Puebla, 18 de octubre del 2021

Psiquiatría y tabúes: toma tus medicamentos

Por Betzabé Vancini / /
Betzabé Vancini, autora de "Tú, Yo y el Ello".
Betzabé Vancini, autora de "Tú, Yo y el Ello". Fotos: Central

Tú, yo y el Ello...

Hace algunos días vimos la tristísima y muy lamentable marcha antivacunas en Puebla, y pese a que sólo eran unas decenas de personas, no deja de ser desalentador ver la inconsciencia y desinformación crecer cada día.

La covid-19 ha puesto en tela de juicio muchas de nuestras creencias sobre la ciencia, medicina y tecnología, y no lo digo sólo por quienes pensaron que la vacuna sí incluía un chip 5G ―la paranoia absoluta―, sino porque muchos estigmas del tratamiento para padecimientos de salud mental volvieron a salir a la luz pese a que llevamos años de tratar de hacer consciencia en México sobre la importancia de atender la salud mental.

En primer lugar, la salud mental es salud en toda la extensión de la palabra. La pandemia también incrementó los niveles de ansiedad y subió las estadísticas de depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de marzo de 2020 a la fecha, los padecimientos por ansiedad se elevaron un 66% y los episodios depresivos subieron un 35% a nivel mundial. Este panorama hizo que mucha gente se acercara a profesionales de la salud mental e iniciara terapia o, en algunos otros casos, tratamiento farmacológico con psiquiatra.

¿Por qué sigue siendo un tabú la psiquiatría en México?

Los mexicanos somos culturalmente expertos en evadir nuestros problemas y padecimientos. Solemos abordar los problemas con ironía o humor, o bien, a juzgar y estigmatizar a quienes tienen acceso a la salud mental como “débiles”, “de cristal”.

Esto viene de una larga tradición de “arreglar” la salud mental con violencia. ¿A cuántas personas has escuchado decir que “su psicólogo/a era la chancla de su mamá” y que ahora “no tienen problemas de salud mental”? Muchas personas afirman que antes “no había tiempo para deprimirse” porque tenían que trabajar para mantener a su familia, colaborar en las tareas domésticas o estudiar, sin embargo, la mayoría de estas personas que usan estas afirmaciones lidiaron con sus emociones ocultándolas bajo la alfombra o bien, ahogándolas en botellas de alcohol.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016, el 71% de la población ha consumido alcohol alguna vez en su vida y el 33.6% reporta un consumo excesivo en el último año (2020).

El problema es que la cultura de salud mental en México es tan deficiente, que la gente no ve que el consumo de sustancias es una forma de auto medicación y recurren a ella porque es de fácil acceso o más barata que la medicación psiquiátrica formal.

Los profesionales de la salud mental con frecuencia nos topamos con pacientes que bajo el argumento de “no querer meterle sustancias a sus cuerpos” rechazan la medicación psiquiátrica, incluso cuando ésta es indispensable para tratar su condición, y la sustituyen por “medios más naturales” como el cannabis. Nada más lejano de la realidad. Aun cuando la marihuana ha demostrado ALGUNOS beneficios para la salud mental, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, las sustancias con las que es compactada para su venta causan daños importantes a la salud, especialmente a los pulmones y riñones.

Aún en el supuesto caso del consumo de cannabis orgánica y “libre” de otros componentes, la solución de problemas como la ansiedad será únicamente a corto plazo (3 a 6 meses) pues el consumo prolongado del THC ―activo psicotrópico de la marihuana― tiene como efectos a mediano plazo: depresión, desmotivación, paranoia, trastorno por atracón, entre otros. No siendo así en el caso del consumo del CBD, es decir, el extracto activo medicinal del cannabis pero que es libre del efecto psicotrópico y que es el que ha demostrado en estudios tener efectos positivos sobre los trastornos de ansiedad, trastornos del sueño y dolor crónico.

