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Después de 21 días, exhaustivos peritajes, reconstrucción de los hechos, videos, fotografías, análisis forenses, criminalísticos, balísticos y hasta psiquícos, la Procuraduría General de Justicia de Puebla concluyó de manera contundente que al pequeño José Luis Tehuatlie lo mató un cohetón. Si, después de tanto análisis y tantos días, la Procuraduría de Puebla concluyó lo mismo que dijo desde las primeras horas del incidente: que fue un cohetón.
A pesar de las investigaciones, los peritajes y las intervenciones del Consejo Mexicano de Medicina Legal y Forense, la Procuraduría concluyó lo mismo que dijo desde el principio para amortiguar saldo de la Ley Bala. Y tal vez por eso su versión no termina por convencer.
Durante la explicación oficial en rueda de prensa, el procurador hizo una recreación de los hechos y según sus cálculos forenses, el niño José Luis recibió el impacto de un cohetón traspasa bardas impredecible de onda expansiva que voló en reversa con jiribilla.
Tal vez por eso su versión no cuaja: es escandalosamente absurda.
Por si fuera poco, en la versión oficial ningún policía disparó. Ni si quiera para defenderse de la ira de Chalchiahupan.
La investigación de la Procuraduría, aunque tiene matices hilarantes, es parcial y radical. Su objetivo es rescatar al gobernador Rafael Moreno Valle del escándalo, no encontrar al responsable de la muerte del menor.