Saturday, 06 de June de 2026

Dios en el Poder

Martes, 01 Octubre 2013 01:25
Selene Rios Andraca

La bendición hereje del arzobispo de Puebla

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Debo confesar a que a diferencia de la mayoría de los poblanos —entrevistados por el INEGI— yo le tengo más miedo a los sacerdotes que a los judiciales. Uno ya sabe qué esperar con un agente policiaco, y con un representante del representante de Dios en la Tierra, no. Cuando miro a un cura, me dan escalofríos. Es más fácil que me eche yo a correr si veo a un padrecito que a un ratero. Si sueño a un párroco, le pido perdón a Dios en las mañanas.

Digamos que en términos siquiátricos tengo Sacerdofóbia. Aunque si nos ponemos más específicos le tengo pavor-náuseas-miedo a los arzobispos. En especial por esos sombrerotes picudos que se ponen y la garrocha esa que es muy parecida a la guadaña. Entonces, llamémosle Arzobofóbia.

Turururún.
Turururún.

Es que por Dios, ya no hay moral.

En serio, en esta Puebla levítica todo es posible.

Que una prostituta sea monja.

O al revés.

Que un sacerdote abuse de un niño.

Que un catequista manoseé a las adolescentes.

Que un monaguillo se robe las limosnas.

Que Marín pueda entrar a la iglesia.

Que el arzobispo le dé la bendición.

WTF!

Jesús por poco se baja de la cruz para no formar parte de esa ignominiosa y amoral escena.  (Pero no pudo)

Una de las vírgenes por poco llora sangre.

Pero al señor Arzobispo le valió madre todo.

T-o-d-o.

¡Hasta foto se tomó el insensato!  

El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa,
ese que habla de honestidad, respeto, amor al prójimo, de valores, de equidad, de justicia y de amor a Puebla todos los domingos en la mañana, tuvo la osadía de permitir que Mario Marín y parte de su camarilla entraran a la Casa de Dios. (Pues Dios no se puede defender)   

El líder de la grey católica en Puebla persignó con su manita al ex gobernador Mario Marín Torres, ese que hundió a Puebla en un mar de lodo y corrupción durante seis años, ese que desvió millones y millones de la obra pública, ese que encarceló a Lydia Cacho, ese amigo de Kamel Nacif, ese que dejó a Puebla en el fango.

Víctor Sánchez Espinosa, sin pudor alguno, le dio su bendición a Mario Marín, cuya camarilla se enriqueció hasta la náusea, al grado que Javier García Ramírez está prófugo y Alfredo Arango en la cárcel.

Miau.

¡¿Con qué cara, señor Arzobispo?!

El arzobispo, más allá de cometer una herejía, le dio la espalda a Puebla y a sus ciudadanos que votaron en contra de Mario Marín en 2010 y que volvieron a decirle que no en el 2013 ¡Por sus excesos y desfalcos al erario!

Diosito como sea, pero ¿Y el pueblo?

Tampoco esperaba yo mucho de Víctor Sánchez si su jefe es Norberto Rivera —y ese señor miren que rete conoce los caminos torcidos de Dios—, pero su bendición a Marín fue un atentado a los ciudadanos.  

(Claro, Víctor Sánchez Espinosa hizo lo mismo que Rafael Moreno Valle, quien también le dio su bendición a Mario Marín en 2011 y por eso sigue suelto y hasta a misa en la Catedral va sin pena alguna).

¿Le avisaron a Dios que iban a darle una bendición a Mario Marín?

¡Ah verdad!

No lo perdones, Señor, si bien que sabe lo que hizo.

Fernando Vallejo tiene la boca atiborrada de razón.

Por eso uno se vuelve atea.

¡Jum!

Foto: Cortesía de Diario Cambio