Para explicar un poco más a fondo el efecto y la necesidad de los medicamentos psiquiátricos uso siempre esta analogía: si tuvieras un episodio de gastritis aguda en el que no pudieras comer o hacer tu vida con normalidad ¿se te quitaría sólo por pensar positivo y por “echarle ganas”? ¿Le dirías a un familiar con una úlcera gástrica que no es necesario ir al médico si no que basta con que “no tenga tiempo para pensar en eso”? Suena absurdo, ¿verdad? Así de absurdo es rechazar la mediación psiquiátrica o neurológica cuando es necesaria.

Si el gastroenterólogo es el especialista en atender todos los padecimientos del tracto digestivo, el psiquiatra es el especialista en atender cualquier padecimiento en LA NEUROTRANSMISIÓN DEL CEREBRO.

Parece obvio, pero aún hay personas pensando que los psiquiatras son charlatanes porque “curan algo que no se puede ver”, bueno, pues atienden todas las sustancias que el cerebro produce, la carencia, el desequilibrio de las mismas y todo el efecto que esto tiene en la conducta de las personas. Es medicina, es ciencia y es altamente comprobable.

¿Por qué le tenemos miedo a la medicación?

El mundo de la farmacología psiquiátrica está lleno de mitos y eso hace que las personas tengan resistencia a tratarse aun cuando esto les ayudaría a tener una mejor calidad de vida. Algunos mitos sobre los medicamentos psiquiátricos son:

― Que van a cambiar tu personalidad.
― Que provocan adicción.
― Que te vas a volver dependiente al tratamiento y no podrás ser feliz sin las pastillas.
― Que te los prescriben para que “estés en paz” a modo de castigo por tu conducta.

Sin embargo, del universo de fármacos que prescriben los psiquiatras en la actualidad, la tasa de dependencia es menor al 4% y, cuando el tratamiento se lleva adecuadamente, una vez terminado es muy poco probable que vuelvas a requerirlo en los próximos cuatro o cinco años, incluso en padecimientos crónicos como el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y el Trastorno Depresivo Intermitente.

Realidades de la medicación psiquiátrica:

Si tu psicoterapeuta te canalizó a atención psiquiátrica es porque ha detectado en su diagnóstico la necesidad de hacer trabajo multidisciplinario con otro profesional de la salud y, de esta manera, que tu evolución sea más rápida, más certera y por ende, más duradera. Voy a mencionarte algunas ventajas de tomar tus medicamentos tal como te los prescribe el psiquiatra:

― Disminución de episodios o ataques de ansiedad.
― Disminución de episodios depresivos.
― Disminución del consumo de sustancias como alcohol, tabaco, etc.
― Menor probabilidad de presentar un trastorno de la conducta alimentaria.
― Mayor calidad del sueño y mayor calidad de la atención y memoria durante el día.
― Menor probabilidad de episodios de irritabilidad, estallidos de ira, episodios de llanto o cualquier otro desbordamiento emocional que pueda afectar tu trabajo y tus relaciones interpersonales.

Negarte a recibir el tratamiento que requieres es una forma de sabotaje y una conducta autolesiva.

La inmensa mayoría de los trastornos o condiciones psiquiátricas como la ansiedad y la depresión no “se van solos” ni “se quitan con el tiempo” o “echándole ganas”, sólo van a escalar o bien, se esconderán detrás de conductas compensatorias como el consumo de alcohol, la dependencia emocional en tus relaciones, los trastornos de la conducta alimentaria, las compras compulsivas, padecimientos físicos ―somatización― como migrañas, colitis, dolores musculares crónicos, entre muchos otros.

Recibir un tratamiento conjunto de psiquiatría y psicoterapia es la manera más efectiva de desarrollar herramientas para afrontar tu padecimiento, cualquiera que éste sea, y de tener una vida mucho más plena. Nunca es tarde.

Como siempre, estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter o Instagram. En ambas redes me encuentras como @psicobetza.

BUAP