Puebla, 02 de agosto del 2021

¿Es amor u obsesión?

Por Betzabé Vancini / /

Es frecuente que me toque trabajar en terapia con mujeres y hombres que han salido de relaciones que iniciaron bien y que en el curso de unos meses se tornaron asfixiantes, controladoras o incluso violentas. En varios de los casos, había banderas rojas desde el principio de la relación que daban pista de que la otra persona no estaba en su mejor situación de salud mental y que podría presentar más adelante un comportamiento celoso y obsesivo. Pero ¿por qué nos es tan difícil distinguir entre un amor intenso y la obsesión?

La dificultad para distinguir entre ambos viene del daño que nos ha hecho el concepto de amor romántico donde el amor duele, se tiene que sufrir y estar con la otra persona es un tormento, pero a la vez necesario, casi vital. El amor verdadero no tiene NADA que ver con esto. Me gusta mucho la definición budista del amor: “El amor es el deseo genuino de que el otro/a esté bien.” Esto tiene una serie de implicaciones que van desde el cuidado del ser amado, hasta el desapego en caso de que la persona esté mejor sin nosotros, pues de alguna manera le dañamos o le hacemos sufrir. Creo que es importante recalcar que amor no es igual a sufrimiento, de ninguna manera.

Los celos, la posesividad, el apego, la necesidad de la persona amada en tu vida son todo lo opuesto al amor. Son dinámicas que están impulsadas por la obsesión, es decir, por la falsa creencia de que NECESITAS a la otra persona para estar bien o para completarte, cuando lo cierto es que no necesitas a nadie pues tú ya eres un ser humano completo y la compañía o la relación de pareja no te hacen ni más ni menos humano/a o ni más o menos pleno/a.

En algún momento leí una metáfora que hacía Buddha para distinguir entre el amor y el deseo; que dice que, si tú encuentras una flor mientras caminas y tú amas a esa flor, la vas a contemplar y la dejarás ahí para que siga creciendo a la orilla del camino. Eso es amor. En cambio, si tú ves esa flor y te gusta tanto que la arrancas para llevarla contigo, la habrás sacrificado con tal de complacerte y eso es deseo, eso no es amor porque el amor no destruye. Lo mismo pasa con los seres humanos: cuando tú buscas poseer a tu pareja, que te pertenezca, que no haga vida fuera de la que tiene contigo, que abandone sus hobbies o lo que le apasiona, entonces le estás arrancando y finalmente se marchitará. La obsesión marchita a los dos integrantes de la pareja pues reduce su mundo al otro, les quita la libertad y no podemos amar si no somos libres.

¿Cómo podemos distinguir entre amor y obsesión a partir de las actitudes? Aquí te va una pequeña lista comparativa entre ambas.

ES OBSESIÓN CUANDO:

- No puedes dejar de pensar en la otra persona.
- Entras a sus redes sociales varias veces al día para ver “qué está haciendo” o “con quién está.”
- Piensas que, sin él o ella, tú vida no será igual o no podrás ser feliz.
- Haces todos tus planes de vida en torno a tu pareja, incluyendo tu futuro profesional o familiar.
- Tienes miedo de discutir o pelear por miedo a perder su amor.
- Cuando pasan tiempo aparte sientes que le extrañas demasiado.
- Temes constantemente que encuentre a otra persona y te deje.
- Revisas su teléfono o sus dispositivos cuando se descuida para “verificar” que no te está engañando.
- Le pones pruebas para corroborar su sinceridad.
- Le aíslas de sus amistades o familia, ya sea porque ocupas todo su tiempo o porque te molesta que conviva, se escriba o hable con alguien más que no seas tú.
- Sientes que su familia o sus amigos “te roban” su tiempo.
- No le permites tomar decisiones autónomas y debe consultarte cada decisión que toma.
- Si no cumple con tus expectativas sobre la relación, te molestas y peleas.
- Te molesta que tenga actividades del trabajo o que destine parte de su día a hacer ejercicio o estudiar.

ES AMOR CUANDO:

- Le apoyas para que tome decisiones basadas en sus valores, gustos y metas.
- Te integras con su grupo de amigos y su familia, pero también respetas que a veces necesite tiempo con ellos sin que tú estés.
- Sabes que el amor no exige garantías ni tiene que durar “para siempre” sino que es una elección cotidiana que se hace con base en la estabilidad de la relación.
- Confías en tu pareja y en la veracidad de sus palabras.
- Comparten actividades y pasatiempos, pero también disfrutan de pasatiempos por su cuenta.
- Tu pareja no siente que le asfixias o que le interrogas.
- Están juntos/as cuando lo desean y no por obligación o porque “siempre se ven los sábados.”
- Hay espacio para tener otros planes o para lo espontáneo en la relación.
- Las discusiones son pocas, se arreglan con facilidad y no suele haber faltas de respeto o insultos en las peleas.
- No sientes que tu vida se vaya a acabar si estás lejos de esa persona.
- Ambos/as pueden hacerse responsables de los errores que comentan en la relación y están en disposición de enmendarlos.
- Buscan crecer juntos y ayudar a la pareja a crecer como persona, profesional y emocionalmente.
- No hay “subidas y bajadas” en la relación. La relación no es tormentosa sino estable.
- Te sientes en paz cuando estás con tu pareja, pero también estás en paz cuando no está.

Es importante que, si identificaste que tu pareja tiene conductas de la primera lista, veas si estás cayendo en una relación con una persona obsesiva. Estas relaciones suelen volverse muy desgastantes y en algunos casos, se tornan incluso peligrosas. Estar en una relación con una persona obsesiva que no te deja ser, va a dañar tu autoestima, tu seguridad y en el menor de los casos, te hará perder el tiempo pues, en una relación de apego, dependencia u obsesión, nadie crece o sana. Al contrario.

Si identificaste que tienes conductas obsesivas y poco sanas para ti y para tu relación, siempre es buen momento de iniciar un proceso terapéutico que te permita sanar. De lo contrario, una vez que esa relación termine -porque créeme, va a terminar y feo- te sentirás muy culpable por haber causado daño a la persona que amabas y por haberte causado daño a ti al convertirte en tu peor versión. Nunca es tarde. Busca ayuda.

Como siempre, estaré atenta a todos tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl y en Instagram como @psicobetza

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