El espagueti negro

Y recordé las sabias palabras de mi mamá para hacer espagueti “deja que hierva primero el agua y ya que esté hirviendo le sueltas la pasta. Dejas pasar entre 10 o 15 minutos para que le apagues”.

Fue lo que me dijo la primera vez que hice espagueti, hace como 6 meses, ya que inmediatamente de que puse el agua al fuego solté la pasta. Ya se imaginarán el resultado: salió toda chiclosa, pegajosa y hasta babosa. En ese instante le llamé a mi mamá para preguntarle qué me había salido mal.

Una vez con ese aprendizaje significativo, decidí ir por mi segundo intento para preparar espagueti. En esta ocasión fui muy cuidadoso de los tiempos, de la cocción y no permití que se pasara ni por un segundo.

Presté tanta atención al tiempo de la cocción que me olvidé de lo demás. Y en efecto, esta parte quedó muy bien “¡Voila, soy todo un chef!”, me dije a mí mismo con gran alegría y de ahí no me fijé en el resto de los detalles, creí que ya todo estaba superado.

Pero no fue así. Había visto esas recetas de pasta con carne molida, pero ante la falta de ésta, decidí ponerle tocino, ostiones ahumados que me habían regalado, puré de tomate para que agarrara un rojo intenso y por qué no, una lata de calamar que también andaba por ahí. Sí, Calamar. 

No estaba tan seguro de ponerle el calamar, pero pensé “¿Qué puede pasar?” Si los ostiones igual son del mar. Abrí la lata y me percaté de que tenía una especie de grasa roja “Um, combinará con el puré”, pensé. Incluso, fue el último ingrediente que eché.

Pero de inmediato todo se empezó a poner de color negro, muy negro. De verdad me impacté, pero no pensé que pasara a mayores y sí, la neta es que sabía raro, muy concentrado, no feo, pero sí concentrado. Bendito chiltepín de mi mamá que todo lo arregla, compuso el sabor y fue más alivianado comer el espagueti.

Pero ya en la noche no dormí, me amanecí en el baño ante tremenda diarrea que me dio y ahí comprendí que lo mío no es la cocina y que no debería de jugar a Chepina Peralta o Master Chef, que lo mío es comer en la calle.

Moraleja: si hay algo que no se les da, inténtenlo una y otra vez hasta que les salga, no sean cobardes como yo.

¡Claro, chinguen al guapo!

Fotografía de Yonadab Cabrera Cruz

Yonadab Cabrera Cruz

Inició como reportero en 2007 y ha cubierto temas políticos, de medio ambiente así como sociales. Cuenta con dos maestrías: la primera de ellas en Mercadotecnia y Publicidad y la segunda en Desarrollo...