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Ay no.
Yo pensé que ya lo había visto t-o-d-o en este par de enamorados.
Pero, esa es la ventaja del amour que siempre pone a sus víctimas en situaciones ridículas y vergonzosas.
Me encanta que Patricia Leal y Bernardo Huerta tratan de disimular su amor.
En los eventos gubernamentales en los que coinciden, se miran de reojo.
De lejitos.
Como si nadie supiera que gracias a ellos el Gabinete de Moreno Valle es conocido como el Gabinete del amor.
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La (ex) contralora Patricia Leal ha protegido las pifias de Bernardo Huerta como Secretario de Transportes.
No le ha impuesto sanción alguna por las deficiencias de la dependencia.
Es lo malo, el amor a veces trae sobre sí un conflicto de intereses.
Pero a nadie le ha importado que la (ex) Contralora sea la eterna protectora de Bernardo Huerta y sus graciosadas de iniciar la construcción del Teleférico sin permisos; de destruir la Casa del Torno sin la autorización delINAH y de inaugurar el Ruta sin las unidades alimentadoras.
Pues el amor todo lo perdona.
¿No?
Por algo es la fuerza más poderosa de este mundo y la energía más luminosa del universo…
—Suspiros—.
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Lo peor de este par de tórtolos más allá de la complicidad y la impunidad, son sus formas de quererse públicamente.
Ay no.
¡Tremendos son los osos que hacen para esconder la pasión que llevan dentro!
Ya por Dios, todos sabemos que se aman y se protegen.
Ya ámense libremente.
(Además ella ya dejará de ser contralora)
Let´s see.
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El problema mayúsculo es cuando ella lo visita en la Secretaría de Transportes.
Ay no.
Tremendo show el de los enamorados.
Ella le saluda con un distante beso en la mejilla y él le corresponde.
Los empleados, asistentes, asesores de la dependencia los ignoran.
Pero ellos hacen todo lo posible por captar la atención.
En lugar de darse los buenos días como cualquier persona educada, los amantes bandidos “encriptan” sus mensajes…
¡No los vayan a cachar!
Y les da por hablar frente a los empleados en francés.
¡Se hablan en francés!
Pues en Puebla sólo ellos hablan la lengua gala.
Y en la Secretaría de Transportes nadie los puede entender, todos son unos nacos-vulgares que con trabajo hablan español…
Ay no ma…
#Hazmeelchingadofavor.
Ya sabrán cómo son de absurdas las escenas francesas de este par de dos.
—Mon amour, si on n'aime pas trop, on n'aime pas assez. (Mi amor, si no amamos demasiado, no lo hacemos lo suficiente)
—Oui, mon amour. (Sí, mi amor)
Y los empleados de la ST se confunden.
Se desmayan de la impresión.
No saben qué hacer.
Y los enamorados, confiados de su lengua exclusiva, continúan hablándose:
—Tout le monde a de l'enfance qui ronronne, au fond d'une poche oubliée (Todo el mundo tiene una infancia que ronronea al fondo de un bolsillo olvidado)
—Oui, oui. Le bonheur c'est comme le sucre à la crème; quand on en veut, on s'en fait (La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace)
Wtf.
Ojalá se dijeran algo tan lindo esos dos, pero lo malo es que intercambian ideas tan trascendentales y de seguridad del Estado como:
—J’aime, aller boire un verre… (Vamos por un refresco).
No sean ridículos.
Eviten hacer visiones y mejor véanse en un café.
O terminen sus conversaciones en su casa.
Háganle un favor a la planta de burócratas de la Secretaría.
Miau.
(No sé maullar en francés)