15 de Septiembre del 2019
Ayuntamiento de Puebla

Norma, la desaparición que no fue

Por Viridiana Lozano / /
Norma, la desaparición que no fue
Foto: Central

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Durante una semana todo Puebla estuvo atento de la desaparición de Norma Mercedes Jiménez, una joven de 27 años que fue vista por última vez el 31 de agosto cuando tomó un taxi para ir a su casa.

La historia, desafortunadamente era  común, todos, sin decirlo, vaticinábamos un trágico desenlace, como el de Karla López Albert o el de Paulina Camargo. Quienes fueron asesinadas por los padres de sus hijos, porque no quisieron hacerse cargo de ellos, ni siquiera permitirles vivir.

Cientos de notas con fotografías e historias circularon en los medios de comunicación, un tema que pronto se hizo viral bajo el grito de “¡Ayúdanos a encontrarla!”.

Este sábado, dos días después de que la familia de Norma marchara por las calles de Puebla para exigir que las autoridades actuaran, la Fiscalía General del Estado reveló la verdadera historia.

Resulta que esta chica se fue por su voluntad porque durante ocho meses y medio fingió su embarazo, se fue porque, según las autoridades, no supo cómo enfrentar el hecho de que estaba a días de dar a luz y tendría que decirle la verdad a su familia y al padre de su hija.

No imaginó que habría tal despliegue informativo para encontrarla, así que cortó, pintó su cabello y usó una peluca para poder salir a la calle sin ser detectada.

Así logró ocultarse por algunos días, la Fiscalía dice que planeaba llegar ensangrentada y golpeada para justificar que había perdido o le habían robado al bebé, pero al final desistió de ese plan y se presentó sin más para confesar.

En redes sociales se ha desatado ya una gran discusión sobre el caso. Que si se malgastaron recursos en su búsqueda, y que cómo es posible que ni su mamá se haya dado cuenta de que en realidad nunca estuvo embarazada.

Algunos amigos de Norma en redes sostienen que ella sí estaba embarazada, pero hasta este domingo sus familiares seguían sin contestar sus teléfonos para dar una explicación a la prensa, la misma a la que acudieron para que los ayudáramos con la búsqueda de la joven.

Hay una versión oficial, la de que fingió su embarazo y su desaparición, pero no un desmentido público de su familia.

No es para minimizarse como una travesura o un simple engaño lo que le pasó a Norma, la situación de violencia debe ser grande en su vida como para haberse atrevido a hacer lo que hizo.

Quiero decir, sin victimizarla, que más que la mera exhibición pública, claro que necesita atención psicológica y el apoyo de sus padres.

Lo es que claro que indigna, aunque incurra en una falacia, es la cantidad de recursos y personal que la Fiscalía usó durante una semana en la búsqueda de Norma, como para que todo resultara una farsa.

Pero era su obligación, por las cifras de feminicidios y desapariciones que mes con mes nos alertan.

Son 3 mil 357 mujeres las que han desaparecido entre 2011 y 2019. De ellas mil 440 nunca fueron localizadas.

Una de ellas, tal vez, pudo haber sido buscada con el ahínco con el que buscaron a Norma y evitar que saliera del estado, del país o que la encontraran sin vida.

Lamentablemente, el caso de Norma dejará un precedente por al menos unos meses en Puebla, cuando vuelva a desaparecer otra mujer, no faltará quien decida ya no compartir la información por si “también resulta un engaño”.

Sobrarán los comentarios en las redes sociales: “de seguro es otra que se fue por voluntad propia”.

Dicen que en las próximas horas los padres preparan una rueda de prensa por el "linchamiento mediático" después de la desaparición de su hija, pero también estamos a la espera de que Norma, quien casi tiene 30 años, dé la cara. 

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