16 de Octubre del 2019

El mejor Cruz Azul evidenció al peor América

Por Gustavo Delgado / /
El mejor Cruz Azul evidenció al peor América
Foto: Central

 

Se los dije semanas atrás: el América de Miguel Herrera es un equipo muy mal trabajado colectivamente y, tarde o temprano, las individualidades no iban a poder hacer toda la tarea. El sábado en el Azteca fue una clara muestra de que los de Coapa no están bien ni deportiva ni mentalmente.

No me gustaría restarle méritos al triunfo de Cruz Azul, se mostraron muy superiores los noventa minutos; los dos goles recibidos fueron de manera muy circunstancial y, a diferencia de otros torneos, nunca se les vio con miedo, supieron anteponerse en los momentos de tempestad.

Y las ironías de la vida: Siboldi ha ganado los dos juegos que debía hacerlo. El primero fue un campeonato contra el mejor equipo de la última década y, el segundo, cuando peor estaban las cosas, goleó a un equipo que los tenía de hijos. Sin querer queriendo, Robert Dante ha sacado adelante los dos partidos más importantes desde su llegada y con eso le bastará para tener calmadas las aguas para que el aficionado empiece a quererlo como celeste.

Sí, La Máquina mostró una cara totalmente diferente a la que venía mostrando semanas atrás y eso puede ser una señal de que tanto cuerpo técnico como jugadores, han encontrado la fórmula que los puede volver un equipo muy poderoso.

Me gusta pensar que Cruz Azul ya encontró la forma de ganar y gustar, tiene la fecha FIFA para analizarla lo mejor posible, perfeccionarla y llevarla a cabo las jornadas restantes.

En cuanto al América, es momento que tanto jugadores, cuerpo técnico y afición dejen la soberbia junto con el orgullo a un lado, se griten unos a otros y empiecen a trabajar como se debe. El aficionado no puede seguir solapando los pésimos resultados o conformarse con estar en liguilla, el americanismo siempre está para más.

Miguel Herrera debe de dejar sus vulgaridades a un lado y aceptar que la derrota es por falta de profesionalismo, porque su estilo de juego (que hace mucho no muestra el equipo) empieza a ser muy predecible. Y los jugadores que se exijan unos a otros y no se solapen sus tonterías dentro del campo.

El clásico joven fue la evidencia del presente de ambos equipos. Uno que venía aceptando su mal momento y trabajando por salir, y el otro con un egocentrismo que no lo dejaba ver las flaquezas de su juego.

Aficionado de la Máquina: Ya vieron de lo que es capaz su equipo. No se conformen con menos.

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Selene Rios

Neoderma Clinica