesidades de seguridad con una estructura organizacional que dé seguimiento.
Además, el programa metropolitano también debe atender problemas más allá de lo policial, como el déficit de espacios públicos y equipamientos de recreación y deporte, y la falta de accesibilidad a equipamientos metropolitanos, buscando una ordenación integral de la zona. El esfuerzo mancomunado es la única vía para ofrecer un entorno de tranquilidad y paz social a las poblaciones de los dos estados.
De Puebla y Tlaxcala, a quien beneficiaría más el poner orden en la zona limítrofe sería al gobierno de Lorena Cuellar, que simplemente es visto como aletargado e inmóvil en esta materia por parte de la Federación.
Y no lo digo yo, la gobernadora de Tlaxcala ignora, o prefiere ignorar, que desde la Federación le han mandado varios mensajes de que es urgente la acción para que no se le incendie lo poco que queda de tranquilo en su estado.
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