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La relación entre el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Rafael Moreno Valle está mejor quenunca de los nuncas.
Entre ambos se respira un ambiente republicano, de cortesía, de pura armonía.
Sus ojos brillan cuando se miran. —Ay hasta rimé—
Las mariposas revolotean.
Los aviones caza dan sensuales y peligrosas piruetas en el cielo.
La estatua de Zaragoza luce un semblante frío pero ecuánime ante esos dos.
No podía ser de otra manera, el presidente reconoce los esfuerzos y los sacrificios que hace el mandatario poblano para quedar bien con él, con Puebla y con México. —¡Sí, señor!—
La entrega de Moreno Valle a Peña Nieto, a su causa, a sus reformas y por supuesto a esta entidad es tan admirada como la batalla que llenó de gloria a los mexicanos en 1862. —¡Señor, sí señor!—
La principal razón para el entendimiento entre Rafael Moreno Valle y Enrique Peña Nieto es sin duda su compatibilidad zodiacal.
En la alineación astral y en ninguna otra cosa radica la solidez de su relación personal e institucional: ambos son Cáncer.
Uno es del 30 de junio, el otro del 20 de julio.
Comparten el verano para sus festejos cumpleañeros.
Los dos leen las mismas predicciones zodiacales todas las mañanas o las escuchan en Venga la Alegría —según su agenda—
El cangrejo tiene tenazas para los dos.
Son casi de la misma edad.
Bien dicen los astrólogos: “Nada mejor para un canceriano que otro canceriano para que lo entienda y lo comprenda”.
Por eso, hoy más que nunca Rafael Moreno Valle lucha contra dragones, vientos, huracanes, Fernandomanzanillas, Ernestoscorderos, activistas del gaseoducto y unicornios salvajes, para que Peña Nieto mantenga el control maderista al interior del PAN y sus deseos en Puebla se ejecuten sin manifestantes ni opositores.
Los signos nunca mienten.
Peña Nieto y Moreno Valle son un binomio irreductible e inseparable, un dúo cortés y republicano, aunque a muchos comentócratas, opinadores, periodistas, tuiteros, venenosos, ardillas, periodistassinconvenio, amargadas y manzanillistas no les guste.
Tal vez ustedes preguntarán qué pasó con la compatibilidad de signos, la sólida relación, el cangrejo amistoso y la alineación de los astros ayer durante el Desfile del 5 de mayo, pero para todo hay una explicación seria e irrefutable.
Let´s see.

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El gobierno federal determinó una drástica disminución del 60 por ciento en el presupuesto de obras para Puebla. De acuerdo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para este año la entidad poblana cuenta solamente con 327.9 millones de pesos para 31 obras, mientras que el año pasado la partida fue de 917.8 millones de pesos para 77.
Uff.
En el colmo de males, de las 31 obras programadas, 10 corresponden a proyectos del año pasado.
Cualquier antimorenovallista, venenoso o amargado concluiría que es un mensaje fatal, casi una declaración de guerra del Presidente del presidente para Moreno Valle y para Puebla.
La reducción de casi 600 millones de pesos a la partida federal de obras públicas en Puebla no crean que obedece a que Moreno Valle tiene sueños presidenciables que se construyen desde los recursos públicos, o que el presidente piensa que el mandatario aprovecha cada peso para su interés y lucimiento personal con miras al 2018 y para imponer a su delfín Cabalán Macari en la sucesión.
Ni al caso, eh.
Lo que en verdad ocurrió fue que el presidente con toda su sabiduría y su instinto gubernamental optó por ayudar a otras entidades que no tienen la suerte de tener a Rafael Moreno Valle como gobernador.
Otros estados mal gobernados por otros necesitan la ayuda del presidente, pero Puebla —gracias a Dios— tiene a Moreno Valle.

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2. Algunos enemigos del progreso dirán que Peña Nieto le aventó una pedrada descalabradora —como dicen en mi pueblo— a Rafael Moreno Valle y que casi, casi, le dijo maldito represor autoritario en su discurso oficial.
Pero seamos realistas, Peña Nieto sólo ratificó su respeto pleno e invariable a la libertad de reunión, de asociación, de tránsito, de expresión, a la manifestación de las ideas y al derecho a la información.
Por más que le busco no encuentro la relación entre la oda a las libertades con la criminalización de los opositores a la construcción gaseoducto Morelos y el arco poniente que fueron encarcelados entre el 6 y el 8 de abril. Y cuyo líder, Ricardo Pérez Avilés fue amenazado de muerte por quién sabe quién para abandonar la causa.
¿Qué tiene que ver la libertad de expresión, de manifestación de ideas, de asociación, de tránsito, de reunión con el hostigamiento a Pérez Avilés y demás activistas que se oponen férreamente a las obras mencionadas?
#Posnada.

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3. Peña Nieto evitó sentarse cerca de Rafael Moreno Valle y se flanqueó entre el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos y el de la Marina, Vidal Soberón Sáenz.
Pero no crean que por mala onda de parte del presidente.
Ni por protocolo.
Pero la neta, aquí entre nos, lo que pasa es que a Peña Nieto le gusta poner atención en el desfile y si se sentaba junto a Rafa, pues iba a estar chacotea y chacotea.
Al presidente no le gusta distraerse.
Bueno, la verdad es que ya conocen a Peña Nieto y pues, es medio distraído, y le da por preguntar mucho durante el desfile, le surgen muchas dudas: ¿Que cómo se llama ese uniforme? ¿Que ese rifle qué calibre es o qué? ¿Que ese avión que hace ruidos cómo se llama? y nadie mejor para contestarle que Cienfuegos y Soberón.
Moreno Valle de esas cosas ni sabe.
Además ni tenían tema.
El año pasado tampoco se sentaron juntos. Ya se les hizo costumbre.

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4. El presidente no asistió a la comida que organizó el mandatario en el Centro Integral de Servicios.
Pero no fue un desaire o una leperada como lo pretenden decir algunos.
El presidente siempre anda ocupado y tenía harta prisa.
Pero, tranquilos, se llevó su itacate para el camino.
No cabe duda, lo que el zodiaco une, ni las malas lenguas ni las tempestades lo separa.
¿O qué me van decir que la astrología es pura tontería?
Miau.