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Ay no.
El Diccionario de ideas afines de Fernando Corripio ha sido inútil para esta entrega de Dios en el Poder.
Me he quedado sin adjetivos para los sumisos, obedientes, agachados, empinados, doblegados, sometidos, amordazados y gatos diputados de la LVIII Legislatura.
Ya no me dan pena.
Ya me dan náuseas.
Asco, pues.
Iú. —Por su culpa, estoy a punto de la bulimia—.
Creo que los Señores Legisladores confundieron su investidura con el mandil de la sirvienta de Rafael Moreno Valle.
Tal vez sólo sea una confusión de actividades.
Es posible que los Representes Populares de la LVIII Legislatura crean que fueron electos por los ciudadanos para vivir de rodillas en sus curules.
Vaya, decirles levanta-dedos, sería darles un poco de dignidad a personajes que día con día han dilapidado su decoro como Mario Riestra, Édgar Salomón, Elías Abaid, Tony Gali, Lauro Sánchez, Josefina Buxadé, Zeferino Martínez, José Juan Espinosa y todos los demás.
Parafraseando al ideólogo clásico del marinismo: ¡Qué pinche asquerosidad es esta!
Verdad de Dios que sí.
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Qué paradoja.
En 2010, Rafael Moreno Valle suplicó imparcialidad al organismo electoral.
Desde los suburbios de la oposición,el hoy mandatario apeló al espíritu democrático, al respeto a la decisión de la mayoría y a la equidad de la contienda a un Consejo General dominado por el marinismo.
Renegó del control de Mario Marín sobre el organismo “ciudadano”, “autónomo” e“independiente”, cuya mayoría se encargó de hacer malabares para impedir la debacle de Javier López Zavala en las urnas.
¿Y todo para qué?
Para que Moreno Valle fundara su propio organismo antidemocrático y cómodo a sus intereses.
Wow.
Llegó al gobierno de Puebla para hacer las cosas distintas y terminó haciéndolas igual.
Sólo con un grado superior de cinismo.
Tín, tín, tín.
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Vamos, pues, vivamos en el cinismo que exige el gobierno del estado.
Celebremos la unción de mapaches y de burócratas en el Instituto Electoral del Estado ¡La nueva madriguera del morenovallismo!
Aplausos para el operador estrella, Víctor Joaquín Cánovas.
Confeti para el ex titular del IPPC, Armando Guerrero Ramírez —parte del gabinete ampliado del gobierno—.
Serpentinas para el miembro del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública —también de la estructura gubernamental— José Gustavo Garmendia.
Fanfarrias para la ex directora de Fideicomisos de la Secretaría de Finanzas, Dalhel Gómez.
Chivo en barbacoa para Guadalupe Esquitín, proveniente de una familia de alquimistas electorales de la Sierra Norte.
Espantasuegras para Olga Lazcano y Fidencio Aguilar Víquez.
Polvos de hada para las posiciones del PRI: Paul Monterrosas y José Luis Martínez López.
Ufff.
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¿De casualidad alguien ha visto algo parecido a la oposición en Puebla?
Sólo Dios sabrá qué hizo el gobernador para aniquilar cualquier viso detractor en la entidad.
¿La vetó?
¿La compró?
¿Se la comió?
¿La exilió?
¿La desapareció?
¿La emborrachó?
No lo sé.
Lo único evidente es que hoy no existe.
Y que por los siguientes cuatro años, tampoco existirá.
Ruego a Dios que un día, la LVIII Legislatura encuentre en sus carteras la dignidad perdida.
Miau.
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