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Algo va mal en tu vida, si un fulano te agarra a cachetadas y no haces nada para defenderte.
Algo está súper mal en tu vida, si el mismo fulano te agarra a cachetadas, no haces nada para defenderte y sólo sueltas tímidos gemidos de dolor.
Algo está peor, si el mismo fulano que te agarra a cachetadas y sólo sueltas gemidos de dolor, te grita ratero-ratero-ratero una y otra vez, mientras agachas la mirada y suplicas clemencia.
Algo está del nabo, si el mismo fulano que te agarra a cachetadas, te grita ratero-ratero-ratero una y otra vez, te cobra públicamente en un restaurante muy nice la lana que le chingaste.
Pero algo está jodido ya, si el mismo fulano que te agarra a cachetadas y te grita ratero-ratero-ratero una y otra vez, y te cobra públicamente en un restaurante muy nice la lana que le chingaste, sube el video en Youtube agarrándote a cachetadas, gritándote ratero-ratero-ratero una y otra y otra vez y cobrándote la lana que le chingaste.
Oso mil.
Como para darse un tiro y no salir nunca de casa.
Miau.
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Llevo horas tratando de descifrar la impavidez del director del Instituto Poblano del Deporte ante las cachetadas traperas que le acomodó el empresario Tonantzin Rodríguez.
Ufff.
El video que le ha dado la vuelta a Puebla tiene momentos memorables:
Youshimatz asiste a una cita con el empresario cacheteador en el hotel MM.
El cacheteador tiene un cómplice que se encarga de grabar la cachetadiza en cuestión.
Youshimatz se mira nervioso y se da cuenta de que lo están grabando.
El cacheteador se levanta y le acomoda la primera cachetada.
Youshimatz valientemente se hace para atrás y levanta su manita.
El cacheteador grita: “¡Párate, cabrón! ¡Párate!”
Youshimatz lo mira desconcertado, se soba su carita y pregunta casual: “¿Qué te pasa cabrón?
La sexy acompañante se acomoda el cabello, se alisa el vestido y pide al de seguridad.
El cacheteador responde: “¿Cómo que qué me pasa, pinche ratero?”
El cacheteador acomoda la segunda cachetada.
Youshimatz lo mira otra vez desconcertado, pero ya no se soba su carita.
El cacheteador mete la tercera cachetada.
Youshimatz se agacha del dolor.
El cacheteador le da un zape atarantador.
#WTF
Sólo le faltó decir: ¡Pégame, pero no me grabes!
O de plano el funcionario morenovallista es muy buen cristiano y puso la otra mejilla, o el miedo bárbaro a la ira del empresario, lo paralizó.
Por más que le doy vueltas al asunto no tengo una respuesta sensata y lo peor es que el Gobierno del estado tampoco da luz.
Tras la difusión del video —descubierto por Cambio—, el gobierno morenovallista emitió un comunicado de prensa que para variar arroja más dudas que respuestas.
El comunicado de la Secretaría de Educación Pública NO informa por qué el funcionario soportó de manera estoica los ranazos del constructor.
Nunca precisa por quéYoushimatz le responde con un sincero “Yo te pago, yo te pago”, cuando según el comunicado no se le debe nada al cacheteador ni nunca se le ha debido.
Tampoco revela si a Youshimatz le dolieron los madrazos.
En ningún renglón explica por qué Youshimatz se acomodó graciosamente para recibir el zape atarantador.
Por supuesto que no hay nada que detalle cuánto le debe Youshimatz a este empresario.
Y menos si se trata de una deuda por “comisiones”, por “sobrefacturar”, por “precio alzado” o por cualquiera de esas linduras que se avientan estos funcionarios estatales.
Y nos quedaremos con la duda de por quéYoushimatz le tiene tanto miedo al empresario, le jura que le va a pagar, no mete ni un dedito para defenderse y nomás se soba su carita.
No dormiré hasta que alguien me saque de dudas.